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EL TOPO DE MIJAS, MOCITO FELIZ, JORGE LORING Y LOS PRESOS DE ALHAURÍN, EN LOS DOCUMENTALES DEL FESTIVAL DE MALAGA
Francisco Griñán 29-03-2012 | 11:42 | 0

Javier Bardem concursa con un filme sobre el pueblo saharaui y David Trueba presenta en una sesión especial un retrato del sida en África

No hay acto público que se libre de su presencia, ni reportero que pueda eludir su ubicuo rostro. Es el Mocito Feliz, ese secundario (auto)invitado que aparece como fondo inalterable en las fotos de los famosos. Su omnipresencia ha captado la atención del realizador malagueño Ignacio Nacho para contar ‘El famoso desconocido’ que se esconde tras esta figura en un documental que ha sido seleccionado por el XV Festival de Málaga Cine Español. No será la única presencia malagueña en las sesiones especiales del certamen, que también ha programado otros cuatro títulos documentales con protagonismo cercano.
La lista va desde los pioneros de la aviación a la cárcel, pasando por el cine y la guerra civil. Así, Sonia Tercero y Susan Youdelman-Azcona estrenarán ‘Huellas del cielo’, que retrata las peripecias del malogrado piloto malagueño Jorge Loring; José Manuel Serrano Cueto presentará su retrato de secundarios de cine, ‘Contra el tiempo’, con Fernando García Rimada y Mabel Escaño; Enrique García mostrará la redención en la cárcel de Alhaurín en ‘Libertad a través del arte’, y cierra el quinteto el esperado estreno de ’30 años de oscuridad’, reciente candidata al Goya que narra la historia del Topo de Mijas, Manuel Cortés, el último alcalde republicano de Mijas que permaneció encerrado durante décadas para escapar de la muerte.
Un total de 30 documentales han sido seleccionados en esta edición del Festival de Málaga, que ha dividido los títulos entre la sección a concurso (18 películas) y las sesiones especiales (12). La competición, de ámbito latinoamericano, incluye películas procedentes de Chile (‘Sibila’, de Teresa Arredondo, y ‘Hija’, de María Paz González), México (‘El Velador’, de Natalia Almado), Uruguay (‘Chau Pelado’, de Miguel Presno, y ‘Chico Ferry’, de Federico Beltramelly), Brasil (‘Un largo viaje’, de Lucía Murat) y una destacada presencia Argentina con tres títulos (‘Hachazos’, de Andrés di Tella; ‘Planetario’, de Baltazar Tokman, y ‘Yatasto’, de Hermes Paralluelo).
No obstante, la presencia más importante vuelve a ser española con ‘Cuando seas padre comerás huevos’, en la que Jorge Peña y Álex Pigem siguen a un adolescente sin recursos y con familia; ‘El difícil arte del paseo’, en la que Iván García desarma películas clásicas para trazar cinco ‘paseos’ por distintas ciudades de principios del siglo XX; ‘La mujer del eternauta’, la historia de Elsa Sánchez, una abuela de la plaza de mayo, que cuenta el aniquilamiento de su familia a través de las imágenes de

Adán Aliaga; ‘El bosque del zurdo’, un retrato del músico, poeta, novelista, agitador, político y fundador del grupo Kaka de Luxe, Fernando Márquez, a cargo de Pedro Pinzolas, y ‘El foso’, en la que Ricardo Íscar muestra a los músicos de la orquesta del Gran Teatro del Liceo.

Un filme de David Trueba 
La lista de documentales a concurso lo completan ‘N-VI’, en la que Pela del Álamo recorre esta carretera olvidada y anclada en el pasado tras la construcción de la autopista que une Madrid con Galicia; ‘Otra noche en la tierra’, un retrato callejero de El Cairo a través de la cámara de David Muñoz López; ‘Historia de un crimen de Estados’, la historia de Antonio Cubillo -dirigida por su sobrino Eduardo Cubillo- que en los años 70 pidió la independencia del archipiélago canario, e ‘Hijos de las nubes’, en la que Javier Bardem, con la complicidad del cineasta Álvaro Longoria, viaja a la realidad del pueblo saharaui, que sobrevive en una situación extrema, abandonado y al borde de una situación bélica.
La sección documental, que cuenta con numerosos fieles entre el público del festival, también ha incluido sesiones especiales con un filme de David Trueba sobre el sida en África, ‘Positive Generation’, y la historia del actor de los años 30 ‘Jaime Urrutia: la fuerza de la costumbre’, de Carlos Duarte.

