Diario Sur
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Autor: HectorBarbotta
Marcos Ayerza: “Hay que buscar resultados sin comprometer los valores esenciales del juego”
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Héctor Barbotta | 13-04-2017 | 5:50| 0

El internacional argentino destaca en su retirada la necesidad de que el rugby preserve su esencia pese a la presión del hiperprofesionalismo


Héctor Barbotta  / Fotos: Josele-Lanza / Marbella

El anuncio público de su retirada de las canchas, el pasado martes 11 de abril, sorprendió a Marcos Ayerza en Marbella, donde disfrutaba de unas cortas vacaciones. Era el punto final a una carrera brillante que comenzó en Newman, el club donde se formó, para dar el salto al Leicester Tigers en 2006. El jugador argentino, 66 veces internacional y con participación en tres mundiales (2007, 2011 y 2015), dos veces campeón con Leicester Tigers y considerado uno de los mejores pilares izquierdos del mundo, asistía ese día al campus organizado por el Trocadero Marbella Rugby Club, donde también ofreció una charla a los entrenadores del club en la que puso énfasis en los profundos valores de este deporte. Al final de la jornada concedió esta entrevista a SUR.

 

 

 

“El scrum es un obstáculo para el espectáculo, pero es una parte esencial del rugby”

–El rugby ha sido siempre un deporte de valores. ¿En estos 22 años de profesionalismo qué parte de esos valores se han perdido y qué parte se ha mantenido?

–El rugby ha perdido en muchos aspectos por el ‘business’ del juego. Hoy no importan los valores de identidad, aunque hay algunos resabios como en Leicester y en otros lugares, donde se mantienen ciertos valores de identidad y de lealtad hacia el club. Reconocer el club como propio. Pero con tal de conseguir jugadores cada vez mejores, ganar más dinero, que haya más presión, y como lo único que importa es tener resultados en la cancha y gente que vaya a ver los partidos para tener estructuras financieramente sanas, se dejan de lado lealtades, jugadores, personas… Es la parte donde el rugby no ha progresado. En el rugby siempre se ha hablado de los clubes como una familia, que cuidan a sus jugadores y donde los jugadores dejan todo por el club y por la camiseta. No hay que descuidar que el rugby siga siendo formativo en las etapas iniciales, que siga buscando la excelencia en la etapa profesional y que se busquen, por lo tanto, resultados. Pero nunca comprometiendo los valores esenciales del juego.

–Antiguamente se decía que el rugby era el deporte donde podía jugar el chico, el grande, el gordo, el flaco, el rápido, el lento, donde todos tenían algo que aportar. Ahora parece un deporte jugado por superhombres.

–El rugby moderno está exigiendo mucho de sus jugadores. Los jugadores del máximo nivel son todos atletas que entrenan como tales. Muchos genotipos físicos han dejado de tener sitio. El gordito es ahora un tipo grande y fuerte. Se exigen ciertas fortalezas. Pero el rugby de base sí sigue siendo igual, toda persona es incluida, es parte del sistema. El gordo necesita del rápido, el rápido necesita del alto, el alto necesita del habilidoso.  Cada uno en su fortaleza contribuye al equipo. Y eso sí se respeta en el rugby. El deporte evolucionó muchísimo, pero aún así sigue habiendo lugar para cualquier jugador que se esfuerce y persevere para llegar.

–¿El negocio también trae cambios en el juego? Porque ahora la pelota se disputa menos, parece que siempre tiene que estar en juego.

–Completamente de acuerdo. Ahora en muchos aspectos del juego se busca el espectáculo para que traiga más audiencia, más interés, más dinero. Y el deporte de elite está teniendo algunos cabos sueltos, con carreras truncas. Son personas las que están jugando. Ese exitismo que es muy lindo cuando te cuida, en algunos lados te deja de lado. Las uniones madre no cuidan tanto a los jugadores, que son un número, no una persona con amigos, con familia, con tradición, con su club. Esa es una de las cosas que no es tan linda del rugby profesional.

