Pedro Leiva: “Vamos a dar un par de pasos atrás, pero para tomar impulso”
Entrevista
Pedro Leiva Pérez (entrenador del Club de Rugby Málaga)

Recién comenzados los entrenamientos de la pretemporada 2010-2011, Pedro Leiva, el nuevo entrenador del C. R. Málaga, explica en esta entrevista sus planes para una campaña en la que el equipo malagueño comenzará prácticamente de cero, después del descenso de División de Honor B, y de que el club haya renunciado por motivos económicos a disputar la temporada en Primera División Nacional.
Nacido hace 47 años en Málaga, casado y con una hija, Leiva tendrá que compaginar su trabajo como responsable técnico del equipo malagueño con su labor como funcionario y abogado. Ganas no le faltan, ya que aunque hace años que dejó el rugby en activo, hace más de un cuarto de siglo que está vinculado con el club, desde su etapa como estudiante de la facultad de Derecho.
También está dotado de sobrada experiencia, ya que ha pasado por todos los estamentos del CRM, es entrenador Nacional de Nivel III y ha participado en una docena de congresos, cursos de Perfeccionamiento y de Actualización.
¿Cómo recibió la noticia de su elección como entrenador del Club de Rugby Málaga?
Con enorme deseo de recuperar las armas y valores que propiciaron hace más de una década el ascenso del rugby malagueño a categoría nacional, y de actualizar nuestro sistema de juego.
Ha sido una decisión tomada por las personas que se encargan de la Dirección Deportiva en el club y consensuada en la Junta Directiva. Es conocido que ya había recibido la propuesta en otras ocasiones, que no había podido aceptar hasta ahora por motivos laborales. Se trata de la primera vez que un malagueño de nacimiento y de formación rugbística se hace cargo del primer equipo de la provincia.
Teniendo en cuenta que se va ha renunciado a la plaza de Primera División Nacional, ¿con qué plantilla podrá contar para afrontar la temporada en Primera Andaluza? ¿Qué elementos han confirmado ya que no seguirán en el club malagueño?
Parrado y Quique irán a Italia de Erasmus, varios más van a colgar las botas (entre ellos Pepe P. Escolano que se integrará en el cuerpo técnico). Por otra parte existen ofertas para algunos de nuestros valores más jóvenes procedentes de clubes de Valencia, Sevilla o Madrid. Contamos con la incorporación de una docena de jugadores inexpertos procedentes de la cantera universitaria (inexpertos pero con una enorme capacidad para progresar a poco que se comprometan y quieran aprender).
Somos un club totalmente amateur en el que los propios jugadores se costean desde la ficha hasta la camiseta, así que a día de hoy sólo tengo una idea aproximada de la plantilla con la que vamos a contar. A nuestro nivel esto funciona así. No va con mi filosofía del rugby traer a cualquier precio a jugadores de fuera para “reforzar” la plantilla, que en numerosas ocasiones no mejoran lo que hay y pueden crear malestar en el vestuario. Quien quiera venir de fuera tiene las puertas abiertas, pero siempre en las mismas condiciones que el resto de jugadores.
Imagino que le hubiera gustado más tomar las riendas del primer equipo en División de Honor B
Jugar en Honor B, o jugar en Primera Andaluza no es algo que me quite el sueño. No hay tanta diferencia. Me hacen mucha gracia aquellos que creen que jugar en División de Honor B es jugar en la élite. Se trata de una liga del tercer nivel, de un país con un nivel rugbístico de cuarta fila. Dudo que en España haya muchos jugadores de auténtica élite de Rugby XV. Es triste, pero es así.
Hay que poner los pies en el suelo. Hemos tenido que renunciar voluntariamente a la liga nacional, ya que económicamente se había convertido en inviable para nuestro club. La crisis ha provocado que se reduzcan las subvenciones públicas (al menos para los clubes modestos de deportes minoritarios), y las instituciones han decidido que este año no van a colaborar con nosotros. Quizá no hemos sabido tocar en las puertas adecuadas. Así que esta temporada toca apretrarse aun más el cinturón y viajar en los propios turismos de los jugadores. Que nadie se alarme, no es nada nuevo, no es un camino que no hayamos transitado ya.
Descenso
Después de tantos años en categoría nacional, ¿cómo explica el descenso del equipo?
La liga nacional se había convertido para nosotros en un “ir tirando”, en un “quiero y no puedo”. Hay que agradecer el esfuerzo que han puesto en las dos últimas temporadas los que han tirado del carro (tanto en el banquillo como en el campo), pero no hay mal que por bien no venga. Esta temporada, con una liga muy atractiva, vamos a poder realizar un trabajo eminentemente formativo. Vamos a dar un par de pasos hacia atrás, pero para volver a tomar impulso.
