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De Laputa al Pajero, coches con nombres desafortunados
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David González Vera | 25-06-2017 | 10:19

“Dime tu nombre y te haré reina en un jardín de rosas” entonaba el grupo donostiarra Duncan Dhu en 1986.

No es una cuestión baladí, la denominación de los coches se convierte en un rasgo más de su personalidad, revela alguna de sus características y es capaz per se de encumbrar o arruinar la reputación de cualquier automóvil.

Las marcas de vehículos destinan cantidades ingentes de dinero a elegir palabras que ensalcen los valores de sus nuevos productos. Incluso hay departamentos dedicados en exclusiva a seleccionar y combinar términos para “bautizar” a los recién nacidos motorizados. Es más, los fabricantes recurren a la ayuda de programas informáticos que realizan innumerables fusiones de vocablos con el objetivo de crear denominaciones fonéticamente agradables.
Y es que, precisamente ése, es uno de los objetivos de las firmas: conseguir nombres que suenen bien en cualquier idioma, que transmitan aspectos positivos y proyecten imagen de marca.

Algunos constructores (como Peugeot, BMW) recurren a fríos números para referirse a sus automóviles, pero la tendencia es cada vez mayor a humanizar a los coches con un “apellido”.

Como podéis imaginar elegir un nombre erróneo, malsonante u objeto de mofa puede estigmatizar la vida de comercial de un vehículo y echar a perder su prestigio; así que no es extraño encontrarnos con coches que tienen diferentes nombres, dependiendo del país en que se comercialice.

Comenzamos con los japoneses. En el país del Sol Naciente son muy fans de las palabras latinas, puesto que otorgan un toque exótico a sus productos, pero el resultado pudiera parecer el catálogo de coches de un burdel.

Esta fascinación les ha jugado malas pasadas, ya que no han sido capaces de comprobar el significado de real de estos nombres en la comunidad hispanoablante. La solución consistió en no comercializar esos autos en nuestro mercado o rebautizarlos en las tierras que hablan la lengua de Cervantes.

Mazda Laputa; Laputa se trata de una isla narrada en Los Viajes de Gulliver en 1726 y una ciudad fortaleza legendaria. Sin embargo, los creativos de Mazda no repararon en la cantidad de bromas que podían surgir respecto a su utilitario en nuestra “piel de toro”.

Nissan Moco; ya podéis haceros una idea de las risas que nos hubiéramos echado en Andalucía con este utilitario y, para más inri, en color verde: “Ese coche cabe en cualquier lado, es como un moco”, “Tienes un moco en la nariz y en el garaje”….el ingenio es infinito.

Mitsubishi Pajero; uno de los casos más sonados fue el del constructor de los 3 diamantes. Pajero aludía al Leopardus pajeros, un felino sudamericano que quería mostrar la fiereza del 4×4 más onanista del mercado. Mitsubishi reculó y denominó Montero al todoterreno en los países hispanohablantes.

Ford Corrida; después del Pajero llegó el Corrida. El tema sexual también hizo acto de presencia en el prototipo del óvalo azul presentado 1976. Pese a ser un homenaje a la fiesta nacional, en el mercado español provocaba más chistes que “El Club de la Comedia”.

SEAT Málaga; aunque aquí estemos muy orgullosos del nombre que la Sociedad Española de Automóviles de Turismo eligió para su berlina ochentera, en Grecia el vocablo Málaga (o Malaca) significa lo mismo que Pajero, por lo que pasó a llamarse Gredos.

Lancia Marica; en 1969 “salió del armario” este concept car producido por el carrocero Ghia sobre el chasis del Lancia Flaminia 3C 2800…afortunadamente no llegó a la cadena de producción.

Kia Borrego; así de ridiculo sonaba este todoterreno de lujo que pretendía trepar por los terrenos más escarpados como una oveja, pero cambió su DNI a Mohave en Corea.

Audi Q3; es muy posible que la firma de los cuatro aros no reparara en que, la pronunciación de su todocamino, sería “cutres” … no resulta lo más acertado respecto al halo de glamour que desea difundir.

Volkswagen Jetta; la versión cuatro puertas del Golf suena regular en nuestra tierra, pero su pronunciación real “yeta” se traduce por “mala suerte” en Argentina, Uruguay y Chile, motivos más que justificado para comercializarse como Vento en Sudamérica.

Toyota MR2; el deportivo nipón suprimió el número 2 en Francia porque la pronunciación de las siglas sonaba como “mierdeux” y nadie quería tener un coche de mierda.

Tata Zica; hace apenas un año el fabricante indio Tata Motors decidía referirse a su último urbano con la nomenclatura Zica (Zippy Car). Las protestas no tardaron en llegar, ya que Zica fue un violento virus que había acabado con la vida de muchas personas. Tata rectificó y llamó a su compacto Tiago en homenaje al futbolista del Atlético de Madrid Tiago Mendes.

Hyundai Kona; el cuarto SUV de Hyundai en Europa acaba de ser presentado y ya ha causado polémica en Galicia. Kona en gallego se traduce por “vagina”, lo que ha provocado multitud de chascarrillos entre los conductores de aquellos lares.

Lamborghini Reventon; pese a que los modelos italianos hacen referencia a nombres de morlacos, el Reventon no daba muchas esperanzas de fiabilidad a sus millonarios propietarios.

Ahí no queda la cosa, la marca Apolo piensa presentar en breve su modelo ApolloN…un deportivo que traerá cola.

“Éramos pocos y parió la abuela” exclamará alguno al conocer lo que viene ahora: la marca china Trumpchi está buscando otro nombe para no evocar al presidente de los EEUU, Donald Trump. Aunque suene a cachondeo Trumpchi es el constructor chino que más creció en 2016, con 1,7 unidades vendidas y este año busca cumplir “el sueño americano” conquistando Norte América.
En un principio su presidente- Xingya Feng- era partidario de mantener su denominación, él mismo ha reconocido posteriormente que el nivel de oposición al multimillonario, cuyo flequillo es una obra de ingeniería, es elevada entre sus mismos votantes.

La elección de uno u otro nombre marcará irremediablemente el futuro de un modelo de automóvil para siempre. Las firmas son cada vez más conscientes de ello, e incluso SEAT ha hecho de este evento un concurso público para que la gente vote cómo quiere que se llame su próximo SUV de 7 plazas (del que ya han recibido más de 10.000 propuestas).

Simpático, agresivo, familiar, original…la denominación de un vehículo expresará sus valores e intenciones. Deberá ser fácilmente pronunciable en cualquier lengua, aunque bajo ningún concepto podrá ser ofensivo.
Bajo estas complicadas variables se encuentra la fórmula del éxito y es que “dime cómo te llamas y te diré quién eres”.

Sobre el autor David González Vera
Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de Málaga. Social Media-Community Manager. Diseñador Gráfico. Tutor de redes sociales y diseño gráfico. Educador certificado de Google y Hootsuite Certified. Fundador del blog MotorGT.es