–Usted es un apasionado del la melé, del scrum. En Nueva Zelanda el rugby es una religión pero en Argentina la religión es el scrum. ¿Le preocupa que los cambios que está habiendo en el reglamento acabe con el scrum, que es la seña de identidad del rugby?

–Cien por cien de acuerdo. Lamentablemente, el scrum es un obstáculo para el espectáculo. Está en el corazón del rugby, está en la esencia del deporte, en la filosofía del juego, pero para el espectador que no está capacitado, que no entiende las reglas, es aburrido, le ve como algo estático. El riesgo está en que se tomen medidas para hacerlo más seguro –que son necesarias y que hay que hacerlas– y se le empiece a quitar de la escena. Espero que el scrum prevalezca y que haya más tipos enamorados de la formación, que la entiendan, que entrenen, que la quieran hacer, para que se mantenga siendo una parte esencial del juego.

 

 

 

“Hay que fomentar el deporte en sus raíces más íntimas”

-¿Por qué cuesta tanto que los países del Tier 2 puedan dar el salto para competir de igual a igual con los del Tier 1?

–El gran tema es un poco por dónde apretás. El rugby es un deporte complejo, de muchas reglas, y yo creo que nunca va a ser masivo mundialmente. Los países donde tienen mucha tradición en el deporte están creciendo. Fijate lo que le está pasando a Italia, luego de muchos años de estar en el VI Naciones, formando chicos, futuros profesionales, han invertido mucho dinero, se les ha apoyado mucho.

–Y les cuesta mucho.

–Les sigue costando. En las islas del Pacífico Sur son tipos muy fuertes pero no tienen estructuras profesionales para formar jugadores y dar el salto de calidad. En los países donde el rugby no tiene tanta tradición, como España, Suiza, Alemania… el rugby está creciendo, pero a un ritmo más lento. Para atraer cada vez más gente tiene que tener de alguna forma una raíz de donde se juegue más al rugby. A veces cuesta que los chicos no continúen con el deporte que practicó su padre. Traer chicos al rugby cuesta.

–¿Qué es lo que debería hacer España para crecer? ¿Crear una estructura profesional o alimentar más la base?

–No. Yo creo que fomentar el deporte en sus raíces más íntimas. Formar a las personas. Y desde  lo que es el deporte formativo, aumentar la cantidad de gente que se acerque al deporte y luego, con volumen, buscar estructuras que puedan hacer el salto de calidad para que más gente se pueda dedicar. Para eso necesitas dinero, buenas competencias, el interés de la televisión. La televisión va a estar si hay audiencia, y la audiencia, si hay número de seguidores. Todo es un círculo virtuoso. Yo creo que se benefician muy pocos del rugby porque pocos entienden los valores que transmite este deporte, y si no lo han mamado y no lo han recibido de los padres va a ser difícil que se acerquen a un club de rugby, porque no lo entienden.

 

 

“El rugby argentino tiene que encontrar la manera de coexistir con Europa”

–¿Se hubiera retirado si estuviese la posibilidad de ir al próximo mundial?

-No es un tema de que haya decidido retirarme, sino que tengo que retirarme por una lesión. Uno nunca está preparado para retirarse, uno nunca quiere retirarse de un deporte tan intenso y tan lindo. Si pudiese jugaría toda la vida.

–¿Le parece viable la opción que ha tomado la Unión Argentina de Rugby de contar para la selección solamente con los jugadores de un solo equipo, los Jaguares?

–El plan de la Unión Argentina de Rugby debe ser a mediano y largo plazo. En el corto plazo puede sufrir, con este embotellamiento de jugadores que con un solo equipo en la elite no tengan espacio para seguir desarrollándose. En Argentina tenemos un gran problema geográfico, estamos lejos de todos los equipos Tier 1. La Unión decidió seguir por este camino. El Super Rugby y el Rugby Championship son grandes competencias. Es un honor jugar esos torneos. Si fue una decisión acertada o no, sólo el tiempo lo dirá. Lo que se busca es que el rugby siga creciendo y como tal, que podamos tener regularidad de campeonatos, de jugadores, de crecimiento.