Otro dato que explica las dificultades deportivas que hemos experimentado en los últimos años ha sido el hecho del continuo éxodo de jugadores que sufrimos a final de cada temporada. Prácticamente todos los jugadores que habían pasado por nuestras categorías inferiores y que hemos conseguido enviar a las distintas selecciones nacionales, tanto los cuatro que han llegado a la absoluta, como los muchos que lo han hecho a la juvenil, junior o sub-21, han acabado recibiendo ofertas de otros clubes. Es algo con lo que no podemos competir debido a nuestra filosofía amateur y a nuestra falta de recursos; pero en algo también habremos fallado, ya que no hemos sabido inculcarles y mantener un sentimiento de pertenencia al club que sí que teníamos hace unos años. En ocasiones estos jugadores se han marchado atendiendo a ofertas y proyectos irrisorios.
¿Cómo valora el momento del rugby malagueño, con nada menos que siete clubes en la provincia?
Con un moderado optimismo. Con cautela. Algunos de estos clubes son todavía gérmenes de club, que deben madurar y asentarse. Otros ha surgido prácticamente como un apéndice de clubes consolidados, sin crear nada. Y esto a medio plazo puede ser peligroso, sobre todo si se les marcha algún jugador bandera y no trabajan abajo. Caso contrario es el de Marbella con unas categorías inferiores (hasta cadetes) de buen nivel, pero que no acaban de despegar arriba. Esperemos que esta sea la temporada de su salto definitivo.
Como digo, lo valoro con moderado optimismo. Es necesaria una adecuada capacitación de los técnicos. No nos engañemos, el rugby que se juega en Andalucía, y en casi toda España, es un Rugby de hace quince años. Con un excesivo protagonismo de las fases estáticas y muy dependiente de la inspiración individual de determinados jugadores. Se sigue atacando al jugador y no al intervalo. Tácticamente estamos pez, y técnicamente tampoco somos una maravilla. Esta es la realidad de nuestro rugby. Ojo, aquí estoy hablando muy como entrenador. Como aficionado me congratula que surja la inquietud por el rugby por toda la provincia.
¿A nivel general, qué cree que necesita el rugby español para mejorar su nivel?
Estructuras, medios de comunicación y entrar en los colegios.
Filosofía
¿Cuál va a ser su filosofía y su nivel de exigencia como entrenador del Club de Rugby Málaga?
En las primeras reuniones que hemos mantenido los miembros del equipo de trabajo, ha surgido, como no podía ser de otra manera, la interrogante sobre los objetivos a alcanzar esta temporada. Ni nos hemos detenido en los objetivos deportivos, hemos convenido que lo verdaderamente importante son los objetivos de juego. La temporada que se avecina, y probablemente las siguientes, van a ser eminentemente formativas.
Aprovechando el drástico relevo generacional que se va a producir en la plantilla y la significativa reducción del presupuesto que nos obliga a salir en la liga andaluza, la idea que hay sobre la mesa es seguir una línea de trabajo que recupere un espíritu y unos valores que por unos u otros motivos se habían relajado en las últimas temporadas. No sólo en lo deportivo.
Vamos a aumentar el número de sesiones semanales y diversificar los horarios de entrenamiento. Igualmente pretendemos protocolarizar el juego, que no es lo mismo que cortar la iniciativa o la facultad de asumir riesgos a los jugadores. Simplemente se van a establecer unas reglas para que todos sepan qué va hacer el compañero que porta el balón. El rugby es el deporte colectivo por excelencia, pero las cosas salen bien o mal según se respeten o no los pequeños detalles (estos pequeños detalles no son en absoluto detalles menores). Se trata de trabajar como hormiguitas, con confianza en el sistema. Cada jugador deberá realizar su trabajo, sólo su trabajo, pero todo su trabajo.
Los protocolos los vamos a extender más allá de lo estrictamente deportivo. Vamos a recuperar una disciplina que llevamos echando de menos desde la fusión de hace dos temporadas, en la que recibimos a una serie de jugadores mal educados rugbísticamente. Esta es una situación que vamos a revertir sí o sí. Te puedo asegurar que vamos a recuperar el sentimiento de pertenencia al club, el respeto por las normas y la disciplina fuera y dentro del terreno de juego (no van a repetirse la cantidad de golpes de castigo y expulsiones temporales innecesarias que se han producido en la temporada pasada). Nos costará más o menos esfuerzo, pero es un camino que ya hemos andado y nosotros no tenemos ninguna prisa.

¿Con qué equipo de trabajo va a contar?
Contaremos con entrenadores nacionales como Horacio del Valle y José Juan Atorrasagasti; con José C. Pérez Escolano, licenciado en Educación Física y entrenador de la selección andaluza juvenil Campeona de España; con Francisco Ruiz Jiménez, árbitro de categoría nacional que colaborará con nosotros acercando a los jugadores la interpretación más adecuada del reglamento; y con Jorge Carracedo, médico especializado en Medicina Deportiva, que ha sido Jefe de los Servicios Médicos de la FAR y colaborador habitual de Selecciones españolas de diferentes categorías.
Por supuesto que todos ellos son socios del Club de Rugby Málaga, con una antigüedad mínima de diez años, y realizarán su labor altruistamente.
Colaboración con la UMA
¿Se va a mantener la colaboración con la Universidad de Málaga?
