¿Es éste Paco?

“A algunos los acuerdos políticos le importan un bledo”
Francisco de la Torre, alcalde de Málaga

El alcalde está irreconocible. Y contradictorio con su pasado. Recogo estas declaraciones en una comparecencia sobre el suelo del campamento Benítez donde es mejor no entrar porque ya no hay quien se entere. El fondo es lo de más, pero para esta ocasión llama la atención lo de menos: las formas. Le ha salido una vena peleona que, la verdad, Don Paco la tenía muy escondida porque todo el mundo le daba por un señor afable, tranquilo, que no se alteraba y ahora sale cada mañana por la Casona del Parque dando mandobles a diestro y siniestro. ¿Consiste en eso ser un líder carismático? También es posible que esté ya hasta las cachas de las idas y venidas de la Junta y ahora prefiere morder primero en cada asunto. Aparte de lo del bledo, dice que no puede “cambiar ahora de criterio”. ¡! Un hombre que ha estado cambiando de criterio mañana, tarde y noche en tantos temas y con tanta gente ahora se vuelve una vela de acero ante cualquier viento y marea, vengan de Sevilla o de Madrid. Enhorabuena, pero eso no tiene por qué ser necesariamente bueno. Ni tanto, ni tan calvo. Dicen los entendidos que los buenos políticos triunfan cuando son capaces de combinar flexibilidad y firmeza, flexibilidad y firmeza. Flexibilidad y firmeza. Las dos cosas, señor alcalde, combinadas con acierto.

Quién fuera playa

“La inversión en 2005 para regenerar el litoral alcanzará y superará el 100% de lo previsto”
Miguel Ángel Heredia, diputado del PSOE por Málaga

Milagro. Milagro. Milagro. El señor diputado nos anuncia que se va a ejecutar toda la partida presupuestaria prevista para algo en concreto, en este caso
para regenerar la arena de las playas. Eso en Alemania quizás no llame la atención, pero aquí, en la piel de toro, es una noticia como la copa de un pino, porque lo habitual es que se meta todo lo habido y por haber en los presupuestos (del Gobierno, de la Junta y del Ayuntamiento) y luego se gaste, en el mejor de los casos, la mitad. En muchas ocasiones, incluso, no se utiliza nada. Se queda toda la partida sin tocar, pero no pasa nada. Tal cual está se pasa al ejercicio siguiente y otra vez se vuelve a vender como si fuera un proyecto nuevo, ¡qué arte! Cualquier internauta avisado se conoce ya estas artimañas. Por eso pienso que estamos ante una noticia de calado… siempre que sea verdad, claro. Vamos a darle tiempo al Gobierno y a Miguel Ángel Heredia para que el propio tiempo le dé o le quite razones. En el tablón de este blog queda grapado el compromiso socialista y cierta sonrisa indulgente de un lector que ya peina canas.

La asfixia de la hipoteca

“Una subida de tipos en diciembre se traduciría en unos 250 euros más al año para los malagueños”
Francisco Villalba, consejero delegado de Analistas Económicos de Andalucía

Hay que echarse a temblar porque parece que los tiempos buenos pueden esfumarse. Si no hay sorpresas de última hora,
el Banco Central Europeo aumentará los tipos de interés dentro de unos días y ahí empezará el sufrimiento de muchas familias. Cada cuartillo subido, unos 250 euros más al año. O sea, un punto de incremento (algo más que factible a medio plazo), mil euros más. El horizonte es grave porque las familias ya están asfixiadas. Quienes compraron casa en los últimos años lo hicieron a precios caros, por lo que su nivel de endeudamiento es muy alto y un aumento de la hipoteca implicará nuevos sacrificios. Ahora es cuando se va a ver la falta de una política de vivienda de las administraciones, que lo han dejado todo en manos de unos mercados completamente distorsionados por la escasez de suelo, la entrada masiva de compradores extranjeros con mayor poder adquisitivo y el sector inmobiliario como un producto no ya de inversión, sino de abierta especulación.

¿Y llegan a su hora?