–A veces parece que hay una opa hostil contra el rugby argentino. Los clubes europeos siguen tentando a los mejores jugadores, que si se van ya no pueden jugar en la selección.

–El rugby es un deporte en el que las carreras cada vez son más cortas. Es profesional desde hace sólo 22 años. Como tal, las estructuras van avanzando, los entrenamientos, los preparadores físicos te hacen cada vez más fuerte, más potente, más explosivo; los entrenadores de defensa entrenan cada vez más las estructuras, las presiones. Por eso los impactos son más fuertes, se sufren más lesiones y las carreras son cada vez más cortas. Un jugador que resigna muchos años en salario, en oportunidades, en estabilidad, no se recupera más. La verdad es que por la patria hemos hecho muchos sacrificios. Durante muchos años los clubes europeos nos descontaban más dinero por partido de lo que la Unión Argentina de Rugby nos podía pagar. Lo hacíamos con ganas, jugábamos gratis o perdíamos dinero para jugar para la selección. Pero bueno, la Unión tiene unos presupuestos limitados y tiene que luchar contra presupuestos de dueños de clubes en Europa que son muy fuertes o que tienen estructuras financieras muy fuertes. Yo creo que Argentina tiene que encontrar la forma de coexistir con esa estructura para que el rugby, de la mano de Europa, pueda seguir creciendo. Pero bueno, es un camino que tomó la Unión hoy y como tal hay que apoyarla, respetar a la autoridad. Ojalá que el rugby siga creciendo en Argentina.

–¿Sabe ya qué va a hacer, ahora que se acaba de retirar? ¿Seguirá en Europa?

–La idea es volver a Argentina. Tengo varios proyectos. Quiero mantenerme en el juego, en el deporte. Todavía no sé bien cuál es el nuevo desafío.

–¿Volverá a Newman?

–Vuelvo a Newman.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Jonah Lomu, el primer rugbier global
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Héctor Barbotta | 18-11-2015 | 2:36| 0

 

La prematura muerte de Jonah Lomu, fallecido en Nueva Zelanda a los 40 años, no marca sólo el adiós a quien es considerado por muchos el mejor jugador de rugby de la historia -como si fuese posible realizar esa elección de una manera más o menos objetiva en un deporte esencialmente colectivo y que ha evolucionado tanto en los últimos 20 o 25 años– sino también de quien fue, eso sí sin duda alguna, el primer jugador de rugby cuya celebridad alcanzó dimensión global.

El impacto que supuso su aparición en los campos en los primeros años noventa fue tan grande que puede decirse que no fue el rugby el que hizo famoso a Lomu, sino que fue Lomu, con su espectacularidad el que contribuyó a que el rugby se difundiera y llegara a rincones hasta entonces impensados.

Con sus 120 kilos lanzados a una velocidad que le permitía cubrir los 100 metros en menos de 11 segundos y la potencia que dejaba en ridículo a defensores fuertes y experimentados, Lomu fue también un adelantado a su tiempo. Demostró algo que se ha hecho costumbre después, con los progresos aportados por el profesionalismo: los gigantes también pueden ser veloces y talentosos.

Todos quienes alguna vez han jugado al rugby están en deuda con este deporte. Pero en el caso de Jonah Lomu posiblemente haya que invertir la ecuación. Quizás sea el rugby el que esté en deuda con él.

