Diario Sur
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Fecha: octubre, 2016
¿Conoces la siglas de los coches?
David González 23-10-2016 | 5:53 | 0

Cuántas veces nos habremos interesado por un modelo de automóvil y, al fijarnos en el nombre, nos hemos encontrado una serie de consonantes impronunciables más largas que el columpio de Heidi.

Las marcas nombran a sus vehículos con unas siglas, aparentemente inconexas, que pueden parecer elegidas al azar…¿es postureo?, ¿capricho? ¿códigos internos sin aparente significado?.
Estas combinaciones hacen referencia tanto a iniciales de palabras más largas como a acrónimos (o fusión de distintos conceptos) que se convierten en sonoros apellidos de difícil comprensión para la mayoría de nosotr@s.

Como si de auténticos pictogramas egipcios se tratara, en ocasiones es necesario conocer la historia del fabricante o tener unas pequeñas nociones de su idioma natal para descifrar esta sucesión de consonantes.

Muchas de estas siglas aparecen únicamente en calandras y portones traseros de los coches más prestacionales, porque son desarrolladas por departamentos específicos de la compañía para las versiones de alto rendimiento.

Como veremos, una de las más populares es RS. Hasta cuatro fabricantes emplean estas dos letras en sus creaciones (Audi, Ford, Porsche y Renault), convirtiéndose en una de las nomenclaturas más recurrente. Pero no es la única: GTS, GTI, GTC, S, GT, R…delatan el carácter atlético de los automóviles que lo portan en su carrocería.

Dejémonos de palabrería y conozcamos estas abreviaturas que parecen sacadas de los SMS de un quinceañero y nos aceleran el pulso cada vez que las vemos inscritas en las máquinas más temperamentales.

Alfa Romeo
No es un perejil en honor a Arguiñano, el trébol de 4 hojas sobre un triángulo blanco que portan los modelos más salvajes de Alfa es el símbolo de QV (Quadrifoglio Verde).

El origen de su historia se remonta a la etapa de competiciones deportivas de la firma de Arese. Entre sus pilotos destacaba Ugo Sivocci, un joven talentoso con poca suerte de cara a la victoria. Sus mecánicos decidieron decorar el bólido Targa-Fioro de 1923 del conductor italiano con el amuleto vegetal y Sivocci consiguió la primera victoria internacional para Alfa Romeo.
Por desgracia, semanas más tarde, perdió la vida en el Gran Premio de Monza. Su coche no llevaba el trébol de 4 hojas sobre el capó delantero.
Desde entonces, como homenaje, todos los Alfa Romeo llevarían pintado este emblema y hoy día también los hacen las versiones más exclusivas.

Aston Martin
Los elegantes cupés ingleses son bautizados con las letras DB, iniciales del diseñador David Brown. Éste lleva nominando a los deportivos de Gaydon desde el DB2 hasta el reciente DB11, sin olvidar el mítico DB5 del espía James Bond.

Audi
Los teutones reconocen al cenit de sus automóviles con el distintivo RS (Rennen Sport), algo así como “raza deportiva” traducido al español.

Asimismo, la marca de los anillos entrelazados se refiere a su sistema de tracción integral con el vocablo italiano “Quattro” (cuatro ruedas motrices).

BMW
Toma la letra M como inicial de la sección Motorsport, encargada de preparar sus máquinas más rabiosas desde la década de los 70. Los BMW de competición llevan 3 franjas con los tonos celeste, azul y rojo, precisamente los colores corporativos que acompañan a la letra eme.

Los seguidores de la marca bávara habrán visto algunas preparaciones de la saga M con el apelativo CSL sobre su portón trasero. Corresponden a “Coupé Sport Light” y aparecen en aquellos coches que reducen su peso al máximo prescindiendo de elementos superfluos para alcanzar mayores prestaciones.

Bugatti
Cada milímetro de la carrocería de estos “dioses de la velocidad” está esculpida para ofrecer la menor resistencia al aire y atravesar el viento como un estilete.
En la imponente zaga trasera- entre los pilotos- los Bugatti llevan incrustadas una E y una B que homenajean a su fundador: Ettore Bugatti.

Chevrolet
Al ver la doble S apostada en un Chevrolet sabremos que se refiere a “Super Sport”. Vehículos con nervio que no se andan con chiquitas.

