{"id":1433,"date":"2013-10-02T11:31:52","date_gmt":"2013-10-02T09:31:52","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariosur.es\/avuelapluma\/?p=1433"},"modified":"2013-10-02T11:31:52","modified_gmt":"2013-10-02T09:31:52","slug":"el-veranillo-de-los-membrillos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/avuelapluma\/2013\/10\/02\/el-veranillo-de-los-membrillos\/","title":{"rendered":"El veranillo de los membrillos"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" id=\"irc_mi\" style=\"margin-top: 0px;\" src=\"\/\/www.jardiland.es\/blog\/wp-content\/uploads\/membrillero.jpg\" alt=\"\" width=\"499\" height=\"374\" \/><\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: small;\"><strong>En tiempos normales y per\u00edodos atmosf\u00e9ricos naturales, cuando se acaba el verano seg\u00fan el calendario, que casi siempre coincid\u00eda con el meteorol\u00f3gico, sigue una corta tregua de calores, casi siempre atemperada por las primeras lluvias. Vuelven los aguaceros en los postreros d\u00edas de septiembre, si es que antes no lo hicieron con las caba\u00f1uelas de agosto, que en algunos pueblos de la provincia malague\u00f1a siguen siendo un dogma entre la gente sencilla y que hay que creer a pie juntillas. <\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: small;\"><strong>\u00a0 Se suaviza el ambiente y las primeras gotas, que son promesas de generosas lluvias venideras, se reciben con un suspiro de alivio. A este calmo moment\u00e1neo de las temperaturas y la promesa del retorno de las precipitaciones sigue, en el intervalo de una quincena de d\u00edas o poco m\u00e1s, el per\u00edodo que los castizos de las anta\u00f1o feraces huertas ronde\u00f1as llaman el \u201cveranillo de los membrillos\u201d.<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: small;\"><strong>El este veranillo recalcitrante, como estrambote del verano riguroso y canicular, sin males intenciones y siempre bien tolerado, retorna un calorcillo meloso, pariente del reci\u00e9n llegado oto\u00f1o, que en la Serran\u00eda de Ronda viene pintiparado para poner los caquis en saz\u00f3n( otro producto de la huerta, dulz\u00f3n y sabroso donde los haya), pero sobre todo para acabar de redondear el membrillo y concederle el definitivo color entre dorado y amarillento que hace a esta arom\u00e1tica fruta tan peculiar.<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: small;\"><strong>El membrillo tienen sus adeptos en los pueblos serranos y no faltan en los predios que con mayor extensi\u00f3n se dedican a otros espec\u00edmenes arb\u00f3reos. Es una fruta que ofrece un tegumento peludo y es de sabor \u00e1spero si se come tal cual reci\u00e9n cogido del \u00e1rbol. Pero resulta extremedamente dulce si con \u00e9l elaboramos una compota, un postre para que las mujeres de la serran\u00eda ronde\u00f1a se dan sabia ma\u00f1a, echando mano al az\u00facar y la canela en dosis generosas. O si lo destinamos a ese dulce que convenientemente compactado nos acaricia el paladar durante todo el a\u00f1o: la \u201ccarne de membrillo\u201d, en el que la fruta toma nombre de ese otro elemento nutriente tan necesario para el sustento de la vida humana.<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\"><span style=\"font-size: small;\"><strong>Es el fruto por excelencia del verano que se fue y el oto\u00f1o que estrena luz cada atardecer m\u00e1s meliflua y leve. Crea en lontananza sombras que en el campo se alargan merced a la arboleda que ya empieza a despojarse de su vestimenta rabiosamente verde con la que tap\u00f3 sus desnudeces invernales al calor de un sol implacable de d\u00edas largos empe\u00f1ados en desterrar la oscura tiniebla nocturna, esa que ahora vuelve a ense\u00f1orearse por m\u00e1s tiempo del terreno usurpado. <\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\"><strong>El membrillo toma el relevo a otros frutos de maduraci\u00f3n temprana y que por ende fenecen cuando aqu\u00e9l luce en todo su rubicundo esplendor. Alegran los arroyos, esponjado los rientes campos por mor de las primeras y t\u00edmidas lluvias. En las madrugadas, lucen gotas de roc\u00edo, presagiando los d\u00edas del cierzo y la ventisca que no tardar\u00e1n en llegar. Los membrillos ponen, en fin, un toque de vivo color en los campos serranos cuando el resto de la floresta yace marchita por los ardores de un verano que ya hace las maletas hasta m\u00e1s ver. Vale la pena darse un garbeo por estas tierras y disfrutar del sosiego- tal vez nost\u00e1lgico &#8211; que brinda el oto\u00f1o todav\u00eda incipiente.<\/strong><\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">Foto: jardiland<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">Con categor\u00eda<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; En tiempos normales y per\u00edodos atmosf\u00e9ricos naturales, cuando se acaba el verano seg\u00fan el calendario, que casi siempre coincid\u00eda con el meteorol\u00f3gico, sigue una corta tregua de calores, casi siempre atemperada por las primeras lluvias. 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