Diario Sur
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Autor: David González
Los gemelos golpean dos veces
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David González | 01-10-2016 | 3:54| 0

¿Alguna vez habéis visto dos coches de distintas marcas y os ha parecido que eran iguales? No penséis que se os ha subido el alcohol a la cabeza, veis doble, sufrís de alucinaciones o que es un coche muy nervioso.

Estos aires de familia entre diferentes automóviles son más frecuentes de lo que podemos imaginar. Las empresas automovilísticas crean alianzas para desarrollar un vehículo en común y así ahorrar costes. Este hermanamiento se produce entre autos de varias firmas que pertenecen al mismo grupo, pero también hay colaboraciones puntuales entre marcas para crear un producto específico.

Una vez concebidos, estos “coches gemelos” se separan del cordón umbilical y son personalizados por cada una de sus familias con distintos elementos: grupos ópticos, interiores, salpicaderos, calandras, emblemas, etc…sin embargo, aunque hayan sido apartados de sus padres, sus genes les delatan como procedentes de la misma cepa.

Éste es el motivo por el que en alguna ocasión habréis pensado que sufríais una especie de déjà vu al reconocer algunos rasgos en vehículos congéneres.

Por todos es conocida esta especie de clonación entre los principales imperios automovilísticos: PSA, VAG, General Motors, FCA, Grupo Renault…en sus casas abundan tanto mellizos como gemelos. Una fórmula contrastada con objeto de aprovechar las sinergias entre fabricantes y conseguir mayor rentabilidad.

Desempolvemos el álbum familiar y recordemos algunos de los “Gemeliers” motorizados más célebres “around the world”.

Citroën C1 y Peugeot 107 y Toyota Aygo; el grupo PSA está compuesto por Citroën y Peugeot. La primera tiene un enfoque más desenfadado y popular, mientras que los del felino apuestan por la deportividad. Podríamos aseverar que cada modelo del doble chevron tiene su equivalente en Peugeot, así que la elección depende de gustos personales y del desembolso que estemos dispuestos a hacer.
Estas cooperaciones de PSA han contado con invitados puntuales como Toyota o Mitsubishi para concebir nuevos productos.
Asimismo, el Mitsubishi ASX comparte ADN con el Peugeot 4008 y el Citroën C4 Aircross…’las trillizas de oro’.

Hyundai i40 y Kia Optima; algo similar ocurre con estas factorías asiáticas. Consolidaron una poderosa compañía allá por 1998 creando la Hyundai Motor Company.
Mientras Hyundai se dirige a un público ‘distinguido’ que aboga por unos acabados más exquisitos, Kia se enfoca a un target más genérico que aprecia ante todo la relación calidad-precio.
El i40 y el Optima encarnan una batalla fratricida por hacerse con los fans de las berlinas medias versátiles.

Fiat Sedici y Suzuki SX4; la colaboración de sendas factorías arrojó como fruto dos gotas de agua en forma de crossover económico. Convivieron durante poco tiempo porque el Suzuki canibalizó a su hermano, ya que Suzuki ofrecía más tradición histórica en el segmento 4×4.

Nissan Terrano II y Ford Maverick; nos remontamos a 1993. Nissan y Ford se asocian para producir un todoterreno de 3 y 5 puertas. Lo curioso de este caso es que, pese a ser exactamente iguales salvo los logos, el modelo japonés fue un tremendo éxito y el americano pasó sin pena ni gloria por los concesionarios.
Moraleja: la confianza de los usuarios en una marca es un factor muy a tener en cuenta; mientras Nissan contaba con décadas de experiencia en los 4×4 , Ford atesoraba una escasa trayectoria en este tipo de vehículos. Los compradores percibían a los nipones con mayor credibilidad en el nicho offroad.

Skoda Citigo, SEAT Mii y VW Up; estamos ante otro caso extraordinario de ‘trillizos’. Aunque los tres emplean plataformas exactas, sus acabados- y sobre todo su precio- los diferencian claramente.

Volkswagen Golf y SEAT León; por las venas del compacto de Martorell corre la misma sangre que circula por las del Golf, el referente del sector. Aunque el de Volkswagen pretende aunar un comportamiento intachable con un refinado estilo interior, el León apuesta sin complejos por la deportividad y las sensaciones fuertes. Misma base aunque planteamientos diametralmente opuestos.

Mazda MX-5 y Fiat 124 Spider; cuando Fiat pensó en resucitar al clásico 124 acudió a Mazda para aprovechar la estructura del ‘miata’, el roadster más vendido del planeta. Centro de gravedad bajo, dos plazas, peso reducido y un motor que no para de pedir guerra…la combinación idónea para gozar de la conducción a cielo abierto.

VW Tiguan, SEAT Ateca y Skoda Kodiaq; tres flagrantes y recientes ejemplos de lo narrado en este post. El Grupo Volkswagen tira de fondo de armario para aprovechar la estructura SUV y adaptarla a públicos muy heterogéneos. Una vez más hallamos una versión premium, otra deportiva y otra más económica como sucedía con los urbanos de VAG.

Renault Kangoo y Mercedes Citan; “hombre rico- hombre pobre”: solo una estrella diferencia a estas dos furgonetas y algunos detalles interiores que intentan justificar el precio de ambas máquinas. De sobras es conocida la colaboración entre Mercedes y Renault; sin ir más lejos el clase A180 diésel de 109 CV equipa un motor de origen francés y , a su vez, el Infiniti Q30 comparte sus entrañas con el modelo de acceso de las flechas plateadas.

Opel Mokka y Chevrolet Trax; los dos SUV son prácticamente idénticos salvo por su parrilla y proyectores lumínicos. Obviamente no es casualidad, estas dos firmas están bajo el paraguas de General Motors y sus automóviles son auténticos calcos.
Solo tenéis que juntar un Opel Insignia con un Chevrolet Cruze o un Ampera frente a un Volt, e intentar encontrar las siete diferencias…echadle más paciencia que para entender “Juego de Tronos”.