Dodge
Al escuchar SRT seguro que pensáis en las preparaciones más cañeras de Dodge, Chrysler y Jeep. En efecto, “Street Racing Technologies” es la transcripción de SRT y los americanos lo llevan serigrafiado en sus coches desde los años 60.

Por su parte R/T aparece en vehículos más tranquilos. Equivale a Road/Track (calle/pista) y lo descubriréis en los laterales del Dodge Viper.

Ferrari
Los de Maranello no escatiman en siglas para el elenco de superestrellas que forman su familia.
Empezamos por la doble B, el BB 512 fue el antecesor del Testarossa y sus siglas apelan a Berlinetta Boxer, la configuración de su propulsor.

Otra denominación recurrente ha sido GTB (Gran Turismo Berlinetta). Máquinas como el 275 GTB, el 308 GTB, el 599 GTB o el novísimo 488 GTB dan buena fe de ello.

Las letras mágicas GTO (Gran Turismo Omologato) han deslumbrado al mundo entero con espectaculares automóviles con aroma a circuito. Se trata de versiones de competición que han sido homologadas para circular por carretera abierta.
Los protagonistas ponen los vellos de punta: el eterno 250 GTO o el rabioso 288 GTO.

GTC (Gran Turismo Coupé) adjetiva a aquellos vehículos con dos pequeñas plazas traseras capaces de transportar a cuatro personas.

GTS (Gran Turismo Spider) en Ferrari corresponde a los cavallinos descapotables, ideales para escuchar el atronador sonido de su unidad de potencia a nuestras espaldas sin impedimentos.

Ford
RS (Rally Sport)-división europea de Ford Racing- nos recuerda los vestigios del pasado glorioso de los del óvalo azul en la competición. Imposible no rendirse a los míticos RS200 o aquellos Sierra y Escort RS Cosworth de los 90 con su característico doble alerón.

Un peldaño más abajo encontramos los ST (Sport Technologies), más domesticados que los RS.

El Mustang recibe el alias GT. Muy célebre en el mundo del motor por gran número de coches corresponde a Gran Turismo.

Honda
Type-R (Type-Racing) es la nomenclatura con la que se tilda a los Honda Motor Company más asilvestrados. Suelen ser más ligeros, potentes y ágiles que sus hermanos, distinguiéndose por lucir la hache del logo en color rojo.
Otros Honda reciben nombres compuestos por siglas: CR-X (Civic Renaissance modelo X), CR-V (Compact Runabout Vehicle) HR-V (High Rider Vehicle) o FR-V (Family Recreational Vehicle).

Jaguar-Land Rover
El grupo de capital indio identifica a sus creaciones más bestiales con tres consonantes: SVR. Su significado corresponde al departamento denominado Special Vehicle Operations. Mantenerse fuera del alcance de novatos.

Lamborghini
Si sois seguidores de estas obras de arte italianas os habréis percatado que emplean mucho la combinación LP en sus biplazas. Significa “Longitudinale Posteriore” e indica la posición de sus propulsores; es decir, en la parte trasera y de forma transversal. A las letras LP les acompaña un número que informa de los caballos del coche.

Las versiones vitaminadas y aligeradas de Lamborghini reciben el sobrenombre SV, equivale a “Super Veloce”. El Miura dio renombre y prestigio a este ilustre mote.

Lancia
La añorada Lancia describía a sus vehículos más desatados con las letras HF. La procedencia es curiosa: en los 60 Lancia no compitió de forma oficial por cuestiones económicas, pero un grupo de entusiastas lo hace de manera privada, fundando la escuderia HF Squadra Corsa (HF de High Fidelity o Alta Fidelidad a la marca). Lancia adquirió HF por sus grandes triunfos y esto se tradujo en que los coches de calle más potentes exhibían estas siglas junto a un elefante como señal de fortuna.

Mazda
Por MPS reconoceremos a los Mazda “pata negra” capaces de devorar kilómetros a un ritmo frenético. No es para menos, son los “Mazda Performance Series” y vienen dispuestos a no dejarse adelantar fácilmente.

Mercedes-Benz
Los seguidores de las flechas plateadas os habréis percatado que los coches más brutales llevan “grabados a fuego” las letras AMG, un departamento que cincela a los Mercedes más elitistas desde 1967. Incluso el equipo de Fórmula 1 se hace llamar Mercedes AMG F1 Team como reflejo de la tecnología más elevada de la firma de la estrella.
Estas letras se corresponden con las siglas de Aufrecht, Melcher, Grossaspach. Los dos primeros son los nombres de los fundadores de Mercedes y el último la localidad al sur de Alemania donde empezaron su actividad automovilística.

