Antes de nada quiero pedir disculpas por no haber vuelto a escribir en el Blog de Malagueños en el Mundo (a pesar que tengo pensado lo que iba a ser mi despedida del Blog, dado que ya estoy de vuelta a Málaga, y a pesar de las continuas reprimendas de mi amada Alba de que escriba de nuevo) pero me embarga la zozobra de haber perdido la oportunidad de poder haber seguido transmitiendo, desde esa atalaya privilegiada del Paraíso, que es Colombia, las experiencias de 4 locos románticos intentando “hacer las Américas” y compartiendo desde esta maravillosa e increíble tribuna todas las vivencias y peripecias de nuestro día a día lejos de esta insustituible ciudad, con los muchos lectores de Diario Sur. Hay veces que se deben tomar decisiones, y un día me encontré en un cruce de caminos que me obligaba a tomar una dirección u otra y tome el camino que ahora recorro, un camino que sin duda alguna no me arrepiento de haber tomado porque lo tomé sabiendo que iba ir de la mano de la persona más maravillosa del Mundo, mi actual esposa Alba, y que espero me acompañe hasta el final de ese camino que hemos decidido emprender juntos. Y aquí estoy, en mi Málaga adorada, con mi nueva Familia y con mis nuevos amigos de Gracias a Ángel de los Ríos, verdadero pulmón y corazón de este Blog, poco a poco, los Malagueños en el Mundo nos vamos conociendo, primero con una reunión informal que tuvimos en verano, donde nos agasajo medio Diario Sur, jejejeje y donde nos conocimos, Lucas (Copenhague), Susana (Dubái), Carola (NYC) y servidor de Ustedes, personalmente ,y donde a la vera (que malagueño me ha salió!!!) del periódico y a la fresquita, nos tomamos unas cervecitas y comenzamos a conocernos (cierto es que a Carola, mi esposa y yo ya la habíamos conocido en NYC). Ahora el reto era, aprovechando las fiestas navideñas, que nos pudiéramos conocer personalmente más blogueros. Gracias Ángel, por dos razones, una por “adoptarme” y permitirme seguir formando parte del grupo, y otra, sobretodo, por tener la capacidad de convocatoria y el empeño de poder y querer reunir a la máxima cantidad de “corresponsales” en un lugar concreto, un día concreto y a una hora concreta. ¿Cómo se puede describir una camaradería, Cómo se puede dibujar una amistad, Cómo se puede transmitir un sentimiento y que no quede cursi, que no quede lamioso o que no quede pedante? Difícil tarea, pero lo intentaré lo mejor que pueda. El titulo creo que es muy significativo. Se pueden tener “quedadas” (así se bautizó este encuentro), se pueden celebrar encuentros, pero reunir a un grupo de catorce personas (deberíamos haber sido 17 pero la más bloguera, mi querida y añorada Carola no pudo hacer acto de presencia en esta “quedada” porque tenía que ejercer su profesión favorita, Ser Madre Amantísima, y atender a su adorada Alaia que se encontraba “malita” – Me la debes!!!! -) tan heterogéneo, tan desconocido entre si (solo nos conocíamos de lo que escribimos en el Blog cada uno) y que tuviera tanta química desde el minuto 1 de la reunión, creo que (como dice la publicidad de la tarjeta M…..) NO Tiene Precio!! El marco, inmejorable, El Pimpi, los reunidos, ya lo he comentado, y la excusa, fantástica, solo faltaba, y de eso sabíamos que no hacía falta reservas alguna, ganas de conocer, compartir, hablar, escuchar, reír, etc. Lo del Amigo Invisible siempre he pensado que era cosa de Chicas (perdón por parecer políticamente incorrecto, aunque lo sea) y típico de centros de trabajo de población fundamentalmente femenina (los tíos somos muy brutos para pensar que le compro a mi Amigo Invisible sin caer en lo soez y chabacano, por no decir en la grosería) y alguien (perdonar pero no sé exactamente de quién fue la idea) comentó que podíamos hacer un Amigo Invisible, con un tope económico, y a ser posible de los lugares de donde proveníamos cada cual, al objeto de intercambiar algún recuerdo (magnífica idea que yo secunde inmediatamente) y así se hizo. Ángel reunió en un sombrero el nombre de cada convocado y mediante la extracción de un papelito cada cual, supimos quien sería nuestro Amigo Invisible (a mi me toco el amigo Andrés, y azar del destino, a él, yo) Nos intercambiamos distintos regalos: Yo llevaba una caja de Pasas Moscatel, 100% Malagueña, porque esas son cosas que nunca te las compras y que agradeces que te regalen, Andrés, un útil pendrive de En fin, y para no aburrir más, una noche inolvidable, de la que solo podemos quejarnos por la ausencia irreemplazable de la cariñosa Carola, su David y su linda Alaia, una noche que sin duda nadie esperaba que fuera tan “especial” y sobre todo que, por lo menos en el caso de Alba y mío, ha quedado grabado en nuestro corazón y en nuestra memoria como una noche irrepetible e impagable. Gracias a todos por hacer de unas simples letras, algo más que palabras, gracias por unir a corazones lejanos, acercándolos al calor de sus hogares y gracias por ser como sois todos, unos grandes Malagueños, pero sobre todo, Grandes Personas. 