“La flota de la EMT está considerada una de las más modernas de España”
Miguel Ruiz, gerente de la EMT

Pues enhorabuena hombre porque debe de ser verdad. Los autobuses son modernos, ya sólo falta que lleguen a su hora. Entendemos, por tanto, que el problema es que son pocos. Tenemos algunas líneas, tres o cuatro a lo sumo, que van de maravilla, con una frecuencia de paso cortísima con lo cual los usuarios aguardan muy poco en las paradas. Ahora, lo habitual en la mayoría es eternizarse en la espera. Y ya no digamos si es necesario hacer trasbordo; media mañana para cruzar Málaga y es una pena porque la empresa en otros aspectos va muy bien; es posible que las líneas peor atendidas tengan menor rentabilidad por falta de usuarios, quíen sabe.
Ahora se incorpora al consorcio de transportes y quizás mejore algo la situación. De no ser así, no queda otra que esperar a la llegada del metro porque no parece probable un refuerzo en la propia EMT.

Un muerto, y otro, y otro

“No sólo estamos preocupados por la siniestralidad, también estamos ocupados en combatirla”
Manuel Chaves, presidente del gobierno andaluz

No hay un sólo gobierno responsable que no esté a día de hoy agobiado por las altísimas tasas de siniestralidad laboral, una de las pocas lacras (con el tráfico, los malos tratos y alguna enfermedad) que padece la sociedad española. La cuestión no está en la preocupación de la administración, que se da por hecho y, además, es cierta. La clave radica en por qué resulta tan difícil combatir los accidentes en el trabajo. Hace al menos un lustro que los legisladores se fijaron como objetivo prioritario lograr mayor seguridad laboral, y se han creado leyes y multitud de normas con un éxito de mediano a bajo. Existe impunidad empresarial, cierta negligencia de los propios operarios y muchas, muchas, prisas en la construcción, que se queda con la gloria de la mayor parte de los muertos. ¿Cómo hemos llegado hasta aquí? ¿Cuál es la vía de desarrollo por la que ha circulado este país para tener enquistado un cáncer así, para el que no encuentra terapia ni cura? Nuestros abuelos morían por estas y otras cosas, pero sus nietos de hoy deberían concebir esta gangrena como algo insólito de otros tiempos en vez de asumirlo como mal contemporáneo e inevitable. En esta hora, ya no queda ni una sóla excusa para que un trabajador muera en un andamio. No estamos en las minas de hace un siglo (ya es paradoja que la minería haya acotado sus víctimas a mínimos mientras los sectores punteros de la economía se desangran en accidentes). Ayer,
el presidente andaluz defendió la actuación de la administración autonómica en esta materia. Seguro que Chaves pone bastante empeño, pero debe de partir del hecho de que su empeño está dando pocos resultados. La obligación de la acción política es cambiar cosas que en principio se ven irreversibles. Pero, aquí lo único que no tiene vuelta es el camino del cementerio.

Ahora sí toca la VPO

«Conseguiremos suelo para VPO conforme a la ley e, incluso, yendo más allá»
Francisco de la Torre, alcalde de Málaga

El Ayuntamiento de Málaga, como tantos otros, como la Junta y el Gobierno, lleva años dormido en materia de vivienda. El boom inmobiliario ha reventado el mercado, ha elevado los precios y una buena parte de la población se queda fuera del acceso al pisito soñado porque no puede alcanzar los precios actuales. A los promotores, por supuesto, la vivienda protegida apenas le interesa mientras se venda toda la renta libre. La responsabilidad de las administraciones radica, precisamente, en corregir los fallos del mercado y hasta intervenir con políticas sociales. Pero esto, muy elemental, no ha estado en las prioridades públicas en la última década y ahora se descubre el enorme agujero en el que se encuentran los malagueños que no han llegado a la cuarentena. La Junta ha puesto colorado al alcalde, Francisco de la Torre, afeándole que se encuentre a la cola de Andalucía en esta materia y obligando mediante ley a una reserva  mínima para vivienda protegida. Y
el regidor reacciona con medidas VPO constantes, a bombo y platillo, pese a que su Instituto Municipal de Vivienda se haya embarrancado y su concejala responsable, Mariví Romero, está  fuera de juego. El mal ya está hecho y, como en la vida hay que mirar la parte positiva de las cosas, esperemos que se haya corregido el tiro y todos estos anuncios y propósitos de enmienda se traducen en realidades. O no.