Subaru BRZ y Toyota GT86; aparentemente rivales, Subaru y Toyota llegaron a un acuerdo para elaborar un potente coupé de tracción trasera. Cada una lo bautizó con unas siglas y lo emperifolló para darle su toque personal, pero estamos ante el mismo automóvil lúdico elevado al cuadrado. Diversión a raudales en diferentes envoltorios para gritar a los cuatro vientos: ¡vaya par de gemelos!

Dodge Journey y Fiat Freemont; el grupo Fiat Chrysler Automobiles sacó probetas y pipetas para clonar a su todocamino medio en dos versiones muy semejantes. Livianos detalles estéticos separan a estos vehículos destinados a afrontar los terrenos más abruptos con siete auténticas plazas.
Mientras que el Journey luce unas líneas americanizadas, el Freemont exhibe tipazo latino para seducir a las familias aventureras europeas.

Primos lejanos
En otras ocasiones el parentesco no es tan evidente, aunque si avisáramos a Paco Lobatón encontraría esa remota ascendencia que confirmaría el mismo progenitor para los vehículos.

Fiat 500 y Ford KA; a primera vista pocos adivinarían que las ramas del árbol genealógico de estos urbanitas se cruzarían. El 500 se distingue por un diseño chic de formas redondeadas, mientras que el KA se decanta por dimensiones contenidas con un aspecto más funcional.
Pues sus ancestros tuvieron un escarceo de juventud y 9 meses después aparecieron estos pequeños rebosantes de alegría.

Nissan Qashqai y Renault Kadjar; el Qashqai se las prometía muy felices: era el éxito más rotundo de Nissan en los últimos años y se había convertido en el “niño bonito” de los vehículos de aspecto campero para uso en ciudad. Sin embargo, recientemente ha llegado un pariente lejano de Francia para ponerle las cosas muy difíciles. Como dice el refrán: “no hay peor astilla que la de la propia madera” y el modelo del rombo sabe el secreto para convencer a aquellos que abandonan la calzada esporádicamente.

Audi A4 y SEAT Exeo; tras el controvertido Toledo ‘afurgonetado’ de segunda hornada, SEAT quería retornar a la senda de los sedanes convencionales. Para ello tiró de la descatalogada carrocería del A4 B7 de 2008 para dar forma al buque insignia de su gama, el Exeo… no pueden negar sus evidentes lazos de consanguinidad.

Jeep Renegade y Fiat 500X; efectivamente, la asociación italo-americana de FCA cruzó los cromosomas de ambas castas creando un Jeep con un refinado diseño italiano y un Fiat de innegables aptitudes para circular fuera de las urbes.

Mazda 2 y Ford Fiesta; la relación entre ambos constructores se remonta al “Forfi” setentero y el 121. Los benjamines de estas marcas se prestan la ropa como buenos allegados.

Dacia Sandero y Renault Clio; en 1999 Renault se hacía con Dacia y planteaba un producto “low-cost” muy interesante para los mercados emergentes. Su éxito no solo quedó ahí, los Dacia han tenido muy buena aceptación en Europa por su bajo coste y contrastada fiabilidad.
De hecho, las piezas de la marca rumana proceden de modelos Renault de otras generaciones con una durabilidad a prueba de bomba.
El Sandero y el Logan son una revisión de las versiones antiguas del Clio con una carrocería actualizada a nuestros días.

Iguales en la esencia, pero cada uno heredero de las facciones de su estirpe. Los gemelos del motor luchan por ser el más guapo de la familia y recibir más piropos que su alter ego.
Tratan de vestirse de forma distinta para destacar por su propia personalidad y virtudes, librando una auténtica guerra de los clones.
No pueden evitar que, al verlos por la calle, muchos exclamemos: “Tu cara me suena”.

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Coches fuera de serie
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David González | 10-09-2016 | 5:42| 0

La pequeña pantalla ha encumbrado al estrellato a muchos vehículos que han tenido más minutos televisivos que el mismísimo Jorge Javier Vázquez.

Automóviles mediáticos con personalidad propia que han pasado a rivalizar en protagonismo con los actores principales, convirtiéndose en un atractivo más de la serie.

En capítulos anteriores de ‘Turblog’ hablé sobre los coches de película en ¡Cámara y acción! Automóviles de película. Pues hoy le toca el turno a aquellos que han triunfado en televisión.

Y es que hay autos que se asocian indisolublemente a los shows en los que participan: estamos ante máquinas de cuatro ruedas que chupan más cámara que el Mocito Feliz.

Bien sea por su espectacular aspecto, por ayudar al protagonista en sus aventuras o desempeñar un papel importante en la trama hay automóviles que son los auténticos fuera de serie de la TV.

Permaned atent@s a vuestra pantalla amiga y no toquéis el mando a distancia porque vamos a echar un vistazo a los coches que lo han petado en la “caja tonta”.

Starsky y Hutch. Cualquier serie de detectives que se precie ha de contar con potentes bólidos para dar caza a los malos. Esta producción de los 70 narraba las peripecias de los policías David Starsky (el moreno cachas) y Kenneth Hutch (el rubio intelectual) a bordo de un veloz Ford Torino rojo con una característica banda blanca.

El Equipo A. Aquel adolescente de los 80 que no quisiera montar en la furgoneta del “Equipo A” no tenía alma. Era inconfundible al primer golpe de vista: negra con una franja roja que recorría todo el lateral de la carrocería y culminaba en un alerón en la parte superior.
Pese a esta apariencia nada discreta- y que siempre utilizaban el mismo vehículo- nunca consiguieron detener a los cuatro ex-militares…cosas de la tele.
Se trataba de una GMC Vandura que habitualmente conducía M.A. Barracus (a no ser que le hubieran dejado inconsciente porque iban a volar en avión).
Por su parte, el ligón de Fénix solía seducir a sus conquistas con un Chevrolet Corvette C4 Targa pintado en blanco con una raya roja.

