Diario Sur

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Coches renacidos
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David González | 31-01-2017 | 21:12

¿Cualquier tiempo pasado fue mejor? pues este dicho no se cumple a rajatabla. La vorágine de cambios y evolución en la que están envueltos los coches hace que, aquello que era moderno hace unos meses, quede desfasado al instante.

Más potentes, más rápidos, más ligeros, más tecnológicos… en un entorno de números y datos parece que no hay lugar para el romanticismo, pero perduran algunas excepciones que confirman la regla.

Los automóviles no son meros medios de transporte. Están vinculados a épocas, sentimientos, momentos históricos y por ello portan un poso de humanidad. Arrastran a su rebufo una estela de emotividad que los convierte en inmortales.

Algunos privilegiados vehículos desafían a las leyes vitales y regresan del “más allá”, conservando su esencia, como si hubieran reunido las 7 bolas de dragón; reaparecen mejor adaptados a una nueva era y reforzando sus virtudes.

Vamos a evocar a estas máquinas que han sobrevivido al inexorable paso del tiempo, que se han reencarnado en el siglo XXI acarreando con ellos el recuerdo y la esencia de su glorioso pasado. Coches que han renacido de sus cenizas como el Ave Fénix fusionando lo mejor del periodo en el que aparecieron con la vanguardia de 2017.

Las marcas han apostado por volver a traer a la vida a aquellos automóviles míticos que marcaron una página de su historia; como si de un Frankenstein motorizado se tratara han retornado al planeta de los vivos para quedarse por muchos años y rendir pleitesía a sus célebres ancestros.

Alfa Romeo Giulia; como veremos en otros ejemplos, muchas factorías rescatan modelos carismáticos del ayer para reafirmar sus señas de identidad a la hora de emprender una nueva singladura. Sucedió con Alfa Romeo cuando el grupo FCA decidió reflotarla y rescatarla de su ostracismo.
El primer abanderado de esta fase ha sido el Giulia, un sedán de altas prestaciones encargado de volver a asociar a la marca del biscione con las sensaciones deportivas, 51 años después de que lo hiciera su homónimo.
El Giulia de 2016 tiene la difícil misión de restituir a Alfa su lugar en el Olimpo del segmento D y batirse el cobre – sin complejos – con los Audi A4, BMW Serie 3 o Mercedes Clase C.

Alpine A120; estamos ante un coche que no solo supone el resurgir de un rabioso coupé sino el renacimiento de toda una firma. Me refiero a Alpine (división deportiva de Renault) y su inolvidable A110, ambos vuelven por la puerta grande tras su “despedida a francesa” allá por 1995.

Alpine fue un referente en la competición en la década de los 70.
El modelo con más relumbrón fue el A110, un pequeño y liviano vehículo racing de tracción trasera capaz de dovorar curvas a un ritmo endiablado. En lo que acelera de 0 a 100 volverá a los puertos de montaña con tres niveles de potencia y motores 1.8 TCe que alcanzarán los 300 CV para plantar cara a los Porsche 718 Cayman o Alfa Romeo 4C.

Fiat Panda; eficiencia, ahorro y versatilidad son los epítetos que se asocian al Panda de los ochenta. La primera generación marcó un hito en lo que respecta a dureza y fiabilidad; los Panda contemporáneos incorporan las 5 puertas y un mayor espacio interior para continuar entre nosotros veinte años más.

Fiat 500; la simpatía y el encanto del 500 no ha perdido ni un ápice de coquetería desde 1957. Sus formas redondeadas y líneas suaves volvieron para quedarse en 2007 con infinidad de opciones de personalización. Tal ha sido su aceptación que la gama 500 se amplió con los derivados L (familiar) y X (crossover) convirtiéndose en uno de los baluartes del constructor turinés.

Fiat 124 Spider; la versión italiana del Mazda MX-5 aboga por el concepto biplaza roadster sin complejos. El diseño transalpino vuelve a vestir de elegancia una carrocería dibujada para disfrutar la conducción con el cielo por techo casi medio siglo después de su presentación.

