Esa circunstancia es la que está detrás de que dos cofradías muy señeras y populares, como son el Cautivo y el Rocío, se estén planteando muy seriamente pasar la próxima Semana Santa en primer lugar por el recorrido oficial, aunque de ese modo tengan que salir a primera hora de la tarde, casi a la hora de la comida.
Prefieren el sol y el calor antes que la luna y la noche. ¿Y por qué, cabe preguntarse, están dipuestas esas dos hermandades a dar un giro tan radical a su orden de procesión? Muy sencillo: para no encerrarse tan tarde. Tanto el Cautivo como el Rocío tienen unos caminos muy largos y eso hace que cuando terminan el itinerario oficial aún les quedan varias horas hasta el momento de su encierro.
De vuelta a su casa hermandad, en el barrio de la Trinidad, en el caso del Cautivo, y de la Victoria, en el del Rocío, hay poco público en las calles y se enfrentan a muchas dificultades y la presencia de gamberros que molestan a los componentes de los cortejos, lo que desluce la procesión y crea tensiones innecesarias.
La Agrupación de Cofradías, que para eso se creó en 1921, debe tomar cartas en el asunto y hacer un estudio reposado y profundo de la situación. Y, con el acuerdo de todas las hermandades, efectuar los cambios de horarios e itinerarios que sean precisos. Hay que mirar más por el bien común de la Semana Santa de Málaga que por el bien particular. Esa reestructuración de horarios e intinerarios es necesaria en función del panorama actual. Dejarlo todo como está es lo más cómodo, pero no lo más adecuado. Y tampoco se soluciona el problema porque la cofradía que va la última pida el cambio a la primera. Siempre habrá una cofradía que cierre los desfiles, y no se trata de desvestir a un santo para vestir a otro.


Ya está en casa. Tras una larga ausencia, la Piedad, ya restaurada, regresó el sábado 31 de enero a su barrio. Cientos de malagueños acompañaron la procesión de traslado por las calles del Centro y la feligresía. La banda de cornetas y tambores de la Esperanza puso la música al grupo escultórico que fue sobre unas pequeñas andas y adornado con lirios morados. 
