Diario Sur
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All Blacks y Wallabies, enemigos irreconciliables, protagonizarán la final del Mundial
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Héctor Barbotta | 26-10-2015 | 12:38

Las semifinales del fin de semana han situado en el partido decisivo a los protagonistas de la mayor rivalidad del Hemisferio Sur. Los All Blacks llegan a la final tras  remontar ante una Sudáfrica que los maniató durante gran parte del encuentro. Los Wallabies, tras aprovecharse de los nervios y de la inexperiencia de la selección argentina.

Nueva Zelanda consiguió imponerse el sábado por un mínimo margen (20-18) a Sudáfrica, aunque para hacerlo tuvo que tirar de la calidad que atesoraba en su banquillo y sufrir durante gran parte del encuentro.

Durante todo el primer tiempo el guion del partido pareció escrito por el entrenador sudafricano, Heyneke Meyer, que envió a los suyos a hacer lo que mejor saben, un rugby cerrado y de percusión en el que los ‘Springboks’ impusieron su mayor potencia física e impidieron que los ‘All Blacks’ desarrollaran su juego abierto contra el que no existe defensa posible. En la única ocasión en la que consiguieron hilvanar una jugada a todo el ancho del campo, los neozelandeses anotaron un ensayo a través de su tercera línea Jerome Kaino. Pero ello no fue suficiente para compensar el goteo de golpes de castigo que sufrieron como resultado del dominio de la delantera sudafricana.

Los ‘All Blacks’ se fueron al descanso con un 12-7 desfavorable en el marcador y un hombre menos en el campo por la expulsión temporal del propio Kaino, resultado de las continuas faltas que los neozelandeses se veían forzados a cometer –nueve en 40 minutos, un número inaceptable en un equipo de esa categoría– para paliar el claro dominio de la delantera ‘springbok’. Cuando acabó la primera mitad, los fantasmas de los anteriores fracasos de Nueva Zelanda en los Mundiales sobrevolaban el estadio de Twickenham.

Nada más comenzar el segundo tiempo, la estrella sudafricana Bryan Habana incurrió en juego desleal y dejó a su equipo con un jugador menos. Los campeones del mundo aprovecharon la situación, su entrenador dio aire fresco al equipo moviendo el banquillo y el juego comenzó a inclinarse del lado neozelandés. Fruto de la presión sobre el campo rival llegó el segundo ensayo de los ‘All Blacks’ por intermedio de uno de los recién ingresados, Beauden Barrett, que anotó tras una excelente jugada de Ma’Nonu. El marcador se siguió moviendo por el intercambio de golpes de castigo, pero ya con los neozelandeses al frente. El 20-18 final resume con nitidez lo cerca que estuvieron los sudafricanos de plantarse en la final.

 

Australia, clásico rival de Nueva Zelanda y el equipo que más veces ha conseguido vencerla, sacó por su parte ayer el billete para el partido decisivo al derrotar con justicia a una dignísima Argentina por 29-15 tras una primera parte en la sacaron una ventaja decisiva y una segunda mitad en la que supieron contener la reacción de los Pumas, que se mantuvieron en el partido hasta el final.

El partido no pudo comenzar mejor para los Wallabies y peor para los argentinos. No habían transcurrido dos minutos cuando el segunda línea australiano Rob Simmons interceptó un pase del apertura argentino, Nicolás Sánchez, en los 22 metros de la defensa argentina para marcar el primer ensayo de su equipo. La jugada no sólo puso el partido cuesta arriba para los Pumas, también adelantó cómo se desarrollaría toda la primera mitad. Los argentinos salieron decididos a arriesgar, lo que ha sido su seña de identidad durante todo el torneo, y los australianos, que demostraron haber estudiado a sus rivales al detalle, a presionar y aprovechar los errores rivales. La presión australiana y los nervios argentinos provocaron muchos, y los Wallabies supieron traducirlos todos en puntos.

La selección de Australia puso sobre el campo mayor experiencia y contundencia frente a unos argentinos que acumularon un contratiempo tras otro. Cuando había transcurrido media hora ya habían sufrido la expulsión temporal de su segunda línea Tomas Lavanini y las lesiones de tres de sus hombres más importantes: el capitán, Agustín Creevy, el máximo anotador de ensayos, Juan Imhoff, y el centro Juan Martín Hernández, su jugador más experimentado y talentoso, que aguantó unos minutos más pero tuvo que ser reemplazado al inicio de la segunda parte. Demasiadas calamidades frente al equipo más en forma del torneo, que se fue a los vestuarios con una ventaja de diez puntos tras anotar tres ensayos (19-9).

Tras el descanso los argentinos salieron decididos a remontar. Consiguieron el control de la pelota y del partido y pusieron el juego en campo australiano,  y aunque hicieron gala de su clásico pundonor no pudieron ante una defensa que demostró por qué es la mejor del torneo. Cuando faltaban diez minutos para el final, los Pumas todavía estaban a tiro de ensayo convertido para empatar el partido, lo que podía considerarse un milagro tal y como había transcurrido la primera mitad. Pero ahí volvió a relucir la calidad y el oportunismo australianos, que en una jugada rapidísima perforaron por cuarta vez en el partido la línea de defensa argentina para redondear el 29-15 final.

Los Wallabies se enfrentarán el sábado a Nueva Zelanda en un partido que según lo que demostraron uno y otro equipo en las semifinales se presenta de resultado incierto. Los Pumas, por su parte, jugarán el viernes por la noche ante Sudáfrica para intentar repetir su mejor resultado en una Copa del Mundo, el tercer puesto que obtuvieron en el Mundial de Francia hace ocho años.

Sobre el autor Héctor Barbotta
Licenciado en Periodismo por la UMA Máster en Comunicación Política y Empresarial Delegado de SUR en Marbella