Ford GT; el legendario GT40 nació en los años 60 a raíz del intento fallido de Ford de comprar Ferrari. Como respuesta, el constructor americano decidió crear su propio superdeportivo para dominar con mano férrea las 24 horas de Le Mans durante cuatro veces consecutivas.
Coincidiendo con el 100 aniversario de Ford, en 2003, los del óvalo azul sorprendieron a propios y extraños con una reinterpretación del bestial bólido que se comercializó hasta 2006.

Hace unos meses conocimos la nueva y exclusiva versión que llegará en 2017. Un arsenal tecnológico con 656 CV reencarnado en un futurista hiperdeportivo que destila aroma a competición por cada poro de su afilada silueta.

Mini; uno de los urbanitas que pasó a engrosar directamente las páginas doradas de la historia de la automoción. Concebido en 1961 como un minúsculo vehículo destinado a callejear por ciudad, enseguida alcanzó niveles de popularidad de estrella del pop.

Su gran celebridad como pequeño y económico vehículo crecía de forma exponencial hasta la creación de la versiones Cooper, las cuales llegaron a competir en rallyes.
BMW adquirió Mini en 2001 y rescató el espíritu de este “kart carrozado” para devolverle su esplendoroso sexappeal que lo ha convertido en un bestseller.

Rolls Royce Phantom; el honorable apellido Phantom ha acompañado a los Rolls más opulentos durante seis generaciones. La sexta dinastía se despidió de las economías más saneadas en 1990 y no fue hasta 2003 cuando llegó la actual berlina. Su aparición no se produjo precisamente como un fantasma, sino con la inyección económica inoculada por BMW al hacerse con la casa inglesa.
El Phantom supuso un punto de inflexión para Rolls Royce, ya que inició un nuevo ciclo de modernidad y vanguardia acompañado del sempiterno lujo británico.

Volkswagen Beetle; el utilitario alemán por antonomasia de los años 40 fue concebido por Hitler para que el pueblo tuviera un coche popular, resistente y barato. Volkswagen decidió revivirlo en 2001 conservando sus formas bulbosas, pero dotándolo de la ingeniería germana de última hornada.

Sin embargo, el new Beetle retornó al asfalto convertido en un aburguesado automóvil de lo más “chic para mí, chic para ti” dirigido al público femenino. Poco o nada queda de aquel vetusto y rudo coche del periodo de entreguerras e icono del movimiento hippie.
El Escarabajo es ahora un referente de estilo y exclusividad con un precio alejado de su planteamiento original, aunque sigue enamorando con su inconfundible personalidad.

Volkswagen Scirocco; el fabricante alemán carecía de un tres puertas agresivo en su catálogo de 1974 y lo solucionaron como ellos saben hacerlo: con un producto redondo.
El primer Scirocco lucía: ópticas dobles, cintura alta, cuatro plazas, dos plazas y una estética embriagadora. Su regeneración en 2008 sumó a todo ello unas formas anchas, carácter y unos propulsores briosos capaces de pegar la espalda de su propietario al asiento al mínimo roce del acelerador.

El recuerdo indeleble de sus bondades les hizo permanecer en la memoria a lo largo del tiempo. Aquellos autos inolvidables calaron hondo entre la sociedad. Símbolos de una etapa en la que circularon por las carreteras, convirtiéndose en objeto de deseo de los conductores y los aficionados al motor.
Su reminiscencia dibujaba una sonrisa entre aquellos que los poseyeron o simplemente los admiraron. Con el paso del tiempo algunos constructores decidieron resucitarlos y han vuelto embelesando como ya lo hicieron antes.

Citius, altius, fortius…más rápido, más alto, más fuerte. Los renacidos han mutado y son mejores que nunca. Proyectos olvidados que un día fueron desempolvados y retomados, demostrando que los viejos rockeros nunca mueren.
Deslumbran hoy en día como lo hicieron otrora corroborando que, la fascinación por lo retro, jamás pasará de moda.
En definitiva, todo se reduce a cambiarlo todo para que nada cambie… y es que, como dijo Valentino Rossi: “gallina vieja hace buen caldo”.

Sobre el autor David González
Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de Málaga. Social Media-Community Manager. Diseñador Gráfico. Tutor de redes sociales y diseño gráfico. Periodista del motor. Blogger. Certificado por Google y Hootsuite