Diario Sur

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Fecha: diciembre, 2016
¡Spoiler! esto va de alerones
David González 11-12-2016 | 5:10 | 0

Empecemos desvelando el final: vamos a hablar de alerones. Podríamos decir que esto es un doble spoiler, puesto que no solo sabéis de antemano como acaba este texto, además conoceremos los elementos aerodinámicos más carismáticos de la automoción.

Y es precisamente al final de los coches donde se reserva lo mejor, haciendo acto de presencia estos ingenios aerodinámicos. Ponen el colofón a esculpidas carrocerías, diseños de orfebrería culminados por esta deseada pieza.

Sinónimo de deportividad, su función es de vital importancia en el mundo de la competición: es el objeto encargado de pegar el automóvil al suelo a elevadas velocidades. Podría decirse que trata de crear una carga aerodinámica con el flujo de aire que el coche abre a su paso para empujar la carrocería al asfalto.

En los vehículos de calle el spoiler tiene una misión ornamental en la mayoría de los casos. Imprime carácter, realza su estética, y acentúa la deportividad; sin embargo, muchos alerones han insuflado personalidad propia a los coches que los portaban y los han convertido en iconos.

Pese a que al “mundo cani” se le ha ido la olla con los alerones, creando auténticas aberraciones y desprestigiándolo, el spoiler ha sabido adaptarse a los tiempos con materiales livianos como la fibra de carbono, unas formas elegantes e incluso camuflarse cuando su uso no es necesario.

Nos centraremos en esos alerones que hacen girar cuellos a su paso, ya sea por su belleza o sus soluciones técnicas.

Aston Martin Vantage GT12; aunque la marca británica sobresale por sus sibaritas coupés, con esta preparación se lió la manta a la cabeza y le endosó un descomunal alerón en el que podía posarse una bandada de cernícalos.

BMW M4 GTS; estamos ante una máquina de altas prestaciones de 500 CV que solo podrán gozar 700 afortunad@s. Un M4 aligerado aderezado con un ambiente 100% racing en el que no falta un gigantesco alerón trasero más largo que Gasol acostado.

Bugatti Veyron; la peculiaridad del alerón del superlativo Veyron es que es activo, es decir se adapta automáticamente a las circunstancias de la conducción. Se despliega a partir de los 230 km/h para mantener el coche estable, en aceleración se mantiene completamente plano para “sellarlo” a la carretera y al frenar se inclina 55 grados (casi vertical) para ofrecer resistencia al viento y ayudar a los frenos cerámicos a detener a este bicho.

Dodge Viper ACR; el fin del Viper está cerca. No se vende y su fabricación no resulta rentable para el constructor americano. Antes de abandonarnos quiere dejarnos un buen sabor de boca con una bestia preparada para devorar circuitos llamada ACR. Sobre su maletero reposa un inmenso alerón de 1,80 metros que se agarra más que una pelea de monos.

Ford Sierra/Escort RS Cosworth; la competición en los años 80/90 tiene un nombre: Ford Cosworth. Creados para homologar las versiones de carreras, Ford matriculó los modelos RS como cúspide de su gama de deportivos. Si algo llamó la atención de estos automóviles fue el doble alerón sobre la tapa de su maletero, conocido como “cola de ballena” y que permitía planchar sobre él un nórdico.

Ford GT 2017; se sirve de una de las soluciones más vanguardistas en cuanto a la distribución de la corriente de aire por los laterales del motor. El GT utiliza unos ‘pasillos’ huecos en la parte trasera del coche para dirigir el torrente de viento limpio generado al rodar hacia su alerón.


Ferrari F40; corría el año 1987 y Enzo Ferrari planeaba celebrar el cuadragésimo aniversario de la firma por todo lo alto. Pidió crear un superdeportivo radical, diferente a todo lo conocido hasta la fecha… un Fórmula 1 carrozado. Nació uno de los automóviles más venerados de Ferrari.
Una de sus señas de identidad fue un descomunal spoiler posterior que emergía de su cuadrada zaga. Una silueta que hizo soñar a millones de aficionados al motor decorando paredes y carpetas.

Honda Civic Type R; a pesar de ser un tracción delantera y desarrollar 310CV el Civic más radical no se priva de vestir un alerón de lo más pintón. Todo un compendio de tecnología que le permitió hacer un tiempazo en Nürburgring y rozar los 270 km/h.

Koenigsegg Agera One: 1; inspirado en Le Mans y empleado en un coche de calle por primera vez, el alerón del Agera va enganchado por la parte superior con objeto de evitar las turbulencias. Genera una carga de 800 kg al alcanzar los 440 km/h, una garantía de tracción perfecta.
Imposible hacerse el sueco ante su presencia.


Porsche 911; todas las generaciones del nueveonce se han reconocido a primer golpe de vista por su generoso spoiler fijo sobre la cubierta del propulsor bóxer. En las últimas entregas del GT3 RS está fabricado en aluminio, ofreciendo una baja resistencia al avance y mejorando su Cx.
Podía confundirse perfectamente con una estantería del Ikea si no fuera a lomos de un Porsche.

Lamborghini Countach; todo un clásico que sorprendió a propios y extraños desde su presentación en 1974 por su estética transgresora. Con el paso de los años fueron apareciéndole distintos apéndices aerodinámicos a sus líneas puras hasta llegar al abigarrado 5000 S.
El Countach lucía un alerón en forma de ala que daba el toque definitivo a sus sugerente anatomía.

Lamborghini Veneno; excesivo hasta el más mínimo detalle, el spoiler del Veneno no podía ser menos. Compuesto por dos paneles que emergen de una especie de aleta de tiburón que divide la tapa del motor. La discreción no entra en el diccionario de este hiperdeportivo…”Dame veneno que quiero morir, dame veneno”.

Lancia Delta Integrale; su atractiva configuración compacta no podía ser perturbada con un gran alerón, así que Lancia incorporó un comedido spoiler elevado sobre su techo.
Discreto, pero embriagador era la guinda que coronaba al apetitoso Delta.

Subaru WRX; el anteriormente conocido como Impreza ahora se hace llamar WRX a secas, lo que no cambia es su impresionante apéndice trasero heredado del mundial de rallyes. La berlina más deseada y asalvajada del mercado se reconoce a primera vista por: su color azul, las llantas doradas y un alerón para tender un albornoz mojado.

Toyota Supra; han pasado 14 años desde la desaparición de una de las leyendas japonesas por antonomasia. Su musculada estampa quedaba rematada con un poderoso alerón que advertía del potencial de sus más de 300 caballos relinchadores. Ojalá vuelva pronto.

La historia del automóvil deportivo no podría entenderse sin el spoiler. De los circuitos han pasado a nuestros vehículos del día a día casi sin darnos cuenta.
Los hay grandes, enormes, imposibles, discretos, pero cumplen religiosamente un axioma: mientras más rápido sea un coche más espectacular suele ser su alerón.

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Sobre el autor David González
Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de Málaga. Social Media-Community Manager. Diseñador Gráfico. Tutor de redes sociales y diseño gráfico. Periodista del motor. Blogger. Certificado por Google y Hootsuite