McLaren
Algunos hiperdeportivos de calle del fabricante británico inician su nombre de pila con las letras MP. Se trata de un vestigio de la Fórmula 1, puesto que sus monoplazas de los años ochenta eran conocidos como MP4/x. M provenía de McLaren, mientras que la P se refiere a ‘Project’, seguido de números que identifican al modelo en cuestión.

Mini
El carismático Mini se jacta de ser un auténtico proyectil cuando su parrilla luce una J, una C y una W. JCW corresponde a John Cooper Works, hijo del fundador de la firma que se convirtió en mito de la F1 y un excelente preparador de los pequeños modelos británicos.

Mitsubishi
El Galant GTO MR inauguró esta denominación que califica a los Mitsubishi de insignes prestaciones. Su acepción es “Mitsubishi Racing” y forjó la leyenda del Lancer.

Nissan
Nismo es la división del constructor japonés desde 1984, tras la fusión de dos departamentos internos, y surge de combinar las palabras Nissan-Motorsport. Mientras el Patrol hacía suyas las letras GR en alusión a “Grand Raid”.

Sin abandonar la compañía automotriz de Yokohama no podemos pasar por alto al “matagigantes” GT-R. El superdeportivo con mejor relación precio/potencia expresa su furia con el nombre “Gran Turismo Racing”.

Opel
Rescatamos GTE pero en esta ocasión en Opel. El Manta inicio esta saga de coches impetuosos hasta la llegada de los GSI. En alemán GTE equivalía a Gran Turismo Einspritzung.

Hablar de GSI es hacerlo de los vehículos más indómitos del fabricante germano. Unas iniciales pertenecientes a ‘Grand Sport Injection’ que inauguró el Manta en los años 80. Posteriormente hicieron lo propio el Opel Kadett y el Corsa, unos coches que eran objeto de deseo de los amantes de las emociones fuertes.

En la actualidad los Opel “pepino” son conocidos como OPC (Opel Performance Centre) desde 1997 con el Astra. Sin embargo, actualmente los Corsa, Astra e Insignia cuentan con una preparación OPC que convierte a estos vehículos en auténticos rayos.

Porsche
Los vehículos de la firma de Stuttgart utilizan una gran variedad de siglas para aludir a la infinidad de modelos que componen su catálogo. Una de las más vitoreadas es RS, derivada de RennSport, equivaldría en español a ‘deporte de carreras’.

Los GTS (Gran Turismo Sport) añaden un plus a sus capacidades técnicas para conseguir un rendimiento extraordinario respecto a las versiones más dóciles.

Sería un pecado no citar a sus célebres Turbo que, como todos sabemos, resulta de recortar el término turbocompresor.

Renault
RS también se usa para referirnos a Renault Sport, el departamento que insufla vida a los automóviles deportivos franceses. Su reto es mantener el espíritu competitivo de Renault en los años 70, cuando disfrutó de una era laureada en Formula 1, y su pasado glorioso en los rallys hasta la década de los 80.

SEAT
Si localizáis un SEAT con un anagrama FR debéis saber que quiere decir “Fórmula Racing”. Hablamos de la gama deportiva de la marca española de precios relativamente accesible.

Otro cantar son las versiones CUPRA, acrónimo de CUP-RAcing. Aparecieron allá por 1997 en el Ibiza, todo un misil de cuatro ruedas, y eran vehículos matriculables herederos del bagaje de SEAT en su Copa monomarca. Actualmente existen variantes diésel, familiares y 3 puertas tanto del Ibiza como del León y llegan a rendir hasta 290 CV.

Subaru
Si hay algo que identifica a los Subaru es su carrocería azul y llantas doradas derrapando en algún tramo polvoriento del Campeonato Mundial de Rally. El fruto de esa experiencia es recogido por la división STI (Subaru Tecnica International) para transformarla en fabricar deportivos aptos para ir al trabajo todos los días.
Cuando a STI le siguen las letras WRX (World Rally Cross-Country) debemos ponernos en pie con la mano en el corazón. Estamos ante un auténtico coche de campeonato adaptado para circular en la civilización.