El convenio que acaba de expirar fue suscrito por dos temporadas. Tengo entendido que a partir de ahora esta colaboración se va a reducir a la cesión de las instalaciones de la UMA para entrenamientos y partidos. Por su parte, técnicos del Club de Rugby Málaga van a volver a organizar y dirigir la Selección universitaria de Rugby masculino, que este año ha sido campeona de Andalucía y subcampeona de España.
Como directivo del CR Málaga: ¿qué me puede decir del proyecto municipal del campo de rugby de Cañada de los Cardos?
Con el proyecto constructivo ya aprobado está a la espera de financiación. Aquí también nos ha cogido la crisis de lleno.
Usted ya fue entrenador del filial del CRM, ¿qué papel jugará este segundo equipo en la temporada?
Los entrenamientos serán conjuntos, excepto lógicamente en el habitual desarrollo del último entrenamiento semanal, o en situaciones específicas que estimemos necesario.
Pensamos acabar con el significativo escalón que para algunos ha podido suponer jugar en uno u otro equipo. Todos son jugadores del club y el hecho de jugar en cualquiera de sus equipos ya es un honor.
De todas maneras a ningún entrenador le gusta perder.

Leiva, último por la derecha, en una imagen de mediados de los años ochenta
Jugadores que se adapten a lo cambiante
¿Juego abierto o cerrado?
Hay que dominar ambas facetas, lo que ocurre es que esta es una disyuntiva hace años superada. Actualmente el juego del rugby va por otros derroteros. El dilema hace tiempo que está entre estrategia y táctica, entre crear jugadores programados o jugadores que se adapten a lo cambiante. Esta precisamente es la línea de trabajo que vamos a comenzar esta temporada. Es un camino lento que no va a tener resultados a corto plazo, pero que va a crear mejores jugadores, más inteligentes tácticamente y más completos. Pero repito que nosotros no tenemos ninguna prisa.
Lógicamente ello no implica que no tengamos que trabajar la estrategia, las estáticas, los lanzamientos de juego o los puntos de encuentro; pero eso no es lo único, sino que vamos a dedicar su espacio a la continuidad, vamos a intentar dar herramientas a los jugadores para que se desempeñen en distintos roles, independientemente del número que lleven en la espalda. A ver si somos capaces de desmenuzar el juego y organizarlo cuando éste se haya desordenado.
Se trata de un trabajo formativo, que va a venir muy bien a los menos expertos, pues van a comenzar su andadura en categoría senior jugando un rugby actual, pero incluso los más veteranos se van a sorprender por la cantidad de conceptos que van a descubrir y a los que se van a tener que adaptar.
¿Su mejor partido?
Cualquiera jugado con una serie de amigos que tengo en mente (lógicamente si fue un buen partido, ganamos y me fui con un par de ensayos marcados, mejor).
¿Unos colores?
Lógicamente el verde y morado de nuestro club. Fuimos el primer Club malagueño de cualquier deporte que adaptó estos colores para su equipación.
¿Una pasión, sin balón de rugby por medio?
Muchas. Viajar. La lectura. Las tradiciones malagueñas (principalmente la Semana Santa)…
¿Un jugador?
Muchos: Shelford, Sella, Blanco, Wilkinson, Larkham, Porta, Rives, Williams, Pienaar… Cualquiera de los que hacen jugar y enseñan a los demás a jugar.
¿Amateurismo o profesionalismo?
El rugby profesional es un espectáculo que impresiona, el Mundial de Rugby es el tercer espectáculo de masas con más televidentes en el planeta (tras los Juegos Olímpicos y el Mundial de fútbol).
En los países con una gran tradición rugbística, y España no es uno de ellos, el profesionalismo apenas representa el 1% del total de deportistas federados. El rugby que yo contemplo está mucho más en consonancia con el otro 99%, con el de los cientos de clubes amateurs que existen por ejemplo en los países gaélicos, en el sur de Francia, en Nueva Zelanda, en Buenos Aires, o en la inmensa mayoría de clubes españoles.
Se trata del rugby como medio para formase, divertirse y relacionarse. La pregunta a principios de cada temporada no debe ser a quién fichamos, sino qué juveniles suben.
Los balbuceantes intentos que existen en España por crear una liga profesional medianamente seria tropiezan continuamente con impedimentos, de hecho esta temporada ni se ha disputado la liga SIR. Veremos cómo evoluciona esta situación en el futuro, aunque lo cierto es que la distancia entre el rugby español y las potencias rugbísticas no para de aumentar.
Distinta es la situación de determinados clubes nacionales, sin masa social, organización ni estructuras profesionales, pero que a precio de saldo intentan conformar cada temporada una plantilla medianamente competitiva, a la que denominan profesional. Una manera como otra cualquier de enterrar dinero. Al fin y al cabo dependen del azar de un eventual patrocinador que si se marcha, acaba con todo el tenderete. Ejemplos de esto están en la mente de todos. Ese no es el camino.
Los que estamos al frente del CRM lo hacemos por pura devoción hacia el Rugby. En este sentido, frente al profesionalismo… que inventen ellos.
¿Que sería el rugby sin el tercer tiempo?
No sería el rugby. Sería otra cosa, un sucedáneo. Perdería parte importante de los valores que incorpora nuestro deporte.

