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Qué nos gusta un premio
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Francisco Griñán | 31-01-2015 | 07:00

A poco que usted lo intente, seguro que le dan un premio. Y es que estamos en época de sobredosis de galardones con la revisión de lo mejor/peor de 2014. Y si hay un sector aficionado a entregar estatuillas ese es el cine. Ahí están los Oscar, los premios más planetarios. La versión hispana, los Goya, también tienen ya su caché. De hecho, acreditarse a la gala es tan complicado como pillar sitio en la sala de prensa de la Casa Blanca.
Desde aquella edición protesta del ‘No a la guerra’, los Goya han llegado a alcanzar más notoriedad que las propias películas nominadas. Esas que iban a ver una inmensa minoría de espectadores hasta que el pasado año se batieron marcas de recaudación con ‘8 apellidos vascos’ y otros fenómenos. El nivelazo de los premios de la Academia se puede medir también en los galardones paralelos que han ganado protagonismo –los Fotogramas, los Forqué, los Asecan andaluces…– y en los que han aparecido –los Feroz en plan Globos de Oro– para calentar el patio (de butacas) antes de los Goya.
En cuanto a las películas, hay una forma de asegurarse nominaciones: que te seleccionen en el Festival de San Sebastián y que rasques premio. Bueno, eso ha cambiado. Desde hace unos años, lucir Biznagas del certamen malagueño también te sitúa en la carrera de los Goya y el resto de premios. Ahí están los Feroz, donde el domingo ganó como mejor drama ‘La isla mínima’ (Donosti) y como comedia ‘Carmina y amén’ (Málaga).
La cotización al alza del certamen malagueño la ha diagnosticado esta semana el Observatorio de la Cultura, en cuyo informe ha entrado el Festival de Cine Español para hacer compañía al de San Sebastián. Ambas muestras recorren caminos paralelos, aunque es evidente que el certamen vasco tiene categoría internacional. También es notorio que Donosti ha tomado nota de Málaga apostando más por el cine español. Por aquí también deberíamos aprender del certamen donostiarra. Entre otras cosas que las cuatro administraciones –municipal, provincial, autonómica y estatal– lo apoyan sin regatearle su relevancia. Por contra, el ninguneo al certamen malagueño de algunos de nuestros gobiernos es de premio.