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Sudáfrica gana el Mundial de rugby

2007 noviembre 1
por Manuel Becerra

SUDÁFRICA 15 – INGLATERRA 6














Sudáfrica se proclama campeona ante Inglaterra
Sudáfrica logra su segundo mundial
Sudáfrica ha conquistado por segunda vez en la historia el Mundial de rugby tras derrotar en la final a una Inglaterra que defendía el título y que se ha mostrado impotente para superar el mejor ataque de la competición (6-15). Los africanos han empatado con Australia, la única selección que hasta ahora contaba con dos copas Webb Ellis y ha entroncado directamente con el equipo que en 1995 se alzó con el título en su primera participación y en su propio país.
Los Springboks se han mostrado muy superiores en el duelo que se presentaba como el de la mejor defensa, la inglesa, contra el mejor ataque, el de una Sudáfrica que finalmente ha obtenido premio a su constancia. Una final sin ensayos, la segunda de la historia, se ha resuelto gracias a los golpes de penalización que ha conseguido Percy Montgomery, que ha hecho cuatro, con las que ha afianzado su condición de máximo anotador del Mundial con 105 puntos.
El sudafricano ha sabido sacar mejor partido del juego de su equipo que la estrella inglesa, Jonny Wilkinson, que se ha tenido que conformar con dos golpes de penalización y que no ha sido el hombre decisivo que ha llevado al quince de la rosa hasta la final y que había dado esperanzas a su público de poder llevar la copa a Londres como hiciera cuatro años antes frente a Australia.
Superioridad sudafricana
Su juego ha sido menos eficaz e impotente ante la superioridad sudafricana, que ha estado todo el encuentro por arriba en el marcador y ha sabido defender bien su renta. El que se ha quedado sin el premio añadido es Habana, que no ha marcado un ensayo que le hubiera convertido en el hombre que más lograba en un Mundial. Se ha quedado con ocho empatado con el neozelandés Jonah Lomu.
Sudáfrica ya había ganado a Inglaterra en este Mundial, en la primera fase y, con la final, suman ya cinco triunfos consecutivos contra los de la rosa. El partido ha comenzado con el guión opuesto al esperado. La mejor defensa, la inglesa, ha atacado al mejor ataque, el sudafricano, que ha demostrado que también sabe restar el juego de sus rivales. Poco a poco, los Springboks ha ido haciéndose con el control del partido, que ha ido basculando al terreno británico, más acorde con lo que se aguardaba de la final.
Montgomery y Wilkinson han intercambiado los primeros puntos, pero la superioridad sudafricana ha permitido al primero disponer de más opciones. El máximo anotador del Mundial ha logrado tres golpes de castigo en el primer tiempo por uno del héroe inglés. Tras una parte de juego muy física, Sudáfrica ha pisado el acelerador en busca del primer ensayo y ha obligado a los ingleses a mostrar todo el talento defensivo que les había llevado hasta la final. Una estrategia que ha vuelto a darles resultados, puesto que ha sido capaces de frenar el envite de los Springboks que, pese a todo, se han ido al descanso con una ventaja de 3-9.
Inglaterra lo intentó
Dominados a atacar, los defensivos ingleses se han aplicado una labor en la que no han destacado en este Mundial. Pero la ocasión lo merecía y una jugada de Tait ha permitido a Cueto plantar el balón en el área sudafricana, un ensayo que ha sido rechazado por el árbitro, con ayuda del vídeo, porque el inglés ha tocado con su pie la línea de banda en el momento en el que plantaba el balón.
Ahí pudo estar la clave del partido, porque los ingleses no han logrado marcar otro ensayo. Y eso que lo han intentado durante prácticamente todo el segundo tiempo. Wilkinson ha mermado la diferencia (6-9) pero ha sido Montgomery el que ha continuado aumentando la renta de los Springboks (6-12). Inglaterra estaba todavía a tiro de un ensayo que han buscado con ahínco pero sin éxito.
Steyn, el sudafricano encargado de lanzar las penalizaciones más lejanas, ha logrado tres puntos más que ponían la victoria al abrigo de un ensayo británico. Los de la rosa han acudidon a su arma más eficaz, el pie de Wilkinson, que ha intentado una patada como último recurso. Pero no era su noche, que ha quedado ensombrecida por la efectividad de Montgomery en una metáfora del golpe de Estado sudafricano a la jerarquía del rugby.


INGLATERRA-SUDÁFRICA

LOS SPRINGBOKS, CLAROS FAVORITOS ANTE LA ROSA DE WILKINSON

Sudáfrica afronta como clara favorita la final del Mundial de rugby ante una Inglaterra que ha mejorado en cada partido y que defiende el título conseguido hace cuatros años con la esperanza puesta en su estrella Jonny Wilkinson.

