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‘Todos estamos invitados’, la crítica
Francisco Griñán 05-04-2008 | 6:21 | 0

Nacionalidad: España. Año: 2008 Duración: 95 min. Director: Manuel Gutiérrez Aragón. Intérpretes: Óscar Jaenada, José Coronado, Vanessa Incontrada, Iñaki Miramóny Adolfo Fernández.
Sinopsis: El joven Josu resulta herido al intentar saltarse un control de la guardia civil después de haber incendiado un camión. Tras un accidente en la huida, pierde la memoria, por lo que es llevado a un hospital penitenciario.

Lo más inquietante de ‘Todos estamos invitados’ es que no es ficción. Es una película, pero cuenta mucha verdad. La verdad de los amenazados de ETA, que tienen que luchar contra el miedo y la incomprensión social. Pocos se libran de la mirada crítica del cineasta Manuel Gutiérrez Aragón en este filme. Ni la policía que recomienda a las víctimas que lo mejor es que se callen; ni la iglesia que da cobijo a la ideas violentas a pesar del ‘no matarás’; ni la sociedad vasca que mira para otro lado y sólo alienta a las víctimas cuando están en privado; ni a nosotros mismos al interrogarnos qué haríamos y qué hacemos.

Todos estamos invitados’ es una película valiente y necesaria, que no habla de ETA sino de sus víctimas cotidianas y del estado de terror y cobardía social que se ha convertido en el principal aval de subsistencia del mundo ‘abertzale’. El cine español ya ha tratado la violencia etarra con anterioridad, aunque nunca había reflejado con tanto protagonismo y crudeza la vida de los amenazados en el seno de una sociedad opulenta que se muestra en pantalla a través de la gastronomía. Y lo triste es que el cineasta no exagera. Su mirada es tan afilada y sutil como la propia intimidación sistemática que sufren los que se atreven a alzar la voz contra los asesinos.

Viendo el filme, uno tiene la sensación de que los personajes –sobresale la novia de la víctima encarnada por la italiana de origen español Vanessa Incontrada– superan al propio filme y los convencionalismos de ‘thriller’ que sostienen su trama. Gutiérrez Aragón pone oficio y compromiso en esta honesta película que, no obstante, (re)utiliza clichés de género. Y además está rematada por un largo epílogo bastante irreal que poco tiene que ver con el tono del resto del filme.

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