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CINE EN EL SOFÁ: EL DIFÍCIL CAMINO DE UN SPOTIFY DE PELÍCULAS EN ESPAÑA
Francisco Griñán 14-03-2012 | 1:26 | 2

Voy a decir una obviedad: las películas están hechas para ser disfrutadas en el cine, en gran pantalla. No está de más esa declaración de intenciones al abordar uno de los debates que más ríos de caracteres ha levantado en prensa, en la industria del cine, en Twitter y en la red durante el último mes. Unos comentarios y opiniones que surgieron a partir de estas palabras del presidente de la Academia de Cine, Enrique González Macho:

Efectivamente, “todos somos internautas” -si está leyendo esto, usted también los es- y por eso asombra la contundencia con la que el productor, distribuidor, exhibidor e impulsor de Filmin -portal de ‘descargas’ legales de cine por la Red- aseguraba que “Internet, desgraciadamente…, incido, desgraciadamente, todavía no es una alternativa ni un sustituto, ni tan si quiera un complemento al enorme esfuerzo económico que supone producir cine”. González Macho despreciaba Internet y defendía el modelo de negocio tradicional de la industria del cine, pero acertaba en el diagnóstico de que la Red no forma parte del proceso productivo del cine español. La pregunta es: ¿por qué?

La verdad es que aquel discurso se producía en la resaca del golpe del FBI contra el negocio ‘prestado’ de Megaupload. Entonces todavía podía parecer que las descargas ilegales estaban en vías de extinción. Hoy, dos meses después de aquella operación, se puede ver y comprobar que los clones del megalómano Kim Dotcom han surgido como tiburones y numerosas webs se disputan la herencia del negocio de las descargas ilegales. En ese sentido, los datos de la difunta Megaupload son reveladores. El 7,2% de las visitas a su página tenía origen español, situando a nuestro país como el cuarto más aficionado a las descargas, tras Francia (10,2%) -oh, sorpresa, país que protege y sabe retabilizar muy bien su cine-, Brasil (8,8%) y Estados Unidos (7,3%), según datos del medidor Alexa. Otra herrammienta de análisis, Google Trends, estima que alrededor de 500.000 usuarios españoles entraban cada día a Megaupload.

¿Todos esos usuarios de la página pirateaban o se bajaban productos culturales pirateados? Probablemente sí. ¿Y lo hacían gratis? La respuesta es no; no todos. Durante la exposición de esta ponencia ante los alumnos de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Málaga -conocedores del asunto, a juzgar por su implicación en esta comunicación-, los mayor parte de los asistentes estimaron que un 20 por ciento de las visitas a Megaupload podían pagar la cuota mensual de 10 euros que daba derecho a una cuenta premium y a descargar sin límites. Si tomamos esos 500.000 usuarios españoles que entraban en la página al día y la consideramos como si fuera el dato mensual, nos daría que la empresa de Kim Dotcom recaudaba en España 12 millones de euros al año. Un dato nada científico pero que da una medida del volumen del negocio y que si se compara con los ingresos del cine español en salas durante 2010 -última estadística publicada por el ICAA-, poco más de 80 millones de euros, es una negocio que no debe ser despreciado.

Por lo tanto, hay una parte de los usuarios que están dispuestos a pagar por ver películas y series en Internet. ¿Cómo se les conquista? La estrategía es mediante la calidad de las imágenes, la comodidad del streaming y el precio ajustado a Internet. Y la respuesta a todo esto se llama Netflix, operador norteamericano que por 7,99 dólares al mes permite disfrutar de un catálogo de más de 100.000 títulos, entre largometrajes y series. Esta empresa presentó el pasado 2011 unos beneficios de 231,6 millones de dólares, un 44% más respecto a 2010. La empresa supera ya los 25,5 millones de suscriptores (junio de 2011) y, tras Estados Unidos, ha dado el salto a Canadá,  Brasil, Argentina, Uruguay, Chile, Bolivia, México y este año se instala en Irlanda y Gran Bretaña.

¿Y para cuándo España? Pues aunque se había anunciado su lanzamiento, a finales del pasado año se desactivó la operación. Y aunque un principio se argumentó que el alto índice de pirateo en España era la causa. Lo cierto es que Netflix no ha temblado a la hora de lanzarse en marcados en los que la cultura de las descargas ilegales son también religión, como Brasil o México. ¿Cuál es entonces la razón? Pues una de las más importantes es las exigencias de las tarifas de los derechos de autor, que obligaría a Netflix a duplicar su cuota mensual al usuario español. Razón que le hizo considerar que el mercado hispano no estaba maduro para  su actividad.

¿Qué tenemos en España?

  • Filmin, la mejor opcición que ofrece el mercado nacional, con un servicio de suscripción por streaming por 15 euros al mes que cuenta con unos 1.740 títulos y 36 series. El mayor problema que arrastra Filmin es su especialización en películas de autor y cine independiente à un episodio de Mad Men 1,95 €
  • Filmotech, con un fondo de 1.400 películas disponibles y que cobra 1,42 euros por visionado en streaming y 3,99 € por los estrenos (igual que filmin). Ofrece básicamente cine español.
  • Wuaki TV ha puesto en marcha un catálogo de más de 2.000 películas y series,  tanto de de Hollywood y nacionales. Tiene una visión más comercial en sus títulos, pero, por ejemplo, pide 30 euros por una temporada de ‘Perdidos’.
  • Youzee, una iniciativa a la que se accede por invitación.
  • Woddler.com, la última en sumarse, tras su lanzamiento el 7 de marzo. Esta empresa de origen sueco tiene un catálogo limitado y apuesta por el pago por película. Su mayor novedad es que permite ver películas en streaming totalmente gratis.