Corrupción en Miami. No uno, sino hasta dos Ferraris utilizaron los estilosos agentes Sonny Crockett y Ricardo Tubbs en su cruzada contra el narcotráfico. Empezaron con un Ferrari Daytona Spyder 365 GTS/4 negro del 72 (en realidad era una réplica sobre el chasis de un Corvette C3) para más tarde gozar de un Testarossa blanco, del mismo color que la estival indumentaria de Don Johnson.
Enzo Ferrari decidió que sus coches negros no salían favorecidos en las escenas nocturnas, por lo que decidió que Miami Vice usara un Testarossa blanquito.

Luz de Luna. Pocos recordaréis a Bruce Willis con pelo, más allá de las primeras entregas de la Jungla de Cristal, pero el bueno de Bruce participó junto a Cybill Shepherd en una mezcla de drama, comedia y romance en 1985 llamado Moonlighting.
El argumento giraba a torno a dos investigadores privados que resolvían una serie de casos mezclando una relación amor-odio. Se valían para ello de un precioso BMW 635CSi plateado con 220CV.

El coche fantástico. K.I.T.T. (Knight Industries Two Thousand) era el indiscutible referente automovilístico de las series de TV. Se trataba de un Pontiac Firebird Trans Am customizado con: una luz roja oscilante en la calandra, tres pares de faros antiniebla, un protector ahumado para los faros traseros, un bonito alerón y un salpicadero con más botones que un Boeing 747.
Sus habilidades no se limitaban a entablar palique con Michael Knight, de igual modo podía autoconducirse, saltaba como un antílope y despistaba a sus enemigos con su increíble armamento.
En 2008 se retomó el show con el papel principal reservado a un Shelby GT500 KR…pero ya no fue lo mismo.

Magnum. El bigote de Tom Shelleck permanecía impertérrito en las trepidantes persecuciones a bordo de un flamante Ferrari 308 GTS. No se me ocurre un mejor modo de desplazarse por Hawái e investigar los sucesos más enrevesados.

McGyver; nadie sabía a ciencia cierta a qué se dedicaba McGyver. Solo que, con una navaja de Albacete y tres alcayatas, podía salir airoso de las situaciones más peliagudas. Pues bien, este manitas se movía con un Jeep Wrangler, el “jarrillo lata” de los todoterreno. Un referente del 4×4 capaz de ayudar a Richard Dean Anderson a hacer una ‘bomba de humo’ ante cualquier amenaza.

Beverly Hills 90210 ‘Sensación de Vivir ‘. Al mocerío billetudo que protagonizaba esta serie noventera le gustaba más un clásico que a la mujer de Flavio Briatore.
Brandon Walsh, el guaperas, iba todos los días al instituto en un icono americano: el Ford Mustang 289 de 1965.

Mientras tanto, Dylan (que debía ser repetidor porque estaba endurecido como el roete de la Dama de Elche) era poseedor de un increíble Porsche 356 Speedster negro del 61 para deleitarse bajo el sol californiano…en el autobús urbano que iban los chiquillos.

Walker Texas Ranger. Que a un americano le gusta una Pick-up más que comer perritos calientes a cascoporro es una realidad indiscutible. Así que Chuck Norris debía elegir una camioneta que resistiera sus sempiternas persecuciones y se decantó por la Dodge Ram 1500. Si es la mitad de ruda que su dueño podría resistir el impacto de un meteorito.

CSI Miami. Si trabajas en un laboratorio criminalista, te llamas Horatio y te pasas el día viendo cadáveres es mejor acudir a la escena del crimen en un Hummer H2. ¡Dale a tu cuerpo alegría Macarena!

The Big Bang Theory. Sheldon, Howard y Penny han vivido desternillantes momentos a los mandos del Volkswagen Golf Cabriolet MkI. Un descapotable con una gran aceptación en el mercado norteamericano por sus compactas dimensiones, fácil mantenimiento y atractiva línea europea.

Cuéntame. La familia Alcántara ha utilizado multitud de medios de transporte desde que llegara a los receptores de tubo de rayos catódicos, allá por 2001. La ficción española ha vivido momentos de gloria con el entrañable SEAT 800- y otros mitos de la mecánica de nuestro país- gracias a las peripecias de los personajes de Imanol Arias y Ana Duato.

The Walking Dead. En la segunda y tercera temporada tuvo una gran presencia el Hyundai Tucson Limited 2010. Un SUV repleto de vitalidad para una serie con muchos muertos.

Coches y televisión han ido de la mano desde que Jordi Hurtado era becario. Una relación que nos deja momentos inolvidables y a unos automóviles que han conseguido convertirse en seña de identidad de los shows en los que participaron.
Seguiremos vibrando con arriesgadas carreras y deportivos de infarto en el salón de nuestra casa, porque los coches forman parte de nuestros sueños.

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El futuro ya está aquí
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David González | 03-09-2016 | 5:52| 0

Los que peinamos canas (o tenemos más años que los rodapiés de la Alcazaba) recordamos cómo fantaseábamos, allá por los años 80-90, sobre el aspecto de los coches del futuro.
El cine ha influido mucho en aquellas expectativas y nos ha hecho pensar que el mismísimo 31 de diciembre de 1999, cuando Ramón García terminara de dar las campanadas y entraramos en el 2000, empezaríamos a pilotar automóviles voladores con formas aeronáuticas.

Siendo realistas, películas como “Regreso al Futuro”, “Yo Robot”, “El Quinto Elemento” o “Minority Report” han hecho flaco favor a aquellos que pensaban pasar directamente de conducir un Opel Corsa a zigzaguear entre el tráfico aéreo vestido de papel albal.
Incluso series de televisión como “El coche fantástico” nos ilusionaban con debatir con nuestro parlanchín medio de transporte sobre lo que están tardando los políticos en formar gobierno o el penalti que no se pitó en el último partido de La Liga.

