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Los gemelos golpean dos veces
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David González | 01-10-2016 | 13:54

¿Alguna vez habéis visto dos coches de distintas marcas y os ha parecido que eran iguales? No penséis que se os ha subido el alcohol a la cabeza, veis doble, sufrís de alucinaciones o que es un coche muy nervioso.

Estos aires de familia entre diferentes automóviles son más frecuentes de lo que podemos imaginar. Las empresas automovilísticas crean alianzas para desarrollar un vehículo en común y así ahorrar costes. Este hermanamiento se produce entre autos de varias firmas que pertenecen al mismo grupo, pero también hay colaboraciones puntuales entre marcas para crear un producto específico.

Una vez concebidos, estos “coches gemelos” se separan del cordón umbilical y son personalizados por cada una de sus familias con distintos elementos: grupos ópticos, interiores, salpicaderos, calandras, emblemas, etc…sin embargo, aunque hayan sido apartados de sus padres, sus genes les delatan como procedentes de la misma cepa.

Éste es el motivo por el que en alguna ocasión habréis pensado que sufríais una especie de déjà vu al reconocer algunos rasgos en vehículos congéneres.

Por todos es conocida esta especie de clonación entre los principales imperios automovilísticos: PSA, VAG, General Motors, FCA, Grupo Renault…en sus casas abundan tanto mellizos como gemelos. Una fórmula contrastada con objeto de aprovechar las sinergias entre fabricantes y conseguir mayor rentabilidad.

Desempolvemos el álbum familiar y recordemos algunos de los “Gemeliers” motorizados más célebres “around the world”.

Citroën C1 y Peugeot 107 y Toyota Aygo; el grupo PSA está compuesto por Citroën y Peugeot. La primera tiene un enfoque más desenfadado y popular, mientras que los del felino apuestan por la deportividad. Podríamos aseverar que cada modelo del doble chevron tiene su equivalente en Peugeot, así que la elección depende de gustos personales y del desembolso que estemos dispuestos a hacer.
Estas cooperaciones de PSA han contado con invitados puntuales como Toyota o Mitsubishi para concebir nuevos productos.
Asimismo, el Mitsubishi ASX comparte ADN con el Peugeot 4008 y el Citroën C4 Aircross…’las trillizas de oro’.

Hyundai i40 y Kia Optima; algo similar ocurre con estas factorías asiáticas. Consolidaron una poderosa compañía allá por 1998 creando la Hyundai Motor Company.
Mientras Hyundai se dirige a un público ‘distinguido’ que aboga por unos acabados más exquisitos, Kia se enfoca a un target más genérico que aprecia ante todo la relación calidad-precio.
El i40 y el Optima encarnan una batalla fratricida por hacerse con los fans de las berlinas medias versátiles.

Fiat Sedici y Suzuki SX4; la colaboración de sendas factorías arrojó como fruto dos gotas de agua en forma de crossover económico. Convivieron durante poco tiempo porque el Suzuki canibalizó a su hermano, ya que Suzuki ofrecía más tradición histórica en el segmento 4×4.

Nissan Terrano II y Ford Maverick; nos remontamos a 1993. Nissan y Ford se asocian para producir un todoterreno de 3 y 5 puertas. Lo curioso de este caso es que, pese a ser exactamente iguales salvo los logos, el modelo japonés fue un tremendo éxito y el americano pasó sin pena ni gloria por los concesionarios.
Moraleja: la confianza de los usuarios en una marca es un factor muy a tener en cuenta; mientras Nissan contaba con décadas de experiencia en los 4×4 , Ford atesoraba una escasa trayectoria en este tipo de vehículos. Los compradores percibían a los nipones con mayor credibilidad en el nicho offroad.

Skoda Citigo, SEAT Mii y VW Up; estamos ante otro caso extraordinario de ‘trillizos’. Aunque los tres emplean plataformas exactas, sus acabados- y sobre todo su precio- los diferencian claramente.

Volkswagen Golf y SEAT León; por las venas del compacto de Martorell corre la misma sangre que circula por las del Golf, el referente del sector. Aunque el de Volkswagen pretende aunar un comportamiento intachable con un refinado estilo interior, el León apuesta sin complejos por la deportividad y las sensaciones fuertes. Misma base aunque planteamientos diametralmente opuestos.

Mazda MX-5 y Fiat 124 Spider; cuando Fiat pensó en resucitar al clásico 124 acudió a Mazda para aprovechar la estructura del ‘miata’, el roadster más vendido del planeta. Centro de gravedad bajo, dos plazas, peso reducido y un motor que no para de pedir guerra…la combinación idónea para gozar de la conducción a cielo abierto.

VW Tiguan, SEAT Ateca y Skoda Kodiaq; tres flagrantes y recientes ejemplos de lo narrado en este post. El Grupo Volkswagen tira de fondo de armario para aprovechar la estructura SUV y adaptarla a públicos muy heterogéneos. Una vez más hallamos una versión premium, otra deportiva y otra más económica como sucedía con los urbanos de VAG.