Volkswagen
El año 1976 quedó marcado en la memoria de los amantes del motor por el nacimiento del primer Golf GTI. Surgía un nuevo concepto de compacto con bajo peso y enérgica mecánica que apostaba sin complejos por la diversión al volante.
Igualmente, otros constructores como Peugeot se volcaron con este tipo de “juguetes” dando paso a los fabulosos 205, 309, 306 ó 208 GTI (Gran Turismo de Inyección).

En 2008 sucedió algo impensable para los puristas de los GTI: Volkswagen presentó su equivalente en gasóleo GTD (Gran Turismo Diésel). La demanda del público de un Golf frugal con aspecto agresivo primó sobre la tradición.

El buque insignia de cualquier Volkswagen ostenta una R de color azul en algún lugar de su silueta. Obviamente quiere decir “Racing”, está enfocado a una conducción exigente y a domar una gran caballería como el rancho de Bonanza bajo el pie derecho.

El auge de los vehículos enchufables han propiciado el brote de nuevas siglas como los GTE. Es sencillo imaginar que tenemos enfrente un Gran Turismo Eléctrico.

Otros VW se sirven de las letras CC en alusión a las palabras cabrio-coupé. Es decir, cuenta con un techo rígido que permite convertirlo en una versión abierta o cerrada con solo pulsar un botón.
No obstante, si nos referimos a la versión estilizada del Passat, las letras CC equivalen a “Confort Coupé”.

Como colofón podemos descifrar otras muchas variantes de siglas en lo que respecta a los diésel:

CDTi > Commonrail Diesel Turbo Injection (Inyección Common-rail Diesel)
CRDi > Common Rail Direct Injection / System (Rail común de inyección directa)
HDi > High-pressure Diesel Injection (Inyección Diesel a Alta presión)
SDi > Standard Diesel Injection (Inyección Diesel Estándar)
TDi > Turbocharged Diesel Injection (Inyección Diesel con Turbo)
TDDi > Turbocharged Diesel Direct Injection (Inyección Directa Diesel con Turbo)
TDCi > Turbocharged Diesel Commonrail Injection (Inyección Common-rail Diesel con Turbo)

…Y a los motores de gasolina:

FSi > Fuel Stratified Injection (Inyección Estratificada Gasolina)
TSi > Turbocharged Stratified Injection (Inyección Estratificada con Turbo)
TFSi > Turbo Fuel Stratified Injection (Inyección Estratificada de Gasolina Turbo)
VTEC > Variable Valve Timing and Lift Electronic Control (Sistema Variable de las Válvulas de motor de Honda).
VVT-i > (Sincronización variable de válvula inteligente de Toyota)
i-VTEC > (Sistema variable de las válvulas inteligentes de motor)

Faltaría por mencionar a los archiconocidos SW (Station Wagon) recurso generalista de muchos constructores, básicamente es un coche familiar o ranchera.

Como hemos corroborado en el post las siglas son la carta de presentación de los coches. Una especie de tarjeta de visita que muestra sus credenciales y su potencial al resto de automovilistas.
Sería el equivalente a los colores vivos de los animales venenosos que advierten a cualquier depredador de su potencialidad.
No hay miedo, ya disponemos de toda la información para identificar a primera vista a los automóviles por sus siglas y dilucidar sus secretos mejor guardados.

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Los gemelos golpean dos veces
David González 01-10-2016 | 3:54 | 2

¿Alguna vez habéis visto dos coches de distintas marcas y os ha parecido que eran iguales? No penséis que se os ha subido el alcohol a la cabeza, veis doble, sufrís de alucinaciones o que es un coche muy nervioso.

Estos aires de familia entre diferentes automóviles son más frecuentes de lo que podemos imaginar. Las empresas automovilísticas crean alianzas para desarrollar un vehículo en común y así ahorrar costes. Este hermanamiento se produce entre autos de varias firmas que pertenecen al mismo grupo, pero también hay colaboraciones puntuales entre marcas para crear un producto específico.

Una vez concebidos, estos “coches gemelos” se separan del cordón umbilical y son personalizados por cada una de sus familias con distintos elementos: grupos ópticos, interiores, salpicaderos, calandras, emblemas, etc…sin embargo, aunque hayan sido apartados de sus padres, sus genes les delatan como procedentes de la misma cepa.

Éste es el motivo por el que en alguna ocasión habréis pensado que sufríais una especie de déjà vu al reconocer algunos rasgos en vehículos congéneres.