 

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El XV ideal de la Copa del Mundo
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Héctor Barbotta | 01-11-2015 | 9:58| 0

La Societe Generale ha elaborado este XV ideal de la Copa del Mundo de Rugby

1 Ayerza (ARG) 2 Moore (AUS)  3 Ramiro Herrera (ARG)

4 Etzebeth (RSA)  5 Nakawara (FIYI)

6 Gorgodze (GEO) 8 Pocock (AUS)  7 Burguer (RSA)

9 Laidlaw (SCO) 10 Carter (NZL)

11 Savea (NZL) 12 Giteau (AUS) 13 Conrad Smith (NZL) 14 Savea (NZL)

15 Goromaru (JPN)

 

Los corresponsales de AFP en la Copa del Mundo de Rugby, por su parte  proponen este equipo como XV ideal del mundial.

1 Ayerza (ARG)  2 Creevy (ARG)  3 Malherbe (RSA)

4 Retallick (NZL)    5 Etzebeth (RSA)

6 Gorgodze (GEO)  8 Hooper (AUS) 7 Pocock (AUS)

9 Du Preez (RSA)   10 Carter (NZL)

11 Savea (NZL)    12 Nonu (NZL)    13 C. Smith (NZL)    14 Ashley-Cooper (AUS)

15 Goromaru (JPN)

 

En este blog también hemos elaborado nuestro XV ideal. Es este.

1 Marcos Ayerza  (Argentina) Pilar fundamental del scrum puma. Un arma a la que Argentina no renuncia pese a su cambio de estilo.

 

 

2 Dane Coles (Nueva Zelanda) Un talonador con la dinámica y la velocidad de un ala.

 

 

3 Sekope Kepu (Australia) Un bastión en el scrum y en la defensa australiana.

 

 

4 Lood de Jager (Sudáfrica) Última joya de la inagotable cantera de los delanteros más duros del mundo.

 

 

5 Brodie Retallick. (Nueva Zelanda) Llegó al mundial como el mejor jugador del mundo. No decepcionó.

 

 

6 Francois Louw (Sudáfrica) El jugador que más placajes realizó en la competición.

 

 

7 Michael Hooper. (Australia) Un incordio para los rivales. Una máquina de robar pelotas.

 

 

8 David Pocock (Australia) Otro perro de presa. Posiblemente el mejor jugador de la Copa del Mundo.

 

 

9 Fourie Du Preez (Sudáfrica) Una fuente inagotable de talento.

 

 

10 Dan Carter (Nueva Zelanda) Un crack. Un genio al servicio del equipo. Se va el mejor apertura de la historia.

 

 

11 Julian Savea (Nueva Zelanda. El sucesor de Lomu. Con eso queda todo dicho.

 

 

12 Ma’a Nonu (Nueva Zelanda) Implacable en defensa, contundente en ataque. El mejor sin duda en su puesto.

 

 

13 Conrad Smith (Nueva Zelanda) Hace todo bien

 

14 Nehe Milner-Skudder (Nueva Zelanda) La última perla all black. Llegó a la Copa del Mundo sin apenas roce internacional. Se va como el jugador con más metros recorridos con la pelota.

 

 

15 Joaquín Tuculet (Argentina) Todo un símbolo de la nueva vocación ofensiva de Los Pumas.

 

 

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Las estadísticas de la mejor Copa del Mundo de la historia
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Héctor Barbotta | 01-11-2015 | 7:16| 0

Público en los estadios: 2.477.805

Puntos marcados: 2.439

Ensayos (tries): 271

Conversiones: 194

Drops: 8

Penales marcados: 224

 

Posiciones:

1 Nueva Zelanda

2 Australia

3 Sudáfrica

4 Argentina

 

 

 

 

Jugadores top

Más puntos marcados: Nicolás Sánchez (Argentina) 97

 

 

 

 

 

 

 

Mayor anotador de ensayos (tries): Julian Savea (Nueva Zelanda) 8

 

 

 

 

 

 

 

Mayor anotador de penales: Handre Pollard (Sudáfrica) 23

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Mayor anotador de conversiones: Dan Carter (Nueva Zelanda) 23

