{"id":1641,"date":"2014-04-22T11:51:27","date_gmt":"2014-04-22T09:51:27","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariosur.es\/avuelapluma\/?p=1641"},"modified":"2014-04-22T11:51:27","modified_gmt":"2014-04-22T09:51:27","slug":"un-dios-para-andar-por-casa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/avuelapluma\/2014\/04\/22\/un-dios-para-andar-por-casa\/","title":{"rendered":"Un Dios para andar por casa"},"content":{"rendered":"<h1>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<img id=\"fotoPrincipal\" src=\"\/\/afiliados.topbooking.es\/_uploads\/imgNoticias\/noticias_file_foto_36915.JPG\" alt=\"Espa\u00f1a Turismo Rural Hotel Rural Dehesilla *** Benaoj\u00c3\u00a1n-ronda\" \/><\/h1>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/h2>\n<p>Estos d\u00edas primaverales, tan propicios para el paseo y el retraimiento, se muestran proclives para\u00a0 la reflexi\u00f3n. Recluido en\u00a0 una apartada casa de campo, suelo bajar cada tarde en busca la sombra de una higuera despose\u00edda ya de sus frutos pero acogedora como en pleno verano. En\u00a0 mitad de\u00a0 una desolada extensi\u00f3n campestre, otrora ub\u00e9rrima y ahora abandonada como es esta Dehesilla benaojana, a un paseo largo de Ronda, llego a la conclusi\u00f3n de que los mejores momentos de la vida se consiguen, no culminando grandes objetivos, ni exigi\u00e9ndole mucho a la existencia.\u00a0 Y, sobre todo teniendo fe en un Dios, que siendo eterno y omnipotente, se ocupe de las cosas de andar por casa.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0Nadie es feliz para toda la vida. Se puede estar en paz consigo mismo, no ser envidiado ni envidioso,\u00a0 vivir con sosiego ni quebrantos la propia existencia, no andar tras quim\u00e9ricas ilusiones, conformarse con lo que se tiene sin ambiciones estramb\u00f3ticas, o sea, completar todos los ingredientes para vivir colmado de felicidad; pero \u00e9sta nunca se aprehender\u00e1 de forma plana, concreta y eterna.<\/p>\n<p>Es cuesti\u00f3n de ley; de ley natural. No apodemos aspirar a la felicidad \u00edntegra y para siempre porque ser\u00eda ir en contra de eso tan reconocido y universal\u00a0 como es la imperfecci\u00f3n humana. Esta s\u00ed que es eterna y omnipresente. No; la felicidad s\u00f3lo\u00a0 podemos conseguirla a ratos, hay que conquistarla, o mejor, se deja conquistar para que disfrutemos de ella s\u00f3lo\u00a0 por momentos. Y casi siempre suele estar detr\u00e1s de las cosas, que en una superficial\u00a0 mirada, se nos antojan de las m\u00e1s balad\u00edes.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0 Tampoco la desgracia es para siempre. Vivimos momentos de pesadumbre, de temor, de angustian y pensamos que el cielo se derrumba a nuestros pies. Pero tambi\u00e9n la infelicidad es pasajera, no dura lo que toda la vida. Cuando la desgracia, como horr\u00edsona tormenta se cierne sobre nuestras cabezas y lo vemos todo negro, de pronto \u00a1paf! Y todo se aclara. Los nubarrones se dispersan como por arte de magia, la m\u00e1s grata de las sensaciones nos envuelve; tras unos instantes todo vuelve a brillar, a ser hermoso y agradable. \u00bfQu\u00e9 ha podido ocurrir?.<\/p>\n<p>A lo mejor, lo m\u00e1s simple, lo m\u00e1s cotidiano, lo que se nos ofrece a la vista sin apenas esfuerzo por nuestra parte: una puesta de sol, un amanecer grandioso, la sonrisa de un desconocido, el abrazo de la persona amada, el gozoso parloteo de un ni\u00f1o, el fluir lento de una fresca fuente que en la soledad de los campos nos calma la sed, los sones cadenciosos de una balada musical o los espl\u00e9ndidos acordes de una sinfon\u00eda triunfal.\u00a1 Cu\u00e1ntos estados de \u00e1nimos deca\u00eddos no habr\u00e1 levantado unas suaves\u00a0 notas mozartianas, un vibrante\u00a0 allegro de Bach, o una conmovedora aria en la voz de Pavarotti o en la de Mar\u00eda Callas, tan c\u00e1lida! \u00bfY que decir de la lectura de un buen libro a la luz y el calorcillo de unos le\u00f1os ardiendo en la paz de una silenciosa morada?<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0 Las peque\u00f1as cosas. En ellas reside el secreto de la felicidad. Una felicidad moment\u00e1nea, ef\u00edmera, pero que es la \u00fanica a la que podemos aspirar.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Pienso que, como en la antig\u00fcedad griega, en donde conviv\u00edan en el Olimpo diversos dioses como el de la guerra (Marte), o el comercio (Mercurio); el del amor(Eros) y el vino (Baco); de la luna y la caza (Diana) entre otros que eran invocaciones de la mayor parte de los terrestres y que canalizaban sus sentimientos y el estado de \u00e1nimo de cada momento, hoy \u2013 siempre &#8211; han existido dioses sin nombres pero con funciones espec\u00edficas como hace miles de a\u00f1o en la antig\u00fcedad cl\u00e1sica. Para m\u00ed posee especial relevancia el Dios de las Peque\u00f1as Cosas. Es un Dios desconocido para muchos pero de cuyos ben\u00e9ficos influjos todos se benefician.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0 La felicidad de las peque\u00f1as cosas no es una meta que nos debamos proponer. Hay quien busca la felicidad en el amor, en el dinero, en el poder. Pero esta es otra felicidad, que no debe interesar, ni de hecho interesa, al ciudadano de a pie de buena conciencia, de sabio juicio. La felicidad de las peque\u00f1as cosas viene por s\u00ed sola; nos llega como si hubi\u00e9semos sido tocados por la varita m\u00e1gica de un hada vaporosa. No la invocamos, pero all\u00ed est\u00e1 en el momento menos esperado. Todos hemos sentido su h\u00e1lito, su presencia, aunque la serenidad y la paz \u2013la\u00a0 felicidad \u2013 que en esos instantes nos envuelve nadie \u00a0\u00a0a qu\u00e9 achacarla. El Dios de las peque\u00f1as cosas, Se\u00f1or de andar por casa, que nunca descansa, nos deja entrever por breve espacio de tiempo su Reino. Sobre todo en estos d\u00edas de rutilante primavera, sumido en un paisaje tan sugestivo como el de la Serran\u00eda de Ronda.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &nbsp; \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Estos d\u00edas primaverales, tan propicios para el paseo y el retraimiento, se muestran proclives para\u00a0 la reflexi\u00f3n. Recluido en\u00a0 una apartada casa de campo, suelo bajar cada tarde en busca la sombra de una higuera despose\u00edda ya de sus frutos pero acogedora como en pleno verano. 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