A Don Manuel Alcántara, articulista de los de mayor cintura periodística y literaria, se le ha quebrado la cintura; es decir, la cadera. Son cosas del directo que nos deja cojos a los lectores. A partir (no es un sarcasmo) de este traspiés el Señor Alcántara funda el deconstrucionismo de contraportada. No otra cosa sucede
Notas marginales
Tan importante como elegir los conocimientos, es elegir meticulosamente las ignorancias.
Archivado en febrero, 2012
En la espera.
He querido hilvanar infinitos romances, galopando ebrio sobre lomos de un lenguaje bellísimo, palabras bordadas y frágiles, envueltas en cristal sonoro o sentidos abisales, desnudas unas veces y otras adornadas de vuelos y cendales. He querido soñar a horcajadas de un renglón sin final mil jardines femeninos, dulces, pensados para rodear la hermosura de
Surge.
Surge, de nuevo, en la forma difusa de las palabras. Dice que el aire está pintado de una gama de grises espontáneos, Que el pincel arrebata la esencia melancólica y la muerte Para transportarla en cubos rebosantes al centro mismo de todo. Renace y crece, de nuevo, en explosión y en batalla. Trae un
Poemilla para los alumnos de Valencia.
Si vieras cómo cruza la calle la primavera. Al llegar al chaflán le da patadas a una lata y, mientras termina el último bocado del recreo, me mira con el asombro del otoño. No es nada del otro mundo, pero en su mochila trae los veranos de los castillos de arena y las ahogadillas de
En Valencia la policía tiene porras.
De cómo en los extremos de una porra del Estado pueda condensarse el cúmulo de mala sangre, hablarán los sociólogos severamente, que ahora lo que urge gritar es referente a la carga y descarga policial en Valencia y a la última mano que lo ejecuta. Toda motivación que justifique la saña y la cólera con

