{"id":149,"date":"2011-12-09T19:27:10","date_gmt":"2011-12-09T19:27:10","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariosur.es\/avuelapluma\/?p=149"},"modified":"2011-12-09T19:27:10","modified_gmt":"2011-12-09T19:27:10","slug":"las-matanzas-caseras-en-la-serrania-de-ronda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/avuelapluma\/2011\/12\/09\/las-matanzas-caseras-en-la-serrania-de-ronda\/","title":{"rendered":"Las matanzas caseras en la Serran\u00eda de Ronda"},"content":{"rendered":"<p><strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/strong><\/p>\n<div id=\"story-texto\">\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"il_fic\">\n<div id=\"il_ic\"><img loading=\"lazy\" id=\"il_fi\" src=\"\/\/fotos.diariosur.es\/200910\/benaojn_y_montejaque___carmen_164-640x640x80.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"480\" \/><\/div>\n<\/div>\n<p><script type=\"text\/javascript\"><\/script><\/p>\n<div id=\"xjsd\">\u00a0<\/div>\n<div id=\"xjsi\">\u00a0Chacina casera tradicional de la comarca de Ronda\u00a0(Foto Carmen Oca\u00f1a (SUR)<\/div>\n<p><script type=\"text\/javascript\"><\/script><br \/>\nTiempo de Navidad y por consiguiente tiempo de fr\u00edos y nevadas, el m\u00e1s apropiado para que en la Serran\u00eda de Ronda, quiz\u00e1s su \u00faltimo reducto, en casas de campos y antiguas cortijadas que dif\u00edcilmente mantienen sus muros piedra sobre piedra, se recurra a la matanza casera del cerdo. Para los d\u00edas festivos que se\u00f1ala el calendario, y para buena parte del resto del a\u00f1o. Una costumbre ancestral, que va perdiendo consistencia por mor de los nuevos tiempos, en los que se prefiere comprar los productos ya elaborados, \u201cpero que no tienen ni por asomo el sabor de los que hacemos en nuestras casas\u201d, asegura Mart\u00edn Ben\u00edtez, que del rito de la matanza sabe un rato.<\/p>\n<p>Todav\u00eda se empe\u00f1a la noche en quedarse y se muestra remisa a las claridades del d\u00eda. Rebotan \u00e9stas en las colinas de las sierras reclamando su derecho a alborear. Mart\u00edn Ben\u00edtez, agricultor, arriero y matarife si la ocasi\u00f3n se tercia, al rayar el alba, arrecia el paso. Divisa ya envuelta en la bruma de la amanecida que desprende el r\u00edo Guadiaro en su despertar, la cortijada a la que dirige sus pasos, cuyas aristas de antigua casa labriega ya se columbran en lontananza. Hasta ella dirige sus pasos, la bolsa con los av\u00edos de su trabajo, bambole\u00e1ndole en las espaldas: dos facas de anguloso y afilado acero y navaja cachicuerna capaz de cortar un pelo en el aire.<\/p>\n<p>Camina de prisa Mart\u00edn, acostumbrado a trochas y veredas como la que ahora le conduce, pocos pasos m\u00e1s all\u00e1 a las corralizas del cortijo. Los perros anuncian su llegada con desaforados ladridos. Duran poco, que la figura enjuta, la boina negra con la que se cubre, y los andares del hombre les son familiares.<br \/>\n-\u201cDios guarde\u201d, saluda. Y los cuatro o cinco hombres, a la puerta del corral\u00f3n, a pocos metros de la casa \u2013 una sonrisa, una mueca amigable \u2013 le devuelven el saludo: -\u201cVen con Dios\u201d.<\/p>\n<p>No hay m\u00e1s conversaci\u00f3n, que son los serranos parcos en palabras, cuanto m\u00e1s que ya estaba dicho todo. Uno de ellos abre la portezuela del corral y desde su interior el estruendo del ganado asustado sacude el silencio del d\u00eda en ciernes. \u201c\u00bfCu\u00e1l va a ser?\u201d, pregunta Mart\u00edn. Le se\u00f1alan un cochino que a duras penas trata de rehuir de los reci\u00e9n llegados. \u201cEn la romana ha dado m\u00e1s de 15 arrobas\u201d, le dicen.<\/p>\n<p>En la Serran\u00eda, antes de la matanza anual todav\u00eda acostumbran a pesar echando mano a la romana, un artilugio con pesas que inventaron los romanos, de ah\u00ed el nombre y que perdura aqu\u00ed hasta nuestros d\u00edas. Mart\u00edn hace las cuentas mentalmente: \u201cUna arroba once kilos y medio, el cochino pesar\u00e1 sus buenos ciento setenta y cinco kilos. Y engordado con bellota de la montanera. Buen tocino para la olla, y mejores jamones para el invierno\u201d.