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Ida y vuelta con el MD-82 en Spanair

2008 septiembre 11

Tras ceder el testigo a Pedro Rojano para que nos contara su interesante viaje por tierras mejicanas, ya me toca el turno de aportar algunas otras cuestiones viajeras a este blog. He tenido la suerte de poder contar este año de nuevo con unas merecidas, creo, vacaciones y todo ha salido de perlas, por lo que la satisfacción de poder contarlo es aún mayor. Eso sí, todos los viajeros hemos sentido cierto nerviosismo y dolor al conocer el accidente de Barajas que, aunque ya parece que queda algo lejos, está todavía en la mente de muchos cuando cogen un avión.

A mí me tocó volar ese mismo día 20 de agosto desde Barajas con Spanair y, precisamente en un MD-82, modelo igual al que sufrió el accidente. Nuestro destino era Ibiza, y salimos unas horas antes de la fatídica catástrofe. Una llamada de nuestros familiares poco después del siniestro nos informaba de los sucedido. Estábamos alegremente en un mercadillo hippy y te dices a ti mismo que podrías haber sido tú el que podía haber ido en ese avión o que podría haber sido tu avión el del accidente.

Te paras a pensar unos segundos, aun no se había confirmado el número de víctimas, lamentas lo ocurrido y no puedes evitar pensar que tienes que volver. En este caso en el mismo avión y compañía.

Unos días después Rumbo.es, donde compramos los billetes, informa de que Spanair permite a los clientes que tuviesen vuelos hasta el 24 de agosto anularlo sin recargo alguno. Nosotros volvíamos el 27. Aparece la duda. ¿Lo anulo? ¿Lo cambio?…

Pienso que la serenidad es el mejor aliado en momentos como esos y, salvo que alguien con los que viajes se ponga excesivamente nervioso, lo mejor es tirar p’alante. A cualquiera nos puede tocar y lo que ponen de manifiesto estos incidentes es que pueden ocurrir en cualquier momento y que ninguna compañía está a salvo.

A la vuelta, repetimos compañía y modelo de avión, el MD-82, tristemente famoso por el accidente. Vuelo tranquilo, sin ningún problema, aunque sí con algo de nerviosismo latente entre algunos pasajeros. Es lógico, pero las estadísticas demuestran la seguridad del transporte aéreo.

Hoy es día de funerales. Día para el recuerdo. Muchas vidas truncadas que salían de vacaciones. Descansen en paz.

No recuerdo el número de aviones que he cogido en mi vida. Desde muy pequeño me acostumbré a volar, de la misma forma que ahora lo ha hecho mi hijo. No he tenido un mal viaje en 40 años… ni recuerdo nada que me hiciera pasar un mal trago. Si alguien lo ha tenido que lo cuente por favor. Es más, me he acostumbrado a coger el sueño nada más despegar, para volver a despertarme cuando tomemos tierra si el vuelo no es muy largo. Creo que lo seguiré haciendo. Es la mejor forma de volar. El miedo es mal compañero de viaje y poco podemos hacer en caso de accidente….