Renault Kangoo y Mercedes Citan; “hombre rico- hombre pobre”: solo una estrella diferencia a estas dos furgonetas y algunos detalles interiores que intentan justificar el precio de ambas máquinas. De sobras es conocida la colaboración entre Mercedes y Renault; sin ir más lejos el clase A180 diésel de 109 CV equipa un motor de origen francés y , a su vez, el Infiniti Q30 comparte sus entrañas con el modelo de acceso de las flechas plateadas.

Opel Mokka y Chevrolet Trax; los dos SUV son prácticamente idénticos salvo por su parrilla y proyectores lumínicos. Obviamente no es casualidad, estas dos firmas están bajo el paraguas de General Motors y sus automóviles son auténticos calcos.
Solo tenéis que juntar un Opel Insignia con un Chevrolet Cruze o un Ampera frente a un Volt, e intentar encontrar las siete diferencias…echadle más paciencia que para entender “Juego de Tronos”.

Subaru BRZ y Toyota GT86; aparentemente rivales, Subaru y Toyota llegaron a un acuerdo para elaborar un potente coupé de tracción trasera. Cada una lo bautizó con unas siglas y lo emperifolló para darle su toque personal, pero estamos ante el mismo automóvil lúdico elevado al cuadrado. Diversión a raudales en diferentes envoltorios para gritar a los cuatro vientos: ¡vaya par de gemelos!

Dodge Journey y Fiat Freemont; el grupo Fiat Chrysler Automobiles sacó probetas y pipetas para clonar a su todocamino medio en dos versiones muy semejantes. Livianos detalles estéticos separan a estos vehículos destinados a afrontar los terrenos más abruptos con siete auténticas plazas.
Mientras que el Journey luce unas líneas americanizadas, el Freemont exhibe tipazo latino para seducir a las familias aventureras europeas.

Primos lejanos
En otras ocasiones el parentesco no es tan evidente, aunque si avisáramos a Paco Lobatón encontraría esa remota ascendencia que confirmaría el mismo progenitor para los vehículos.

Fiat 500 y Ford KA; a primera vista pocos adivinarían que las ramas del árbol genealógico de estos urbanitas se cruzarían. El 500 se distingue por un diseño chic de formas redondeadas, mientras que el KA se decanta por dimensiones contenidas con un aspecto más funcional.
Pues sus ancestros tuvieron un escarceo de juventud y 9 meses después aparecieron estos pequeños rebosantes de alegría.

Nissan Qashqai y Renault Kadjar; el Qashqai se las prometía muy felices: era el éxito más rotundo de Nissan en los últimos años y se había convertido en el “niño bonito” de los vehículos de aspecto campero para uso en ciudad. Sin embargo, recientemente ha llegado un pariente lejano de Francia para ponerle las cosas muy difíciles. Como dice el refrán: “no hay peor astilla que la de la propia madera” y el modelo del rombo sabe el secreto para convencer a aquellos que abandonan la calzada esporádicamente.

Audi A4 y SEAT Exeo; tras el controvertido Toledo ‘afurgonetado’ de segunda hornada, SEAT quería retornar a la senda de los sedanes convencionales. Para ello tiró de la descatalogada carrocería del A4 B7 de 2008 para dar forma al buque insignia de su gama, el Exeo… no pueden negar sus evidentes lazos de consanguinidad.

Jeep Renegade y Fiat 500X; efectivamente, la asociación italo-americana de FCA cruzó los cromosomas de ambas castas creando un Jeep con un refinado diseño italiano y un Fiat de innegables aptitudes para circular fuera de las urbes.

Mazda 2 y Ford Fiesta; la relación entre ambos constructores se remonta al “Forfi” setentero y el 121. Los benjamines de estas marcas se prestan la ropa como buenos allegados.

Dacia Sandero y Renault Clio; en 1999 Renault se hacía con Dacia y planteaba un producto “low-cost” muy interesante para los mercados emergentes. Su éxito no solo quedó ahí, los Dacia han tenido muy buena aceptación en Europa por su bajo coste y contrastada fiabilidad.
De hecho, las piezas de la marca rumana proceden de modelos Renault de otras generaciones con una durabilidad a prueba de bomba.
El Sandero y el Logan son una revisión de las versiones antiguas del Clio con una carrocería actualizada a nuestros días.

Iguales en la esencia, pero cada uno heredero de las facciones de su estirpe. Los gemelos del motor luchan por ser el más guapo de la familia y recibir más piropos que su alter ego.
Tratan de vestirse de forma distinta para destacar por su propia personalidad y virtudes, librando una auténtica guerra de los clones.
No pueden evitar que, al verlos por la calle, muchos exclamemos: “Tu cara me suena”.

Sobre el autor David González
Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de Málaga. Social Media-Community Manager. Diseñador Gráfico. Tutor de redes sociales y diseño gráfico. Fundador del blog MotorGT.es. Certificado por Google y Hootsuite