El jugador más resolutivo del rugby actual, que ya llevó a Inglaterra a convertirse en la primera nación del norte en alzar la copa del mundo, ha vuelto a tomar las riendas de un equipo que empezó frío y que ha ido enderezando su paso a base de los golpes de pie de su estrella.

Del pie de Wilkinson han salido los puntos que han llevado a los de la rosa a la final, dejando en la cuneta a Australia, en una reedición de la final de hace cuatro años, y a Francia, a la que también eliminó en el Mundial de 2004 en semifinales.

Por eso, pese a que Inglaterra es un finalista inesperado, nadie duda de que puede vencer a cualquiera, sobre todo si repite el extraordinario juego defensivo desplegado en cuartos y semifinales y si el pie de Wilkinson sigue siendo decisivo.

El reto inglés es grande: convertirse en el primer equipo que gana dos veces consecutivas el Mundial de rugby .

El Mundial de Francia ha dado la razón al seleccionador inglés, Brian Ashton, que confió en un equipo veterano y que ha callado el clamor de críticas con el que llegó al Mundial.

Los 31 años de media del quince con el que afrontó a Francia suponen un récord de veteranía en un Mundial, una receta que le ha dado sus frutos, basado en la sólida defensa y con victorias ajustadas, lo que les convierte en el finalista con menos puntos logrados en toda la historia (22,33 por partido).

Pero su condición de finalista acaba ya con la racha negativa que Inglaterra comenzó nada más levantar el trofeo de campeones hace cuatro años y que tuvo un declive más pronunciado este mismo año, en el que hasta el inicio del Mundial no habían sumado ningún triunfo fuera de su estadio.

A medida que ha avanzado el Mundial, los ingleses han ganado en confianza, como demuestra que se han impuesto en tres de los últimos cuatro partidos con espectaculares remontadas.

Todo lo contrario que los Springboks, un equipo en forma y que presume de buenos números en el Mundial y que en todo 2007 sólo suma tres derrotas, dos contra Nueva Zelanda y una ante Australia.

La ventaja moral es para los africanos, liderados por el eléctrico Bryan Habana y por la efectividad con el pie de Percy Montgomery, que prácticamente tiene asegurado acabar como máximo anotador de la competición.

Habana, por su parte, ha sumando ocho ensayos, por lo que con uno más en la final será el hombre que más ha logrado en un Mundial, un récord que ya tiene asegurado compartir con el neozelandés Jonah Lomu, que los marcó en 1999.

Son los dos estiletes de un equipo que ha causado sensación en el Mundial y que, en ausencia de Nueva Zelanda, aparece como el más completo.

Además, su quince también acumula una gran experiencia, puesto que sus componentes suman más partidos internacionales que ningún otro equipo de la historia del Mundial.

Sudáfrica ha sumado 129 puntos más que Inglaterra y 33 ensayos, frente a los 12 británicos.

El rugby fue introducido en Sudáfrica por los ingleses, pero el alumno pronto superó al profesor. Los Springboks han ganado 16 veces a los de la rosa, por 12 triunfos ingleses y un empate. Además, los africanos se han impuesto en las cuatro últimas ocasiones, la más reciente, en la primera fase de este Mundial en la que les infligieron un correctivo de 36-0.

Alineaciones:

Inglaterra: Robinson; Sackey, Tait, Catt, Cueto; Wilkinson, Gomarsall; Moody, Easter, Corry; Kay, Shaw; Vickery, Regan, Sheridan

Sudáfrica: Montgomery; Pietersen, Fourie, Steyn, Habana; James, du Preez; Rossouw, Smith, Burger; Matfield, Botha, Van der Linde, Smit; Du Randt.

Árbitro: Alain Rolland (IRL)

Estadio de Francia de Saint-Denis




Inglaterra invoca a su mesías, Lord Wilkinson, para conquistar hoy en París frente a Suráfrica su segunda Copa del Mundo de rugby

Saint Denis, cámara de los lores

texto: antonio astorga / FOTO: matt dunham. ap/ madrid

MIENTRAS escucha con sus auriculares a Coldplay, el rubio pateador inglés, Lord Jonny Wilkinson, afila su borceguí izquierdo recostado en una esquina del vestuario británico, en Saint Denis. En el surafricano, Percy Montgomery, el rubio pateador surafricano, mesa los cordones de su bota derecha para ensartarlos a su estilo. Izquierda contra derecha. Sir Wilko frente a ‘Percival el Galés’. Duelo de pateadores en la cámara de los lores, que esta noche (21.00 horas) será el estadio de Saint Denis, invadido por 50.000 ingleses. ¿Arderá París? El apolíneo contra el bocazas. El chico del pelo dorado frente a un ‘malheur à Hollywood’: un tipo duro, un «pájaro de mal agüero estilo Hollywood», como se tildaba ayer a ‘Percival el Galés’.
Al ritmo del ‘X&Y’, de la banda de Chris Martin, Lord Wilkinson, el Dios ‘Wilko’, recordará aquella tarde de hace cuatro años, en Sidney, cuando su ‘drop’ le llevó a conocer la leyenda.