Un metro con marcha atrás

“Parece que la Junta no está muy convencida del proyecto del metro”
Francisco de la Torre, alcalde de Málaga

Una cornada innecesaria, gratuita, la que propina el alcalde de la ciudad a los técnicos del metro. Una cornada más en una polémica llena de heridas, malentendidos y deslealtades. Mantiene que
el proyecto de la obra del metro que le ha entregado la consejería de Obras Públicos no es definitivo y lo demuestra con un carta. El texto de la misiva reconoce cambios pendientes, todos ellos menores y siempre para favorecer la movilidad. Nada más, no modifica nada sustancial. Pero cuando la política en el peor de los sentidos entra por la puerta, el sentido común sale por la ventana. Si en otras ocasiones fue la Junta, ahora es el Ayuntamiento el que arremete, según la teoría de que la mejor defensa es un buen ataque. Ya nadie duda de que el alcalde ve al metro como un arma de fuego, un caballo de troya. De la Torre se ha puesto en lo peor y ya nadie le quita de la cabeza que el propósito de este proyecto es abrirle la ciudad de par en par para que se estrelle en las elecciones. Con esta forma de pensar, cómo se va a creer el proyecto.

Más tiempo para los hijos

“Habrá un permiso de paternidad de al menos siete días”

Jesus Caldera, ministro de Trabajo

Quizás forme parte de la estrategia del Gobierno ZP para
salir de las horas bajas, el anunciado despliegue de ministros por los
pueblos y plazas ‘de las españas’ como se dice ahora, quizás sea eso,
pero da igual. Ampliar el permiso de paternidad por el nacimiento de un hijo
es una medida de perogrullo, pero ninguna administración ha dado el
paso hasta ahora porque la preocupación por las familias (las de toda
la vida y las nuevas) no ha pasado del estadio de la propaganda
electoral; en la práctica las parejas con hijos están más solos que la
una tirando como pueden sin ayudas ni apoyo real de las instituciones.
Lo de los dos días de descanso actual, resulta grotesco y nos coloca en
la cola de los países desarrollados. Una semana supone un plazo
prudente para que una pareja se adapte a la nueva situación con menos
sobresaltos y la confianza necesaria en esos momentos. Este país puede
permitirse el coste de la medida como se pagan tantas otras cosas,
muchas de ellas menos necesarias; tanto las arcas públicas como las
empresas cuentan con resortes suficientes para hacer frente a la medida
sin merma alguna. Lo que no puede continuar, en cambio, es la asfixia
en forma de prisas, presión y dinero que sufren las parejas jóvenes
para compatibilizar trabajo y familia cuando deciden tener hijos. El
tiempo, hoy, resulta lo más caro de comprar en las economías
familiares.

Música desafinada

“Mi fundación no está en peligro”

Carlos Álvarez, barítono malagueño

Lo ha dicho nada más asumir la presidencia de la
fundación que impulsó con los 30.000 euros que le dieron por el premio
nacional de música, lo que no tiene nada de relevante en sí mismo si no
fuera porque en la misma reunión se han retirado de la primera fila la Diputación de Málaga, la Junta de Andalucía, el Ayuntamiento y varias empresas privadas.
La declaración del barítono, por tanto, resulta cuestionable porque
esta crisis ha conseguido algo que parece imposible: poner de acuerdo a
las tres administraciones malagueñas (una del PP y dos del PSOE), algo
milagroso si no fuera por lo desafortunado del incidente. Es una pena
que un proyecto con un fin tan noble, y avalado por un artista de
enorme renombre, se esté enredando en disputas mezquinas. La fundación
nació mal y no consigue coger el tono. Queda en el aire otro proyecto
cultural de Málaga.

Postgilistas en el banquillo

“Soy víctima de una persecución política”

Carlos Fernández, concejal del PA en Marbella

Y no miente. Le persigue su propia trayectoria como
concejal, donde ha sacado lo peor que puede dar de sí un cargo público.
El personaje está acusado por el fiscal de malversación de fondos
y le pide una condena de cuatro años de cárcel y ocho de
inhabilitación. Casi nada. Fernández es otro peón más del gilismo
rampante y reinante en Marbella durante quince años y en el que todavía
seguimos metidos. Un gilismo que ya acumula una montaña de condenas
judiciales y cómo no será el tal Fernández que hasta al propio Jesús
Gil decidió echarlo del partido. Claro que C.F. dice que porque no se plegó a las exigencias del alcalde.
Con todo, lo peor no es la actuación de Gil, Fernández y los otros
mariachis, lo peor es que un partido institucional como el PA acogiera
a un personaje con esta biografía en su seno y lo elevara en la
organización, incluso después de impulsar una moción de censura contra
natura. El PA le abrió y cerró un expediente en falso con tal de contar
con representación municipal en Marbella. ¿Estas cosas se pagan?

Diario SUR

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