Diario Sur

img
Etiquetas de los Posts ‘

ilegales

CINE EN EL SOFÁ: EL DIFÍCIL CAMINO DE UN SPOTIFY DE PELÍCULAS EN ESPAÑA
Francisco Griñán 14-03-2012 | 1:26 | 2

Voy a decir una obviedad: las películas están hechas para ser disfrutadas en el cine, en gran pantalla. No está de más esa declaración de intenciones al abordar uno de los debates que más ríos de caracteres ha levantado en prensa, en la industria del cine, en Twitter y en la red durante el último mes. Unos comentarios y opiniones que surgieron a partir de estas palabras del presidente de la Academia de Cine, Enrique González Macho:

Efectivamente, “todos somos internautas” -si está leyendo esto, usted también los es- y por eso asombra la contundencia con la que el productor, distribuidor, exhibidor e impulsor de Filmin -portal de ‘descargas’ legales de cine por la Red- aseguraba que “Internet, desgraciadamente…, incido, desgraciadamente, todavía no es una alternativa ni un sustituto, ni tan si quiera un complemento al enorme esfuerzo económico que supone producir cine”. González Macho despreciaba Internet y defendía el modelo de negocio tradicional de la industria del cine, pero acertaba en el diagnóstico de que la Red no forma parte del proceso productivo del cine español. La pregunta es: ¿por qué?

La verdad es que aquel discurso se producía en la resaca del golpe del FBI contra el negocio ‘prestado’ de Megaupload. Entonces todavía podía parecer que las descargas ilegales estaban en vías de extinción. Hoy, dos meses después de aquella operación, se puede ver y comprobar que los clones del megalómano Kim Dotcom han surgido como tiburones y numerosas webs se disputan la herencia del negocio de las descargas ilegales. En ese sentido, los datos de la difunta Megaupload son reveladores. El 7,2% de las visitas a su página tenía origen español, situando a nuestro país como el cuarto más aficionado a las descargas, tras Francia (10,2%) -oh, sorpresa, país que protege y sabe retabilizar muy bien su cine-, Brasil (8,8%) y Estados Unidos (7,3%), según datos del medidor Alexa. Otra herrammienta de análisis, Google Trends, estima que alrededor de 500.000 usuarios españoles entraban cada día a Megaupload.

¿Todos esos usuarios de la página pirateaban o se bajaban productos culturales pirateados? Probablemente sí. ¿Y lo hacían gratis? La respuesta es no; no todos. Durante la exposición de esta ponencia ante los alumnos de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Málaga -conocedores del asunto, a juzgar por su implicación en esta comunicación-, los mayor parte de los asistentes estimaron que un 20 por ciento de las visitas a Megaupload podían pagar la cuota mensual de 10 euros que daba derecho a una cuenta premium y a descargar sin límites. Si tomamos esos 500.000 usuarios españoles que entraban en la página al día y la consideramos como si fuera el dato mensual, nos daría que la empresa de Kim Dotcom recaudaba en España 12 millones de euros al año. Un dato nada científico pero que da una medida del volumen del negocio y que si se compara con los ingresos del cine español en salas durante 2010 -última estadística publicada por el ICAA-, poco más de 80 millones de euros, es una negocio que no debe ser despreciado.

Por lo tanto, hay una parte de los usuarios que están dispuestos a pagar por ver películas y series en Internet. ¿Cómo se les conquista? La estrategía es mediante la calidad de las imágenes, la comodidad del streaming y el precio ajustado a Internet. Y la respuesta a todo esto se llama Netflix, operador norteamericano que por 7,99 dólares al mes permite disfrutar de un catálogo de más de 100.000 títulos, entre largometrajes y series. Esta empresa presentó el pasado 2011 unos beneficios de 231,6 millones de dólares, un 44% más respecto a 2010. La empresa supera ya los 25,5 millones de suscriptores (junio de 2011) y, tras Estados Unidos, ha dado el salto a Canadá,  Brasil, Argentina, Uruguay, Chile, Bolivia, México y este año se instala en Irlanda y Gran Bretaña.

¿Y para cuándo España? Pues aunque se había anunciado su lanzamiento, a finales del pasado año se desactivó la operación. Y aunque un principio se argumentó que el alto índice de pirateo en España era la causa. Lo cierto es que Netflix no ha temblado a la hora de lanzarse en marcados en los que la cultura de las descargas ilegales son también religión, como Brasil o México. ¿Cuál es entonces la razón? Pues una de las más importantes es las exigencias de las tarifas de los derechos de autor, que obligaría a Netflix a duplicar su cuota mensual al usuario español. Razón que le hizo considerar que el mercado hispano no estaba maduro para  su actividad.

¿Qué tenemos en España?

  • Filmin, la mejor opcición que ofrece el mercado nacional, con un servicio de suscripción por streaming por 15 euros al mes que cuenta con unos 1.740 títulos y 36 series. El mayor problema que arrastra Filmin es su especialización en películas de autor y cine independiente à un episodio de Mad Men 1,95 €
  • Filmotech, con un fondo de 1.400 películas disponibles y que cobra 1,42 euros por visionado en streaming y 3,99 € por los estrenos (igual que filmin). Ofrece básicamente cine español.
  • Wuaki TV ha puesto en marcha un catálogo de más de 2.000 películas y series,  tanto de de Hollywood y nacionales. Tiene una visión más comercial en sus títulos, pero, por ejemplo, pide 30 euros por una temporada de ‘Perdidos’.
  • Youzee, una iniciativa a la que se accede por invitación.
  • Woddler.com, la última en sumarse, tras su lanzamiento el 7 de marzo. Esta empresa de origen sueco tiene un catálogo limitado y apuesta por el pago por película. Su mayor novedad es que permite ver películas en streaming totalmente gratis.

 

webs de descargas legalesLa conclusión es que, el mercado del cine legal por Internet se está abriendo en España, pero todavía no hay opciones para ver películas y series a precios internautas, es decir, no tenemos nada que se parezca a Netflix. Mientras que la música ha sabido adaptarse y servirse de Spotify para generar beneficios en la Red, el cine en España se resiste a crear o dar entrada una plataforma parecida. Por eso vuelvo a las palabras de González Macho y su declaración taxitiva: “Internet todavía no es una alternativa ni un sustituto, ni tan si quiera un complemento al enorme esfuerzo económico que supone producir cine”. Un análisis equivocado ya que las descargas son un negocio, una realidad, pero la industria del cine en España está dejando que esos ingresos se vayan a los bolsillos equivocados: los de Megaupload y sus facsímiles.

Estamos en un momento crucial. El cambio de hábitos ya está en marcha y buena parte de los usuarios aceptan pagar por el consumo de cine y series a través de Internet. Es una oportunidad de oro para potenciar servicios que ofrezcan títulos de forma legal a precios competitivos, a precios internautas, ya que en caso contrario acabarán entrando operadores de otros países que se apropiaran de nuevo del negocio del cine y marcaran las pautas del resto de la industria nacional. Como usuarios debemos demandar un servicio similar al modelo Netfilx para ver películas desde el sofá, aunque no debemos olvidar que el cine está hecho y pensado para disfrutarse en gran pantalla.

 

* Comunicación leída en la mesa redonda de Cine Joven ‘Tweets y películas’. 13 de marzo de 2012.

Ver Post >