En el último segundo de la prórroga
Sobre el cielo de Australia, una nación compuesta por mil pueblos,Wilkinson le dio la Copa del Mundo a Inglaterra ante los ‘wallabies’ en el último segundo de la prórroga. Al son de ‘Ladysmith Black Mambazo’, Percy Montgomery (nacido en Walvis Bay, Namibia) intenta borrar del disco duro de su memoria aquella suspensión de seis meses por empujar a un árbitro de touch en País de Gales, cuando jugaba para Newport. Montgomery, ‘Percival el Galés’, sufrió destierro, pero no olvida la tierra extraña galesa donde forjó su leyenda con el pie derecho: ha convertido el 93 por ciento de sus lanzamientos en el Mundial.
A pesar de las once lesiones que ha padecido desde 2003, ‘Jonny’ nunca perdió su corazón, y ha colocado al XV de la rosa al borde de la mitología: nadie ganó dos veces seguidas un Mundial. Inglaterra disputa su tercera final (perdió la de 1991 y ganó la de 2003 ante Australia ambas), y Suráfrica su segunda (ganó la de 1995, en Johannesburgo, ante los All Blacks por 15-12, gracias a un ‘drop’ de un judío, Joel Stransky, que unió a blancos y negros).

Estatua de cera
Los ingleses acuden a la guerra como quien practica deporte, y hacen deporte como si se tratara de una guerra, profetizó Evelyn Waugh desde su genialidad satírica, antes de retornar a Brideshead. Sir Winston Churchill, sin contemplaciones, ofrecía a los ingleses «sangre, sudor y lágrimas». Esta noche, el Dios ‘Wilko’ les promete la gloria con su pie izquierdo, colocado ayer como un emblema junto a la columna de Nelson en Trafalgar Square, en el centro de Londres. El Wilkinson de cera –estatua cedida por el Museo de Madame Tussaud– mira a Francia con su característica pose previa al lanzamiento: semigenuflexo, con las manos moldeando una vasija de arcilla roja y con los ojos dirigidos a Saint Denis.

En 1995, en la mañana del día de la final de aquel Mundial, el presidente Nelson Mandela le pidió la camiseta número 6 al capitán ‘springbok’, Pienaar. Saltó al campo una hora antes del partido y saludó a los jugadores surafricanos, que puestos en fila correspondían, emocionados, a Mandela.

Diez segundos después el público rugió: «¡Nelson, Nelson!». El deporte volvía a unir los corazones de blancos y negros, separados por el miserable ‘apartheid’ que había separado a Suráfrica del mundo y del rugby. Mandela, a sus 89 años, símbolo de la reconciliación, se volverá a poner hoy la camiseta número 6 de Pienaar en su casa de Johannesburgo y dirigirá un mensaje a su nación soñando con volver a conquistar el mundo oval: «Hay que jugar duro y honestamente –pide a su selección–. Sé que nuestros muchachos tienen la habilidad, fuerza y determinación para volver a salir victoriosos. No tengo ninguna duda de que los ‘springboks’ pueden ganar de nuevo un Mundial».

Bryan Habana
El otro héroe es un jugador negro, el ala Bryan Habana, que ha igualado el récord de ensayos (8) de Lomu en un Mundial, por cuyas venas corre sangre española, y que puede dejar marchita la rosa inglesa con su letal carrera, tres metros más lenta que la de un guepardo. Otros cinco jugadores negros integran el quince surafricano, en el que blancos y negros cantan unidos el himno ‘Nkosi, sikeleli Afrika’ en cinco idiomas: xhosa, zulú, sesotho, afrikaans e inglés. El Suráfrica-Inglaterra será un choque de trenes: la delantera inglesa puso 918 kilos sobre la báscula por 925 de su rival.

SUR



Un obseso del rugby

Este hombre es un obseso del rugby. En su casa ensaya cada día el lanzamiento a palos. Se ganó el título de Lord por llevar a la armada invencible inglesa a la victoria mundial en las aguas australianas de 2003. Es un fanático del cine, la música de Coldplay (su grupo favorito), el tenis de mesa y la guitarra, dando clases a diario. Una vez le preguntaron qué superpoder adquiriría si fuera un superhéroe: la visión de rayos X, respondió. Tras conquistar el Mundial de 2003, una plaga –quizá convocada por algún hechicero australiano– se ensañó con él: apendicitis, hematomas, daños en los ligamentos, fractura de hombro, un total de catorce puntos de sutura en diferentes partes de su cuerpo, bloqueo en la rodilla, dolor en los aductores… Pero su corazón permanece invicto e imbatible. Nunca lo abandonó. Por eso Wilkinson es el jugador más querido del rugby inglés, y hoy puede convertirse en Caballero de la Mesa Redonda.