Los cambios de siglo siempre han traído profecías y han supuesto una enorme desazón para el ser humano. Los visionarios del pasado milenio hacían cábalas sobre las prestaciones que podrían alcanzar los automóviles de la nueva década e imaginaban unos engendros mecánicos con más tonterías que el coche del “Inspector Gadget”.

Hemos pasado la barrera del siglo XXI hace 16 años y seguimos sufriendo atascos, teniendo que cambiar ruedas tras el clásico pinchazo, haciendo cedas el paso y aparcando apoyando la mano en el asiento del copiloto mientras apretamos los dientes por si rozamos la chapa de otro coche.

Pero lejos de caer en la decepción, sería conveniente echar la vista atrás para hacer balance del brutal cambio que han sufrido los automóviles en apenas 20 años. Es posible que no seamos conscientes de la velocidad con la que avanza la tecnología en los automóviles: cada 3-4 años de media los fabricantes renuevan sus modelos añadiendo nuevos adelantos y soluciones vanguardistas para hacer más placentera y segura nuestra experiencia al volante.

Ya; no conducimos con cascos de colores chillones ni nuestro coche desprende aceite para librarnos de ese enemigo que nos persigue a toda velocidad…sin embargo, estamos a eones de tiempo de las máquinas de hace un par de décadas. Pensad por un momento la diferencia entre un automóvil de 2016 y el que tenía vuestro padre cuando erais niñ@s.

Bajo estas líneas tenéis el aspecto de un turismo medio de 1996. Aunque su forma general no haya sufrido una transformación drástica, si recordamos la tecnología que incorporaban estos coches y la manera en que se conducían entonaremos la tonadilla de Presuntos Implicados: “cómo hemos cambiado”.

Cualquier compacto de hoy en día incorpora un arsenal técnico que supera con holgura al que integraban autos de lujo de hace relativamente poco.
Lejos queda ya el Renault 25 de 1990, el coche que hablaba. El R-25 locutaba con “voz macarrónica” cuando dejábamos una puerta abierta y hacía que la gente se quedara boquiabierta al escuchar sus parcos mensajes pregrabados.

Antes que aparezca una mujer con un botella de lejía y el pelo blanco llegada del futuro, repasemos los avances que están presentando los vehículos del presente; vehículos donde cada vez es más inherente Internet.

No para de aumentar el número de coches de alta gama que sustituyen sus paneles de instrumentos por pantallas TFT completamente personalizables como un videojuego. Éstas permiten variar su aspecto e integrar la información del navegador y de distintos parámetros de la conducción.

La actual generación del BMW serie 7 es capaz de aparcar sin su conductor en el interior. Puede maniobrar dirigido desde la llave para facilitar la salida y entrada de aparcamientos angostos.
Y es que la susodicha llave incluye un pequeño display desde el que podemos acceder a distintos datos del coche como: nivel de gasolina, encender las luces a distancia e incluso calentar el asiento antes de sentarnos en las frías mañanas de invierno. ¡Brujería!

Algo por el estilo adoptan los Range Rover de nuevo cuño. El opulento todoterreno inglés puede ser guiado desde el exterior con un smartphone para afrontar maniobras peliagudas sin ningún riesgo. Eso sí, no podremos rebasar los 6 km/h de velocidad máxima.

El grupo Jaguar-Land Rover es de los más comprometidos en materia de innovación orientada a la seguridad.
Se encuentran trabajando en un proyecto de realidad aumentada que pretende eliminar los ángulos muertos, convirtiendo nuestro parabrisas en una gran pantalla. Su misión será múltiple: proyectar información, avisarnos de la presencia de peatones y ver a través de los pilares cualquier peligro potencial…ni James Bond soñó con tal despliegue de gadgets.

También nos han maravillado con la función ‘Transparent Trailer’, por la cual el conductor podrá ver lo que sucede a través de la autocaravana. Os sonorá igualmente los nuevos camiones que permiten ver desde la parte trasera de su remolque lo que ocurre más adelante, un invento que salva vidas.

Algo más mundano puede parecer la ayuda que nos ofrece Ford en sus recientes productos. Se trata de la apertura remota del maletero moviendo el pie por debajo del parachoques trasero (pese a que se ha generalizado, el Kuga fue el primero en estrenarlo). De esta forma, si vamos con las manos cargadas, tendremos más facilidad para acceder a la zona de carga.
Se acabaron los malos ratos y los sudores de manos para las personas que se angustian al aparcar. La marca del óvalo azul ofrece a sus clientes la tecnología Park Assist, por la cual el coche busca él solito el hueco y maniobra automáticamente como por arte de birlibirloque.

A ninguno nos sorprende adquirir un vehículo que equipe tanto el sistema de reconocimiento de señales de tráfico, sensores de alerta de cambio de carril, frenada automática para evitar colisiones, la ayuda de arranque en pendiente o los faros matriciales del nuevo Astra. Unos grupos ópticos que encienden o apagan diodos para iluminar el área que marca la trazada y no deslumbrar a los vehículos que circulan en sentido contrario.

Desde 1997 Toyota ha apostado sin tapujos por las mecánicas híbridas. Su embajador ha sido el Prius, concebido desde sus inicios para defender la ecología y la economía combinando un motor de combustión con otro eléctrico. En 2017 aparecerá una versión enchufable con una autonomía superior a 50 km, 135 km/h de velocidad y un consumo de 1,4l/100 km.

Una senda en busca de combustibles alternativos que tiene su máximo exponente en los eléctricos. El abanderado de estos pioneros “con chispa” es el Nissan Leaf, activo oponente del petróleo que ha conseguido numerosos galardones por su incesante progresión en este terreno.

Hasta el bestseller de Volkswagen ha sucumbido a los encantos de una versión eléctrica con el e-Golf, un compacto con “mucho enchufe” para seguir triunfando en el segmento C.

