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La logia lectora

2014 enero 20

Umbral quedó prendado del Kronen de Mañas en los noventa, época en la que triunfaba también ‘Trainspotting’, la historia de obrerismo yonqui de Irvine Welsh. Se le leía en su añorada columna tan fascinado por aquellas andanzas juveniles como al protagonista de la canción de Sidonie. Su espíritu y el de Haro Tecglen han sobrevolado, en mi humilde imaginario personal, las jornadas presididas por Manuel Alcántara: hombre de ring y decano del articulismo nacional. La fundación que lleva su nombre reunió al ‘star system’ del columnismo patrio en un par de días donde no faltaron buenos cruces de golpes, como los intercambiados entre Vicent y Espada a propósito de la precisión y la literatura. Como quiera que sólo tenemos palabras y silencios, habrá que apañarse con ellos, así hacía Marguerite Duras. Y ejercitar graciosamente esa cosa llamada libertad: una obligación en el género del columneo, escribe George F. Will.

Habrá que seguir dudando, defendió Eduardo Jordá en la mejor tradición camusiana (bendita medicina contra el sectarismo y la intolerancia que vician el ambiente). Habrá que seguir diciendo, pero no al tuntún, como a veces se dice en ese Salvaje Oeste que es internet (Raúl del Pozo, caído del cartel a última hora, dixit a través del compañero Nieto Jurado). Habrá que seguir escribiendo, en honor a la verdad de cada uno, respetando al lector sin esperar su aquiescencia, aunque muchas veces se produzca. Habrá que seguir encarando la realidad, fijamente, como se miran los púgiles antes de cada asalto, en ese balanceo desafiante que parece una eternidad. Eso sí, con el punto de partida de la cosmovisión propia, ya que no podemos sustituirnos a nosotros mismos, ni vivir un ‘zeitgeist’ diferente, ni emular a nuestros héroes. Aquí y ahora, como el fanzine de los mods malagueños ochenteros, pero en 2014. Es jodido, aunque más se perdió en la guerra: la memoria que late la guarda, la historia escrita la narra e interpreta. La clave está en pensar el día a día y contarlo a tu manera. Y si de paso encuentras esa pequeña logia lectora, de la que Fogwill se enorgullecía en sus postrimerías, eureka. Algún combate habrás ganado.

(Artículo publicado el 20 de enero de 2014 en las páginas de Cultura y Sociedad de Diario SUR)

Locutriz