Por todos es conocida esta especie de clonación entre los principales imperios automovilísticos: PSA, VAG, General Motors, FCA, Grupo Renault…en sus casas abundan tanto mellizos como gemelos. Una fórmula contrastada con objeto de aprovechar las sinergias entre fabricantes y conseguir mayor rentabilidad.

Desempolvemos el álbum familiar y recordemos algunos de los “Gemeliers” motorizados más célebres “around the world”.

Citroën C1 y Peugeot 107 y Toyota Aygo; el grupo PSA está compuesto por Citroën y Peugeot. La primera tiene un enfoque más desenfadado y popular, mientras que los del felino apuestan por la deportividad. Podríamos aseverar que cada modelo del doble chevron tiene su equivalente en Peugeot, así que la elección depende de gustos personales y del desembolso que estemos dispuestos a hacer.
Estas cooperaciones de PSA han contado con invitados puntuales como Toyota o Mitsubishi para concebir nuevos productos.
Asimismo, el Mitsubishi ASX comparte ADN con el Peugeot 4008 y el Citroën C4 Aircross…’las trillizas de oro’.

Hyundai i40 y Kia Optima; algo similar ocurre con estas factorías asiáticas. Consolidaron una poderosa compañía allá por 1998 creando la Hyundai Motor Company.
Mientras Hyundai se dirige a un público ‘distinguido’ que aboga por unos acabados más exquisitos, Kia se enfoca a un target más genérico que aprecia ante todo la relación calidad-precio.
El i40 y el Optima encarnan una batalla fratricida por hacerse con los fans de las berlinas medias versátiles.

Fiat Sedici y Suzuki SX4; la colaboración de sendas factorías arrojó como fruto dos gotas de agua en forma de crossover económico. Convivieron durante poco tiempo porque el Suzuki canibalizó a su hermano, ya que Suzuki ofrecía más tradición histórica en el segmento 4×4.

Nissan Terrano II y Ford Maverick; nos remontamos a 1993. Nissan y Ford se asocian para producir un todoterreno de 3 y 5 puertas. Lo curioso de este caso es que, pese a ser exactamente iguales salvo los logos, el modelo japonés fue un tremendo éxito y el americano pasó sin pena ni gloria por los concesionarios.
Moraleja: la confianza de los usuarios en una marca es un factor muy a tener en cuenta; mientras Nissan contaba con décadas de experiencia en los 4×4 , Ford atesoraba una escasa trayectoria en este tipo de vehículos. Los compradores percibían a los nipones con mayor credibilidad en el nicho offroad.

Skoda Citigo, SEAT Mii y VW Up; estamos ante otro caso extraordinario de ‘trillizos’. Aunque los tres emplean plataformas exactas, sus acabados- y sobre todo su precio- los diferencian claramente.

Volkswagen Golf y SEAT León; por las venas del compacto de Martorell corre la misma sangre que circula por las del Golf, el referente del sector. Aunque el de Volkswagen pretende aunar un comportamiento intachable con un refinado estilo interior, el León apuesta sin complejos por la deportividad y las sensaciones fuertes. Misma base aunque planteamientos diametralmente opuestos.

Mazda MX-5 y Fiat 124 Spider; cuando Fiat pensó en resucitar al clásico 124 acudió a Mazda para aprovechar la estructura del ‘miata’, el roadster más vendido del planeta. Centro de gravedad bajo, dos plazas, peso reducido y un motor que no para de pedir guerra…la combinación idónea para gozar de la conducción a cielo abierto.

VW Tiguan, SEAT Ateca y Skoda Kodiaq; tres flagrantes y recientes ejemplos de lo narrado en este post. El Grupo Volkswagen tira de fondo de armario para aprovechar la estructura SUV y adaptarla a públicos muy heterogéneos. Una vez más hallamos una versión premium, otra deportiva y otra más económica como sucedía con los urbanos de VAG.

Renault Kangoo y Mercedes Citan; “hombre rico- hombre pobre”: solo una estrella diferencia a estas dos furgonetas y algunos detalles interiores que intentan justificar el precio de ambas máquinas. De sobras es conocida la colaboración entre Mercedes y Renault; sin ir más lejos el clase A180 diésel de 109 CV equipa un motor de origen francés y , a su vez, el Infiniti Q30 comparte sus entrañas con el modelo de acceso de las flechas plateadas.