 

 

 

 

 

 

Más line outs robados: Kieran Read (Nueva Zelanda) 6

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Más metros corridos con la pelota: Nehe Milner-Skudder (Nueva Zelanda) 561

 

 

 

 

 

 

 

Más placajes (tackles): Francois Louw (Sudáfrica) 77

 

 

 

 

 

 

Jugador que más veces ganó la línea de ventaja: Schalk Burguer (Sudáfrica) 38

 

 

 

 

 

 

Más pelotas recuperadas en ruck: David Pocock (Australia) 17

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Campeón de leyenda
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Héctor Barbotta | 01-11-2015 | 6:07| 0

Dentro de algún tiempo los aficionados al rugby que hayan visto jugar a este equipo podrán decir que han sido afortunados. La selección de rugby de Nueva Zelanda, los All Blacks, conquistó ayer su tercera Copa del Mundo tras vencer a Australia por 34-17 en un partido que dominó en juego y marcador desde el primer momento. Lo hizo, además, con una selección de ensueño e irrepetible que ayer escribió su último capítulo. La mejor generación que ha dado la historia de este deporte, encabezada por el ya legendario capitán Richie McCaw, abandona por retiro en algunos casos y por sustanciosos traspasos a las ligas europeas en otros, el rugby internacional. Será muy difícil que en el futuro pueda verse una selección con tantas estrellas y a la vez con un juego de equipo tan aceitado.
Si bien Nueva Zelanda llegó como favorito a esta Copa del Mundo tras haber ganado 50 de los 53 partidos disputados entre un mundial y otro, las buenas actuaciones desarrolladas a lo largo del torneo por su clásico rival, al que se medía por primera vez en una final, hicieron que las previsiones para el partido decisivo estuviesen abiertas. Se medían, además, la mejor defensa del torneo, la australiana, contra el demoledor ataque all black. Sin embargo, los neozelandeses dejaron claro desde el principio que no iban a admitir discusiones. En un partido cerrado, dominaron la posesión y territorio, y aunque pasaron gran parte de la etapa sin poder llevar peligro a la línea de marca rival, sobre el final del primer tiempo encadenaron una jugada colectiva marca de la casa para que el rapidísimo ala Nehe Milner-Skudder marcara el primer ensayo del partido.


El segundo tiempo se inició con dominio neozelandés, que se concretó en un ensayo del espectacular Ma’a Nonu tras dejar en el camino a media defensa australiana. Fue el último ensayo del centro all black con la camiseta negra.

Cuando todo parecía que iba a ser un paseo militar para los neozelandeses, el zaguero Ben Smith fue expulsado temporalmente por un placaje peligroso.

Allí los australianos demostraron toda su categoría para aprovechar la superioridad numérica, marcar dos ensayos en diez minutos y acercarse en el marcador.


Fue entonces cuando las estrellas neozelandesas sacaron todo su talento. A falta de diez minutos, Dan Carter –el mejor apertura del torneo y posiblemente de la historia, otro de los que no volverá a vestir de negro– conectó un drop desde 40 metros y volvió a poner distancia en el marcador.

Al final, el reserva Beauden Barrett, probable sucesor de Carter, marcó el último ensayo del partido. «No nos dejamos ganar por el pánico», resumió tras el partido McCaw al explicar la muestra de carácter de los neozelandeses cuando los Wallabies australianos acortaron distancias.


Por primera vez en la historia de la Copa del Mundo de Rugby, el campeón consigue repetir título. Con la conquista de este torneo, el primero que gana fuera de sus fronteras, Nueva Zelanda se pone a la cabeza del palmarés del mundial de rugby con tres títulos, por delante de Australia y Sudáfrica, con dos cada uno, e Inglaterra, con uno.

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Sobre el autor Héctor Barbotta
Licenciado en Periodismo por la UMA Máster en Comunicación Política y Empresarial Delegado de SUR en Marbella