Podemos afirmarlo alto y claro: el futuro ya está aquí. Los automóviles de nuestra época han conseguido transformar la manera de conducir. En estos lustros los coches han cambiado más que en los 100 años anteriores tanto en diseño, eficiencia, infoentretenimiento, seguridad y prestaciones. Estamos irremediablemente abocados al coche autónomo, que será la siguiente escala evolutiva en la metamorfosis del mundo de las cuatro ruedas.

Recientemente un abogado americano ha salvado su vida merced al sistema de conducción autónoma de un Tesla.
Tras sufrir una embolia pulmonar, el letrado indicó al sistema que lo llevase a un hospital antes del perder el conocimiento. ¿Podría ser parte del guión de un film? No, es una realidad.

Asimismo, hace unos meses- coincidiendo con su centenario- la firma bávara BMW mostró su interpretación del automóvil que disfrutarán nuestros nietos. Se trata del prototipo Next 100 Concept , un derroche de imaginación acicalado con formas orgánicas, una conectividad constante e inteligencia digital por doquier. Cobra especial relevancia la cabina, ideada para ofrecer un elevado confort a sus ocupantes, puesto que será una máquina que se maneje sola.

Un interrogante se plantea llegados a este punto: ¿dejaremos de divertirnos al volante en los próximos 100 años con la llegada de los vehículos autónomos? Si así fuera, deberíamos conjugar el verbo conducir en un futuro imperfecto. Para averiguarlo tendremos que encender el condensador de fluzo y viajar al mañana para responder esta cuestión.

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Curiosidades y mensajes ocultos en los coches
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David González | 07-08-2016 | 6:22| 0

Aunque a veces pudiera parecer que un coche es una máquina fría, con una estética más o menos bonita, pero carente de alma o de ese toque cálido humano. La realidad es bien distinta.

Los automóviles están rebosantes de anécdotas, guiños, homenajes y/o curiosidades que sus creadores han incorporado en su diseño de manera más o menos velada.
Elementos que alimentan la leyenda de algunos coches y ya forman parte de su existencia. Esas pequeñas singularidades que en su día no tuvieron relevancia cobran hoy un interés inusitado para comprender la historia de un vehículo.
Cada vez son más los fabricantes que introducen estos pequeños mensajes en sus creaciones. Son los conocidos como “Easter Eggs” (o huevos de Pascua en español), joyas ocultas, detalles o sellos personales que se camuflan hasta en las partes más recónditas de los coches dispuestas a sorprender a los aficionados más avezados.

Cojamos sombrero y látigo a lo Indiana Jones para desvelar los secretos mejor o peor guardados de los fabricantes automovilísticos.

DS3; la marca de lujo de Citroën no solo pretende ofrecer una experiencia inolvidable de conducción a sus propietarios, también esconde algunos secretillos. Entre ellos rinde pleitesía a París en las ventanillas traseras con una serigrafía en la que aperecen los monumentos más importantes de la ciudad del amor: la Torre Eiffel, el Arco del Triunfo, la Basílica del Sagrado Corazón, el Arco de la Defensa y la Torre Montparnasse, entre otros. Una evidente reseña a la moda, el estilo y glamour que destila DS, la división de lujo de Citroën.
Otro recurso cada vez más empleado es incluir el nombre del automóvil en cuestión camuflado en las ópticas…y es que hay que andarse con mucho ojo para descubrirlos :-)

Cuenta la leyenda que era imposible volcar un Citroën 2CV debido a su sistema de suspensiones y a un amortiguador central que le proporcionaba una estabilidad superlativa.

Chrysler tira también de orgullo patrio e incorpora el skyline de su Detroit natal en un compartimento de la consola central de su reciente modelo 200.

La guantera del Opel Corsa D ocultaba un tiburón en uno de sus laterales. Lo que comenzó siendo una broma de Dietmar Finger (diseñador y buceador principiante de la firma del rayo) para romper la monotonía de las aburridas guanteras acabó por convencer al jefe creativo Niels Loeb y el escualo aparece surcando en más de dos millones de coches.

Esta broma tuvo su continuación en el desenfadado Opel ADAM, que se prestaba a ese tipo de chanzas. Stefan Arndt, encargado del diseño interior, decidió rescatar al tiburón del Corsa y lo ubicó en el portadocumentos izquierdo de las plazas trasera- junto a unos distraídos pececillos- y en el posavasos delantero.


La nórdica Volvo puede ostentar una imagen de firma seria y recta, sin embargo el XC 90 guarda una sorpresa para los niñ@s en el cofre de la tercera fila de asientos: al levantar la tapa aparece una tela de araña tejida por un risueño arácnido.

Seguimos con el constructor sueco aunque nos detenemos, en esta ocasión, en un concept car. Bajo las tulipas del Volvo S60 de 2009 emergían dos barcos vikingos en miniatura.

La letra P del logotipo del Fiat Punto representa a una persona conduciendo, siendo la cabeza el susodicho punto.

El Mazda RX8 era una continua veneración a su motor rotativo con forma de rotor triangular, por ello encontramos su contorno tanto en los reposacabezas como en el pomo de la caja de cambios.

El Renault Twingo RS quiere demostrar que le va la marcha y no duda en simular las teclas de un reproductor de música en sus pedales. Un ‘play, un ‘stop’ y un ‘pause’ ideales para extraer la fantástica melodía de su 1.6 atmósferico de 133CV.
Por su parte, la primera generación del utilitario francés podía convertirse en una cama plegando sus asientos, ideal para las parejas jóvenes.

¡A la parrilla sabe mejor! cuando en el año 1974 Land Rover evolucionó la serie 2 a la 3 muchos clientes se quejaron porque la rejilla delantera de metal se cambió por una de plástico. Resulta que aprovechaban la calandra para hacer barbacoas en el campo.
Como diría Georgie Dann “qué buenos los chorizos parrilleros”.

