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Campeón de leyenda
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Héctor Barbotta | 01-11-2015 | 17:07

Dentro de algún tiempo los aficionados al rugby que hayan visto jugar a este equipo podrán decir que han sido afortunados. La selección de rugby de Nueva Zelanda, los All Blacks, conquistó ayer su tercera Copa del Mundo tras vencer a Australia por 34-17 en un partido que dominó en juego y marcador desde el primer momento. Lo hizo, además, con una selección de ensueño e irrepetible que ayer escribió su último capítulo. La mejor generación que ha dado la historia de este deporte, encabezada por el ya legendario capitán Richie McCaw, abandona por retiro en algunos casos y por sustanciosos traspasos a las ligas europeas en otros, el rugby internacional. Será muy difícil que en el futuro pueda verse una selección con tantas estrellas y a la vez con un juego de equipo tan aceitado.
Si bien Nueva Zelanda llegó como favorito a esta Copa del Mundo tras haber ganado 50 de los 53 partidos disputados entre un mundial y otro, las buenas actuaciones desarrolladas a lo largo del torneo por su clásico rival, al que se medía por primera vez en una final, hicieron que las previsiones para el partido decisivo estuviesen abiertas. Se medían, además, la mejor defensa del torneo, la australiana, contra el demoledor ataque all black. Sin embargo, los neozelandeses dejaron claro desde el principio que no iban a admitir discusiones. En un partido cerrado, dominaron la posesión y territorio, y aunque pasaron gran parte de la etapa sin poder llevar peligro a la línea de marca rival, sobre el final del primer tiempo encadenaron una jugada colectiva marca de la casa para que el rapidísimo ala Nehe Milner-Skudder marcara el primer ensayo del partido.


El segundo tiempo se inició con dominio neozelandés, que se concretó en un ensayo del espectacular Ma’a Nonu tras dejar en el camino a media defensa australiana. Fue el último ensayo del centro all black con la camiseta negra.

Cuando todo parecía que iba a ser un paseo militar para los neozelandeses, el zaguero Ben Smith fue expulsado temporalmente por un placaje peligroso.

Allí los australianos demostraron toda su categoría para aprovechar la superioridad numérica, marcar dos ensayos en diez minutos y acercarse en el marcador.


Fue entonces cuando las estrellas neozelandesas sacaron todo su talento. A falta de diez minutos, Dan Carter –el mejor apertura del torneo y posiblemente de la historia, otro de los que no volverá a vestir de negro– conectó un drop desde 40 metros y volvió a poner distancia en el marcador.

Al final, el reserva Beauden Barrett, probable sucesor de Carter, marcó el último ensayo del partido. «No nos dejamos ganar por el pánico», resumió tras el partido McCaw al explicar la muestra de carácter de los neozelandeses cuando los Wallabies australianos acortaron distancias.


Por primera vez en la historia de la Copa del Mundo de Rugby, el campeón consigue repetir título. Con la conquista de este torneo, el primero que gana fuera de sus fronteras, Nueva Zelanda se pone a la cabeza del palmarés del mundial de rugby con tres títulos, por delante de Australia y Sudáfrica, con dos cada uno, e Inglaterra, con uno.

Sobre el autor Héctor Barbotta
Licenciado en Periodismo por la UMA Máster en Comunicación Política y Empresarial Delegado de SUR en Marbella