Opel Mokka y Chevrolet Trax; los dos SUV son prácticamente idénticos salvo por su parrilla y proyectores lumínicos. Obviamente no es casualidad, estas dos firmas están bajo el paraguas de General Motors y sus automóviles son auténticos calcos.
Solo tenéis que juntar un Opel Insignia con un Chevrolet Cruze o un Ampera frente a un Volt, e intentar encontrar las siete diferencias…echadle más paciencia que para entender “Juego de Tronos”.

Subaru BRZ y Toyota GT86; aparentemente rivales, Subaru y Toyota llegaron a un acuerdo para elaborar un potente coupé de tracción trasera. Cada una lo bautizó con unas siglas y lo emperifolló para darle su toque personal, pero estamos ante el mismo automóvil lúdico elevado al cuadrado. Diversión a raudales en diferentes envoltorios para gritar a los cuatro vientos: ¡vaya par de gemelos!

Dodge Journey y Fiat Freemont; el grupo Fiat Chrysler Automobiles sacó probetas y pipetas para clonar a su todocamino medio en dos versiones muy semejantes. Livianos detalles estéticos separan a estos vehículos destinados a afrontar los terrenos más abruptos con siete auténticas plazas.
Mientras que el Journey luce unas líneas americanizadas, el Freemont exhibe tipazo latino para seducir a las familias aventureras europeas.

Primos lejanos
En otras ocasiones el parentesco no es tan evidente, aunque si avisáramos a Paco Lobatón encontraría esa remota ascendencia que confirmaría el mismo progenitor para los vehículos.

Fiat 500 y Ford KA; a primera vista pocos adivinarían que las ramas del árbol genealógico de estos urbanitas se cruzarían. El 500 se distingue por un diseño chic de formas redondeadas, mientras que el KA se decanta por dimensiones contenidas con un aspecto más funcional.
Pues sus ancestros tuvieron un escarceo de juventud y 9 meses después aparecieron estos pequeños rebosantes de alegría.

Nissan Qashqai y Renault Kadjar; el Qashqai se las prometía muy felices: era el éxito más rotundo de Nissan en los últimos años y se había convertido en el “niño bonito” de los vehículos de aspecto campero para uso en ciudad. Sin embargo, recientemente ha llegado un pariente lejano de Francia para ponerle las cosas muy difíciles. Como dice el refrán: “no hay peor astilla que la de la propia madera” y el modelo del rombo sabe el secreto para convencer a aquellos que abandonan la calzada esporádicamente.

Audi A4 y SEAT Exeo; tras el controvertido Toledo ‘afurgonetado’ de segunda hornada, SEAT quería retornar a la senda de los sedanes convencionales. Para ello tiró de la descatalogada carrocería del A4 B7 de 2008 para dar forma al buque insignia de su gama, el Exeo… no pueden negar sus evidentes lazos de consanguinidad.

Jeep Renegade y Fiat 500X; efectivamente, la asociación italo-americana de FCA cruzó los cromosomas de ambas castas creando un Jeep con un refinado diseño italiano y un Fiat de innegables aptitudes para circular fuera de las urbes.

Mazda 2 y Ford Fiesta; la relación entre ambos constructores se remonta al “Forfi” setentero y el 121. Los benjamines de estas marcas se prestan la ropa como buenos allegados.

Dacia Sandero y Renault Clio; en 1999 Renault se hacía con Dacia y planteaba un producto “low-cost” muy interesante para los mercados emergentes. Su éxito no solo quedó ahí, los Dacia han tenido muy buena aceptación en Europa por su bajo coste y contrastada fiabilidad.
De hecho, las piezas de la marca rumana proceden de modelos Renault de otras generaciones con una durabilidad a prueba de bomba.
El Sandero y el Logan son una revisión de las versiones antiguas del Clio con una carrocería actualizada a nuestros días.

Iguales en la esencia, pero cada uno heredero de las facciones de su estirpe. Los gemelos del motor luchan por ser el más guapo de la familia y recibir más piropos que su alter ego.
Tratan de vestirse de forma distinta para destacar por su propia personalidad y virtudes, librando una auténtica guerra de los clones.
No pueden evitar que, al verlos por la calle, muchos exclamemos: “Tu cara me suena”.

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Sobre el autor David González
Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de Málaga. Social Media-Community Manager. Diseñador Gráfico. Tutor de redes sociales y diseño gráfico. Fundador del blog MotorGT.es. Certificado por Google y Hootsuite