El Ford GT de 2003 quería honrar al siglo de vida de la factoría del óvalo azul. Los faros delanteros del superdeportivo americano, creado para conmemorar tan ilustre fecha, simulaban un número 100.

No se puede obviar que el Volkswagen Beetle fue un icono del movimiento hippie. Años más tarde Volkswagen hizo un guiño al pasado happy flower de su Escarabajo incorporando una coqueta margarita en el salpicadero. Se ha convertido en una de las señas de identidad del legendario Käfer.

La mayoría de las llaves de coches son anodinas o muestran una estética clásica. Porsche ha llevado más allá su exclusividad y diseñando un Panamera en miniatura para el mando de apertura de su berlina más deportiva.

El Chevrolet Corvette ha sido siempre considerado un referente americano de la automoción. Los chicos de General Motors tuvieron una curiosa manera de demostrar su “orgullo yanqui”: bajo la moqueta del suelo de los Corvette Convertible de cuarta generación aparecen tres de las enseñas norteamericanas por excelencia: un bate de béisbol, un perrito caliente y una tarta de manzana.

Si avanzamos en el tiempo, otro Corvette (esta vez el todopoderoso ZR1 de 638CV) luce en la entrada de aire del motor una calavera. Se trata de Jake, la mascota de Corvette Racing y le da un toque ‘malote’ a todo ese prodigio mecánico.

En el Opel Tigra de primera hornada la ventanilla derecha bajaba 20cm cada vez que se abría el maletero para evitar que la presión del aire rompiera su gran superficie acristalada.

La obsesión del inolvidable Ferrari F40 por ahorrar peso hizo que su espartano interior contara con lo imprescindible. No incorporaba ni alfombrillas, ni radio, ni elevalunas eléctricos y el abridor de la puerta era una simple cuerda. La belleza no estaba en el interior en este cavallino rampante.

El “Espíritu del Éxtasis”, la figura alada que lucen los Rolls Royce en su frontal, aparece arrodillado en aquellos modelos destinados a las casas reales.
Del mismo modo, este emblema puede esconderse mediante un botón para evitar hurtos y a los amigos de lo ajeno.

Los retrovisores del Range Rover Evoque proyectan una luz en el suelo de noche para iluminar posibles charcos. Lo mejor de todo es que ese haz es el contorno del propio coche.

Un efecto similar adopta el Ford Mustang, aunque en esta ocasión tendremos un caballo salvaje a nuestros pies cuando “descabalguemos” del indómito pony car.

Horas antes de la presentación del Mini en arcilla a escala 1:1 en un salón del automóvil repararon que no llevaba ningún tubo escape, así que improvisaron uno cortando una lata de refresco por la mitad. Esta llamativa anécdota se incorporó al utilitario inglés de producción.
Otro detalle peculiar lo hallamos en el potente John Cooper Works Cabrio, cuyo climatizador emula al logo de Mini.

Al Mercedes clase S w140 de 1994 le salían unas pequeñas antenas en las esquinas traseras del coche para que su conductor calculara la longitud a la hora de aparcar. El Park Assist de ‘Los Picapiedra’.

El Skoda Superb alberga un paraguas en el apoyabrazos de las plazas posteriores para que la lluvia nunca nos agüe el día a bordo del sedán checo. Una solución copiada por Rolls Royce para sus fastuosos vehículos.

Las ópticas posteriores del Aston Martin Vanquish imitan las dos alas que componen su emblema. Se trata de un recurso para crear imagen de marca haciendo al deportivo británico inconfundible.

La silueta del fabuloso coupé Z4 de BMW está marcada por una enorme Z que recorre su perfil y el logotipo de BMW que aparece en el lateral hace las veces de intermitente.

Igualmente resulta característico que las agujas del panel de instrumentos de los Alfa Romeo apuntan siempre hacia abajo en vertical.

Jeep se revela como una de las marcas más aficionadas a esconder estos “huevos de Pascua”. Para empezar todos los Wrangler de 2011 llevan un pequeño 4×4 ascendiendo una colina por la luna trasera.

Sin embargo, el SUV que se lleva la palma en cuanto al empleo de mensajes subliminales y guiños al pasado es el Jeep Renegade.
Vamos a repasar algunas de las perlas que acoge este vehículo encargado de conmemorar el 75 aniversario del 4×4 por antonomasia.

El símbolo que más se repite son los dos faros redondos flanqueados por las siete barras verticales del histórico Jeep Willys de los años 40. Éste apareció en julio de 1941, cinco meses antes del ataque japonés a Pearl Harbor. El Ejército de Estados Unidos otorgó a Jeep un contrato para construir un todoterreno barato y práctico para el combate. Fue el nacimiento del Willys, un automóvil que marcaría para siempre la historia del motor.

Lo encontraremos en: los faros delanteros, la carcasa del espejo retrovisor, en el portón del maletero o la carcasa de los altavoces.

Los pilotos posteriores simulan un bidón de gasolina militar y, del mismo modo, portan la parrilla del eterno Willys.

Muestra del espíritu aventurero del Renegade es la araña que da la bienvenida en italiano junto al depósito de combustible. Se trata de un eslogan empleado en las campañas de marketing de FCA allende nuestras fronteras.

“Desde 1941″ reza la inscripción que preside la moldura del sistema de infoentretenimiento. Un continuo recuerdo al legado del constructor de Ohio.

Tampoco se libra el botón de arranque que nos recibe con un “Hacia nuevas aventuras” un acicate para emprender nuevos retos cada vez que emprendemos ruta en este auto.

Otro detalle de la conducción offroad lo muestra el cuentarrevoluciones. La zona roja imita una salpicadura de barro naranja, toda una declaración de intenciones del uso del Jeep más desenfadado.

Cuando activamos el sistema ParkSense de aparcamiento automático todos los coches que aparecen en la pantalla estacionados en la calle serán Jeep militares.

