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Sidonie en la Sala Vivero – El día que el fútbol mató a la buena música

2010 abril 11
por Ángel de los Ríos

Ayer hacía un frío poco común en Sala Vivero . No estaba vacía, pero tampoco llena. Y que cada uno entienda esto como quiera, pero creo que ayer fue el día en que el buen fútbol –en del Barça fundamentalmente- mató a la buena música, la de Aeroplano21 y Sidonie en la Vivero. Por lo menos se llevó a más aficionados. Porque aunque los Sidonie, sobre todo su cantante Marc, se alegraron –y mucho- por la victoria del Barcelona –el equipo de sus amores-, retrasar una hora el concierto y que la gente tuviera que salir pitando de sus casas y los bares, para la Vivero, dejó el aforo en unas 300 personas. Desde mi punto de vista, un poco triste. La verdad.

Y quien más sufrió el enfrentamiento Ronaldo-Messi fueron los teloneros, los buenos de Aeroplano21. ¿No dicen que no puedes ser profeta en tu tierra? Pues eso. Por malagueños y por comenzar a las 23.30 el concierto, se enfrentaron a un auditorio más propio de la Caseta de la Juventud, un miércoles de feria a las diez de la noche. Es decir, sólo para fieles. Pese a todo, Juan –voz- regaló, con su buen gusto habitual, detalles de su próximo ‘Cinco horas con Paula’. Temas adornados con guitarras cuidadas y envolventes como ‘Hoy no quiero discutir’ o el genial ‘Atrapado en la ciudad’. Apuntan para muchos grandes festivales.

En una ciudad por la que han pasado en menos de dos meses The New Raemons, Love of Lesbian, Dorian y Lacrosse, fue bastante lastimoso que el cierre a una buena cosecha lo hayamos puesto así. Con la olla a presión en la que se convierte a veces la Vivero a medio gas. Eso se traduce en frío, y eso que Marc Ros, Axel Pi y Jess Senra ofrecieron su habitual repertorio de movimientos provocativos, posturitas, alusiones al público –si podía ser femenino mejor-. Sidonie es energía pura.

A pesar del frío –ya decimos- ‘El Incendio’ de Sidonie intentaba preder mecha, con Axel y su batería en rojo incendio, y Jess haciendo las delicias del público subiéndose allá donde podía. Luces rojas y humo de los cigarros. Los catalanes tenían al auditorio en el bolsillo. El espectáculo era genial. A mi entender, la música sólo correcta, pero ya es decir.

Nuestro baile del viernes y Boheme comenzaron a calentar el ambiente. Y con Todo lo que nos gusta y En mi garganta intérpretes y público se fundían en uno. Y se notaba que la gente sigue teniendo un especial cariño a ‘Costa Azul ‘, más que a este ‘El Incendio’. Y aquí llegó uno de los mejores momentos del concierto, cuando Marc salta del escenario para cantar entre el público, sentado en el suelo, Giraluna. Esto es de fueras de serie. Un momento muy íntimo. Luego, les regalaron un trocito de escenario a los Aeroplano21, compartiendo un tema. Para que los malagueños tuvieran también su baño de masas.

Tras este gran momento todo daba igual. Ya estábamos entregados. Y sólo faltaba ‘El Incendio’ para rematar la faena. Pero Sidonie llevan once años sobre las tablas y saben llevar el tempo del concierto. Por eso consiguieron que la gente no se marchara aguantándolo hasta el bis. Y con la canción, lanzaron sus camisetas por los aires para sentir el calor del público. Eso es este grupo. Por eso dicen por ahí: “no diga pop, diga Sidonie“. Por eso, los que cambiaron los goles del Barça por los temas de estos señores, ganarán una Liga –sí-, pero se perdieron un concierto irrepetible en Málaga.