<\/p>\n<p>Cuando Mart\u00edn hunde el cuchillo en la yugular del puerco, adem\u00e1s de los cuatro hombres que lo sujetan, las mujeres y los ni\u00f1os de la cortijada irrumpen en la escena repleta de sangre y gru\u00f1idos. Las mujeres recogen en grandes cuencos la sangre \u2013 Mart\u00edn busc\u00f3 con su cuchillo el punto exacto del coraz\u00f3n del animal &#8211; para las morcillas, mientras los ni\u00f1os, ajenos a los \u00faltimos estertores de muerte del animal, chillan y r\u00eden alborozados.<\/p>\n<p>Si todas las muertes causan un silencio respetuoso, no es el caso de la del cerdo, que no va a tardar a ser descuartizado. Madrugaron para no perderse la fiesta y miran sin disimulo con admiraci\u00f3n y respeto al matarife. Muerto el animal, lo<br \/>\ncolocan en una mesita baja. Empieza la fiesta de la matanza, el ceremonial pantagru\u00e9lico del \u201ccomamos y bebamos, que luego moriremos\u201d que cantaban en el medioevo.<\/p>\n<p>Se desuella el cuerpo inerte, restreg\u00e1ndolo con cepillos tupido de p\u00faas y agua hirviendo. Es el primer paso. Luego, cuatro hombres, a las \u00f3rdenes de Mart\u00edn \u2013 severo, circunspecto \u2013 van a desmembrar al animal. Un sol tibio se derrama sobre la escena, que sigue animada por los gritos de la chiquiller\u00eda y las consejas de las mujeres. Maestro y sabedor de su anatom\u00eda, a los precisos tajos de Mart\u00edn y los que le acompa\u00f1an, el ceb\u00f3n va mostrando sus tesoros escondidos: jamones, paletas, asaduras, tocillo y pella\u2026Unos trinchan, otros amasan; y las mujeres embuten y enristran los chorizos y las morcillas.<\/p>\n<p>En poco m\u00e1s de cuatro horas \u2013 el sol due\u00f1o absoluto del cielo limpio invernal \u2013 la especie humana ha revivido la lucha contra la escasez, garantizando la propia supervivencia. Colgados los jamones y embutidos en oscuras vigas, s\u00f3lo queda esperar el paso del tiempo para que el airecillo seco de la Serran\u00eda, apriete las carnes y acelere su curaci\u00f3n.<\/p>\n<\/div>\n<p><!-- fin-art--><!-- opina articulo --><a name=\"comentar\"><\/a><\/p>\n<div id=\"articulopina\">\n<h2>Opina<\/h2>\n<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &nbsp; \u00a0 \u00a0Chacina casera tradicional de la comarca de Ronda\u00a0(Foto Carmen Oca\u00f1a (SUR) Tiempo de Navidad y por consiguiente tiempo de fr\u00edos y nevadas, el m\u00e1s apropiado para que en la Serran\u00eda de Ronda, quiz\u00e1s su \u00faltimo reducto, en casas de campos y antiguas cortijadas que dif\u00edcilmente mantienen sus muros piedra sobre piedra, se [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":27495,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[22],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/avuelapluma\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/149"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/avuelapluma\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/avuelapluma\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/avuelapluma\/wp-json\/wp\/v2\/users\/27495"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/avuelapluma\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=149"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/avuelapluma\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/149\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/avuelapluma\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=149"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/avuelapluma\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=149"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/avuelapluma\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=149"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}