En el modelo Trailhawk el revestimiento de goma del portaobjetos expone un mapa de los senderos de Moab en Utah. El hábitat natural y salvaje de los propietarios de los Jeep.

Como sucede en su hermano Wrangler la luna delantera lleva en la esquina un Jeep veterano trepando por el marco del parabrisas…¡no le falta un perejil!

Hasta aquí la enumeración de estas curiosidades del mundo del motor. Mensajes ocultos que, al descubrirlos, nos harán sentir como ese arqueólogo que se adentra en un gruta desconocida o, haciendo un símil más contemporáneo, como alguien a la caza y captura del último Pokémon.
Reseñas al pasado para los automóviles del futuro que insuflan de sentimientos los coches con los que compartimos nuestra vida.

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Patrullando la ciudad 2: Dubái, aquí no hay ruina
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David González | 09-07-2016 | 1:46| 0

Si el sueño de la mayoría de los niños en convertirse en policía, bombero o futbolista en el caso de los churumbeles dubaitíes las dos últimas opciones ya están sobrando.

El escaparate de ostentación y opulencia en el que se ha constituido Dubái ha convertido a sus unidades policiales en un reclamo turístico más.
En su faraónico proyecto de transformar una zona desértica en un oasis de derroche y obras fastuosas despuntan: el hotel de 7 estrellas Burj Al Arab, el edificio más alto del mundo Burj Khalifa, la isla Palmera Jumeirah o hasta una estación de esquí en pleno centro comercial.
Todo debe de ser más grande, espectacular y deslumbrante que lo anteriormente conocido allende los mares y en el ámbito policial no podía ser distinto.

Los guardias del emirato árabe exhiben una flota de coches compuesta por los superdeportivos más deseados y exclusivos del momento. Como si de un coleccionista caprichoso se tratara, el responsable de seguridad dubaití siempre saca la billetera para hacerse con el último modelo que sale al mercado con más de 500 caballos bajó su capó.

Como técnica de marketing es un negocio redondo: han conseguido que cualquier amante del motor que viaje a los Emiratos Árabes Unidos esté deseando que se produzca cualquier altercado para cruzarse con alguna de estas bestias del asfalto.
Este derroche automovilístico pretende centrar los ojos del planeta en uno de los países con mayor crecimiento en las últimos lustros. Sus dirigentes, conscientes de que el petróleo (la fuente de ingresos de la zona) se está agotando, han encontrado en el turismo de lujo el filón para seguir generando riqueza.

La idea partió del jeque Muhammad bin Raschid, un enamorado de los caballos en cualquiera de sus expresiones: tanto los cuadrúpedos pura sangre, como los que empujan bajo el capó de las más exquisitas máquinas. En total se rumorea que ha gastado más de 6,5 millones de dólares en este dispendio de ‘zetas’.
Allá donde aparece cualquiera de estos vehículos es inevitable ver a una multitud de gente arremolinarse y hacer fotos con sus smartphones como si de un famoso cantante se tratase.

Ahora bien ¿es realmente efectivo y útil patrullar con un hiperdeportivo biplaza? Pues obviamente hay bastante de postureo, aunque es cierto que no habrá caco que pueda escapar a un Bugatti Veyron. Si “El Vaquilla” hubiera tenido que fugarse con su SEAT 124 de un bólido que alcanza los 408 km/h hubiera recorrido menos kilómetros que el Cenachero cargado de jureles un día de terral.
Por no hablar de la poca practicidad de un automóvil con solo dos plazas, incapaz de trasladar a un delincuente a la comisaría. Es de suponer que, para ello, los policías contarán con larguísimos Hummer limusina o algún Rolls Royce customizado que transporte a los detenidos como si fueran altos ejecutivos.

Pese a que también son verdes y blancos poco tienen que ver estos patrulleros con los modestos coches de nuestra Guardia Civil. Aston Martin One-77, Lamborghini Aventador, Mercedes-Benz SLS, Ferrari FF, Chevrolet Camaro, BMW M6 Gran Coupé, Bentley Continental GT, Ford Mustang…son algunos de los modelos que reposan en un garaje con más caballos que el Hipódromo de la Zarzuela.

Y es que hablamos de un país donde el precio de la gasolina es peccata minuta. Lo que se conoce como tener petróleo por castigo.
¿Imagináis que algún forajido consiga huir en uno de estos supercoches? si el Dioni hubiera pillado un Porsche 918 Spyder en lugar de un obsoleto furgón otro gallo cantaría.

Vamos a recrearnos en algunas de las joyas que engrosan el cuerpo policial de Dubái. Lo más normal será verlos fugazmente por nuestro espejo retrovisor y oírlos alejarse rugiendo como una exhalación en pocos segundos.

Aston Martin One-77; para ilustrar la exclusividad del Aston más prohibitivo solo hay que apuntar que existen 77 unidades en todo el mundo. Se trata de una edición especial numerada que alcanzó los 1,4 millones de euros. Con este precio se pueden obtener más de 70 Citroën C4 Picasso de los utilizados por nuestra Policía Nacional.
Su fabricación artesanal cuida hasta la extenuación un afilado perfil aerodinámico, ideado para atravesar el aire como un estilete impulsado por su V12 de 7.3 litros y 700CV a 330 km/h.
Lo más importante para correr es poder parar y el One-77 dispone de frenos cerámicos de carbono preparados para detener los 1500kg de esta obra de arte.

Ferrari FF; parece que ser el único cavallino rampante con cuatro plazas y tracción total no ha pasado desapercibido para las fuerzas del orden. Desde 2013 transita para reestablecer la autoridad en la ciudad de las islas Palmera con el Ferrari “más familiar”. Los cacos deben pensárselo dos veces antes de retar a este 12 cilindros en «V» y 659 CV, asociado a una caja de cambios automática de doble embrague y siete marchas. Su velocidad punta no es “moco de pavo”, se estima en 335 km/h.
La norma de la Policía de Dubái establece que este gran turismo solo puede ser conducido por mujeres (no me preguntéis por qué).