 

webs de descargas legalesLa conclusión es que, el mercado del cine legal por Internet se está abriendo en España, pero todavía no hay opciones para ver películas y series a precios internautas, es decir, no tenemos nada que se parezca a Netflix. Mientras que la música ha sabido adaptarse y servirse de Spotify para generar beneficios en la Red, el cine en España se resiste a crear o dar entrada una plataforma parecida. Por eso vuelvo a las palabras de González Macho y su declaración taxitiva: “Internet todavía no es una alternativa ni un sustituto, ni tan si quiera un complemento al enorme esfuerzo económico que supone producir cine”. Un análisis equivocado ya que las descargas son un negocio, una realidad, pero la industria del cine en España está dejando que esos ingresos se vayan a los bolsillos equivocados: los de Megaupload y sus facsímiles.

Estamos en un momento crucial. El cambio de hábitos ya está en marcha y buena parte de los usuarios aceptan pagar por el consumo de cine y series a través de Internet. Es una oportunidad de oro para potenciar servicios que ofrezcan títulos de forma legal a precios competitivos, a precios internautas, ya que en caso contrario acabarán entrando operadores de otros países que se apropiaran de nuevo del negocio del cine y marcaran las pautas del resto de la industria nacional. Como usuarios debemos demandar un servicio similar al modelo Netfilx para ver películas desde el sofá, aunque no debemos olvidar que el cine está hecho y pensado para disfrutarse en gran pantalla.

 

* Comunicación leída en la mesa redonda de Cine Joven ‘Tweets y películas’. 13 de marzo de 2012.

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FESTIVAL DE MÁLAGA: BORRÓN Y CUENTA NUEVA
Francisco Griñán 23-09-2011 | 9:04 | 0

Es una noticia de película. Se ha colado en la prensa con la frialdad de los datos económicos, pero tiene una importancia que va más allá de los números. El Ayuntamiento de Málaga aprobó ayer una inyección de 1,7 millones de euros para saldar –salvar- las deudas del Festival de Málaga-Cine Español. Un dinero que se va a destinar, fundamentalmente, a pagar a proveedores, colaboradores y equipamientos. Una lista demasiado larga y pesada tras varios años de deuda acumulada. La cifra es importante, tanto como para que el certamen se hubiera quedado en una situación límite hasta el punto de poner en peligro su continuidad. Una amenaza, la de desaparecer, que incluso aumentó tras la pasada edición, la XIV, en la que la programación –que año tras año salvaba al certamen– no respondió a las expectativas. El guión amenazaba con convertirse en una película de terror con final trágico, pero el Ayuntamiento de Málaga ha aparecido cual séptimo de caballería para echarle el lazo y salvar a su festival de cine cuando ha visto que el agua le llegaba más arriba de la cabina de proyección.

El sentido común ha vencido, lo que es toda una noticia en estos tiempos de recortes. Apoyado por su nuevo equipo directivo, el director Carmelo Romero arranca su segunda etapa con las manos libres para afrontar con más garantías los retos del certamen. Que no son pocos. Para empezar, una gestión diferente que se ajuste a los presupuestos y no al revés. Pero también más apoyos, ya que el esfuerzo millonario del Ayuntamiento de Málaga debe tener respuesta tanto en otras administraciones como en el sector privado. La Junta está obligada a reforzar su apuesta por el que es el primer festival de cine que se celebra en Andalucía, mientras que el Ministerio de Cultura debe también implicarse de una manera decidida y contundente en la organización y financiación del festival más importante sobre cine español. Un compromiso del que no se pueden escapar los productores y la propia industria del cine, que en la pasada sección oficial a concurso brillaron por su ausencia.

A la necesidad de más apoyos -ya sean en forma de dinero y/o cariño-, el Festival de Málaga-Cine Español añade además la competencia de otros certámenes que, a la vista de los resultados obtenidos en la capital de la Costa del Sol, se han subido al carro de las películas patrias. Una buena noticia para nuestras producciones que se benefician de esa mayor atención, pero también una mayor competicia para la muestra malagueña. Una competencia en ocasiones desigual, como es el caso del españolizado Festival Internacional de Cine de San Sebastián que, como publicaba SUR el pasado domingo en el artículo ‘A través del espejo’, ha virado hacia el cine español más por conveniencia que por convencimiento.

Y ya puestos a empezar de cero y revisar apoyos, el Festival de Málaga-Cine Español merece que se replantee su alianza con el grupo Antena 3. Y aquí San Sebastián es una ventana por la que merece la pena mirar. La presencia de TVE no sólo es patente en el certamen y la capital donostiarra, sino que además la cobertura que realiza la televisión pública en toda su parrilla -desde los informativos a los programas de entretenimiento- y la aportación financiera al festival es tan decidida, que da envidia sana. Y todavía más cuando se cae en la cuenta de que Televisión Española es la cadena nacional que más y mejor financia y promociona el cine español.

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