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¡Arriba España!

2013 febrero 13
por capitanahab

Esta semana incomprensiblemente la gran noticia ha sido la dimisión del Papa, a pesar de haberse producido otra dimisión mucho más milagrosa e improbable, la de un concejal de Rincón de la Victoria. Sí, un concejal. Sí, en España. Ave María Purísima. Y es que al buen señor se le puso en el magín publicar arroba y media de majaderías sobre el PSOE y los “rojos”, como que eran una ideología “tiránica y asesina”, con una ética que “solo es comparable a la de los asesinos en serie”, o que el PSOE quiere “imponernos” el islamismo. Así, sin paños calientes. Ahí lo llevan. Y naturalmente ha acabado como perro por carnestolendas, le brumaron todas las costillas en la prensa y milagrosamente, y bien escocido, se decidió a cerrar la puerta por fuera.

Pero lo que más llama la atención del asunto no es cómo ha acabado sino cómo pudo empezar. Viendo el discurso público del buen señor uno se puede imaginar fácilmente lo que saldrá por esa boquita en privado, con su cervecita, sus olivitas y sus compañeros de la agrupación. Por el Imperio hacia Dios. España es y será inmortal. Cuánto rojo y qué pocas balas. Y en ese plan, con muchos arribaespañas.

Pero, oiga, aún así fue en la lista del PP al Ayuntamiento, y sacó su acta de concejal. Y, uno se pregunta, ¿en base a que criterio se incluye a un sacapotras como este en una lista? ¿Cuáles eran sus virtudes? ¿Quién lo puso allí? Que levante la mano, porque luego encima nos dicen que los políticos son un reflejo de la sociedad, que hay que joderse. A ver, ¿a quién refleja el zote este? Si no a su amo, obviamente. Que no solo nos tenemos que tragar todas estas felonías, sino que encima luego venga Esperanza Oña, madrastra perversa y lideresa provincial, y nos diga que sí, que habrá políticos que acepten dinero en B, pero que “¿y la sociedad qué? ¿Acaso no paga con dinero B?”. Y que “no pidamos que los políticos que salen de esa sociedad no tengan esos mismos tics”.  O sea, que no son más que nuestro fiel reflejo, justito como somos nosotros. Incluido este majagranzas integrista, se entiende. Claro que sí, Esperanza. Y ¡Arriba España!