Chevrolet Camaro SS; el representante americano no podía fallar en este desfile de” vedettes del motor”. Musculado con un V8 de 426 CV de potencia fue elegido en el casting automovilístico por su bajo coste de mantenimiento. Se conforma con unos ‘modestos’ 250 km/h limitados electrónicamente.

BMW M6 Gran Coupe; nunca está de más disponer de 4 puertas por si hay que llevar pasajeros en las plazas traseras y si encima es con la sensual silueta del M6 pues miel sobre hojuelas.
Un familiar con mucho temperamento para atravesar largas avenidas a todo gas gracias a sus 560CV galopadores. No esperéis adquirir uno por menos de 155.000€, justificados en una berlina que se “contonea” a 305 km/h.

Audi R8; el deportivo más prestacional de la marca de los cuatro aros también fue reclutado para hacer cumplir la ley. El propulsor seleccionado fue el V10 de 5,2l FSI con 525 caballos de fuerza, listos para llegar a los 100 por hora en 3,5 segundos. Aquellos que sientan su aliento en la nuca en alguna persecución deben tener en cuenta que roza los 317 km/h. Todo un arma letal.

Mercedes-Benz SLS AMG; otro representante germano procedente de las ilimitadas Autobahn para hacer las delicias de los fans de los automóviles. Sus características ‘alas de gaviota’ (debido a la forma que tienen sus puertas cuando están abiertas) permiten salir y entrar de él a los policías sin quitarse la gorra.
La estrella que gobierna su calandra esconde un propulsor de 6,3 litros y 571 CV…un astro fugaz que catapulta el SLS hasta los 315 km/h.

Brabus B63S-700 Widestar; “¡necesitamos un todoterreno!”, exclamaría algún policía árabe en el momento de adentrarse en algún terreno abrupto. Y no pensaron en un Land Rover como el resto de los mortales, se decantaron por esta preparación del Mercedes-Benz G63, uno de los 4×4 más caros ‘around the world‘. Esta fiera asilvestrada dispone de 700 percherones para mover con soltura un peso de más de 2.500kg. Su velocidad queda establecida en 240 km/h ¡que no falte ni gloria, oiga!

Bentley Continental GT; el toque de elegancia británica hace acto de presencia de la mano del Bentley más ‘vigoréxico’. Un coupé vestido de chaqué al que no se le caen los anillos para entrar en acción cuando la ocasión lo merece. Para ello posee argumentos poderosos: una unidad de potencia W12 capaz de entregar 575CV y alcanzar los 320 km/h en sus cómodos butacones de salón.

McLaren MP4-12C; la marca del coche de Fernando Alonso también se presenta a filas en los cuarteles de Dubái. Responde con celeridad con solo rozar el acelerador, merced a una mecánica de 3 litros biturbo que rinde 600CV. Se reconoce a primera vista por su apertura de puertas de tijera y por una punta de 330 km/h.

Nissan GT-R; “Godzilla” llega directamente desde Japón con el mérito de plantar cara al Porsche 911 a un precio mucho más competitivo. Estas credenciales le permitieron entrar por la puerta grande de las dependencias policiales de Dubái. Cuatro plazas, tracción a las cuatro ruedas, dos turbos, 549CV, 315 km/h y un 0-100 en 2,8 segundos…toda una declaración de intenciones.

BMW i8; este derroche tecnológico bávaro toma forma de espectacular ingenio mecánico de dos plazas y otro par más pequeñas atrás. Monta un motor de gasolina y otro eléctrico que dan 362CV y un autonomía de 600 kilómetros. El i8 no tiene competidores claros en el mercado, un pionero que cuesta 140.000€ y se mueve a 250 km/h. ¡Eso sí que son antecedentes!

Lamborghini Aventador; uno de los vehículos más deseados del momento debía engrosar las filas de esta flota de élite. La cosa se pone seria cuando nos enfrentamos a una máquina de 700 CV, acicalado con un bellísimo y anguloso diseño italiano, que puede plantarse en 350 km/h en lo que sacas el D.N.I de la cartera…como para no detenerse si te dan el alto.

Porsche 918 Spyder; el buque insignia de Porsche ha sido uno de los rezagados en unirse a los garantes de la ley. En su expediente de servicio esgrime méritos contrastados: tres motores de funcionamiento independiente (uno de gasolina de ocho cilindros en V que otorga 608CV de potencia y dos mecánicas eléctricas de 285CV). En total, 887 caballos salvajes que consiguen unos increíbles 3,3 litros/100 arañando los 350 km/h.

Bugatti Veyron; el culmen de los superdeportivos tampoco se resistió a la autoridad árabe. Desarrollado por el grupo Volkswagen, nació para romper todos los estándares de prestaciones conocidos y pulverizar récords. El privilegiado que se ponga a sus mandos gozará de 1001CV pegados a su espalda y la posibilidad de batir los 400 km/h en caso de necesitarlo.
Su precio está a la altura de estas cifras y sobrepasa con holgura el millón de euros.

Los agentes dubaitís viven una continua “las mil y una noche” y es imposible borrarles una eterna sonrisa. Primero: porque conducen los automóviles más rápidos del planeta y segundo: porque soportar los 40 grados que caldean el ambiente en el interior de un Bentley está al alcance de unos pocos privilegiados.

Velar por la seguridad de las calles en coches que superan los 350km/h por un territorio que, hace apenas décadas, solo era atravesado por el pausado caminar de los camellos.
Así es Dubái, siempre esperando mejorar lo inmejorable y exhibiendo su poderío económico…como diría María Isabel: “antes muerta que sencilla, ay que sencilla”.

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Sobre el autor David González
Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de Málaga. Social Media-Community Manager. Diseñador Gráfico. Tutor de redes sociales y diseño gráfico. Fundador del blog MotorGT.es. Certificado por Google y Hootsuite