Skip to content

Bochornoso concierto de Vetusta Morla en Málaga: 3 razones

2011 mayo 8
por Ángel de los Ríos

Un concierto va mucho más allá de las canciones que en él se intepretan, o del comportamiento de los artistas sobre el escenario. Por eso empiezo esta crónica por el final. Porque el concierto de Vetusta Morla merece, más que una crítica musical, una crítica organizativa. Y poco se salva. En resumen: sonido nefasto, mucho calor y las neveras vacías. De vergüenza para un espacio como el Málaga Auditorium Club que recibió anoche a 3.000 personas que pagaban 21 euros cada una. Echen cuentas.


Pues pese a que la factura para los fans de Vetusta era elevada, se ve que el equipo de sonido no daba para más. O decidieron que el trabajo del técnico lo podría hacer un aficionado. Y el hecho es que el sonido de las guitarras se acoplaba, la voz de Pucho se escuchó fatal en las tres primeras canciones (no paraba de tocarse nervioso el pinganillo de la oreja) y dejó de escucharse por completo en el final de ‘Valiente’, a la sexta o séptima canción el sonido petó con un sonoro “¡pum!”. Y además tuvieron que pedir disculpas ellos… Eso es poca previsión y poco respeto por el artista. Pese a que los tíos lo dieron todo sobre el escenario y engancharon al público desde el comienzo. Porque Málaga los adora desde su primera visita a la Sala Vivero hace algo más de un año.

Pero es que hay más fallos en las previsiones. ¿Tan mal está la cosa que habiéndote llevado una tajada así en el concierto, el dinero no llega para encender el aire acondicionado? Sabían que se encerrarían algo más de tres mil personas sobre la carpa y el Málaga Auditorium Club fue una sauna, porque la ventilación era nula. Y eso que los sufridos asistentes a los conciertos del MAC ya lo vienen advirtiendo (ayer me lo comentaba también un usuario en el blog acerca del concierto de Dani Martín). ¡¡Calor desde el minuto uno!! Y lo peor no es sudar, lo peor es que cualquier día suceda una desgracia por la elevada temperatura y la falta de oxígeno. Entonces habrá que pedir cuentas de verdad.

Y tres, no tan grave pero no menos vergonzoso. La gente de Málaga Auditorium Club, por sus normas a veces con exceso de celo, no te dejan pasar ni con un triste botellín de agua… Y tú piensas: “Bueno, me lo compraré dentro”. Ya no voy a criticar los precios (que por supuesto son abusivos) pero, ¿qué pasa si se acaba la bebida, cualquier clase de líquido, en todas las barras a la vez a mitad del concierto? Pues que la cara de los fans ya pasa de la emoción a la ligera desilusión, porque un concierto hay que acompañarlo con una cerveza. Sobre todo, si no te encienden el aire acondicionado en una carpa que parecía un vivero. Pues eso es lo que pasó. Cero alcohol, cero agua, cero hielo en todas las barras… ¡Otra vez la previsión! Peor para la organización porque es dinero que deja de ingresar y horas de más que le pagan a un camarero detrás de la barra para decirte simplemente que el grifo de San Miguel está seco.

No quiero señalar sin saber pero Vetusta Morla y sus managers “alquilan” (dicho así entre comillas) un espacio para dar un concierto. Prueba clara es el hecho ellos mismos venden las entradas en exclusiva a través de su web y la promo corre de su cuenta. Pero quien explota y gestiona el Málaga Auditorium Club es Espectáculos Mundo, porque además todo el personal de la carpa es suyo. Así que inclino la balanza como causante de esta serie de catastróficas desdichas hacia los gestores del espacio. Que tomen nota y recapaciten porque el concierto de Vetusta Morla, a la par que impecable en lo musical, resultó bochornoso en lo organizativo, y no sólo por el calor y la sed.