{"id":1967,"date":"2015-02-02T11:53:00","date_gmt":"2015-02-02T10:53:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariosur.es\/avuelapluma\/?p=1967"},"modified":"2015-02-02T11:53:00","modified_gmt":"2015-02-02T10:53:00","slug":"1967","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/avuelapluma\/2015\/02\/02\/1967\/","title":{"rendered":"Plaza y calle mayor de los pueblos del interior de M\u00e1laga"},"content":{"rendered":"<p align=\"JUSTIFY\"><strong>Plaza y calle mayor de los pueblos del interior de M\u00e1laga<\/strong><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u00a0<img src=\"\/\/www.malagapueblos.com\/imgs\/pueblos\/galeria\/1310586457.jpg\" alt=\"\" \/>Plaza de Benaoj\u00e1n<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><strong>Perdieron su rango tanto una como otra. La plaza y la calle principal de los pueblos del interior malague\u00f1o perdieron sus atributos a medida que se buscaba sitio en las zonas colindantes, casi siempre terrenos de labrant\u00edos y tierras de pan llevar, para acomodar a una poblaci\u00f3n que como ley de vida crec\u00eda paulatinamente. En detrimento de su peculiaridad cedieron la importancia que hab\u00edan mantenido durante siglos a los lugares del alrededor erigidos en zonas m\u00e1s id\u00f3neas para ensanche y el asentamiento de edificios p\u00fablicos y privados de nueva factura.<\/strong><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><strong>La plaza fue siempre lugar obligado de reuni\u00f3n para la vecindad tanto en d\u00edas de trabajo (antes de partir para la ocupaci\u00f3n diaria, ya fuese a las heredades pr\u00f3ximas, ya al regreso de ellas), sobre todo en las festividades. Desde las primeras a horas del d\u00eda por la proximidad del horno un grato grato olorcillo a pan caliente se expand\u00eda por sus cuatro costados, al que pronto se un\u00edan los efluvios de los churros provocados por la modesta industria familiar de turno que sacaba sus trebejos a la calle y a los que los m\u00e1s madrugadores acud\u00edan como moscas a la miel.\u00a1 Ay, aqu\u00e9llos churros de Mar\u00eda, la Tejeringuera, de mi Benaoj\u00e1n natal, que mi madre me llevaba, sol\u00edcita, y que se me antojaban ruedas tan enormes como apetitosas!<\/strong><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><strong>En la plaza se levantaban edificios tanto de \u00edndole civil \u2013 el Ayuntamiento -, como religioso \u2013 la Iglesia- am\u00e9n de otros destinados a satisfacer las horas de ocio de la vecindad, como fondas y bares, algunos de estos llamados pomposamente `casinos\u00b4, aunque solo hubiese cuatro mesas despintadas<\/strong><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><strong>y comidas la superficie por las quemadura de los cigarrillos de los tertulianos. Tampoco era raro que ocupara un lugar preeminente una sucursal del antiguo Monte de Piedad y Caja de Ahorros de Ronda, que con los nuevos tiempo puso pies en polvorosa buscando acomodo en otros lugares m\u00e1s propicios.<\/strong><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><strong>As\u00ed que entre los que ven\u00edan a resolver sus cuitas en el Consistorio, como los que quer\u00edan solazarse jugando al domin\u00f3 o al julepe entre trago y trago de vinillo pele\u00f3n, a lo que hab\u00eda que sumar el tumulto de los ni\u00f1os que buscaban amplitud para sus juegos y correr\u00edas, la plaza era un lugar de estancia y tr\u00e1nsito que contrastaba con la quietud del resto de las calles, sumidas en el sopor ya fuese del medio d\u00eda o atardecer.<\/strong><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><strong>La calle principal, as\u00ed llamada pomposamente por sus moradores aunque muy poco difer\u00eda en anchura y longitud con otras del pueblo en cuesti\u00f3n, acog\u00eda las viviendas de los vecinos m\u00e1s pudientes y era la elegida \u2013 faltar\u00eda m\u00e1s \u2013 por el cacique o el hacendado de turno, o bien para instalarse el cuartel de la Guardia Civil o la del m\u00e9dico de lugar, que los centros de salud eran pura entelequia.<\/strong><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><strong>Era esta calle la \u00fanica del pueblo en la que las noches de verano \u2013 durante las horas del d\u00eda se mostraba vac\u00eda y silenciosa &#8211; convert\u00eda en un hervidero humano. Callejeaban parejas de novios amartelados y acicaladas mocitas de buen ver que intercambiaban miradas escurridizas entre risitas disimuladas con los posibles mozalbetes que las rondaban. Las amas de casas se arrellanaban en los escalones de las viviendas buscando el refrescante airecillo que a altas horas de la noche se resbalaba perezoso de las alturas circundantes.<\/strong><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u201d<strong>Tomar el fresco\u201d era una costumbre inveterada que se perdi\u00f3 con el tiempo, en parte porque buena parte de la poblaci\u00f3n bascul\u00f3 hacia las afueras. Como lo hicieron bares, tabernas y tiendas, dejando la plaza y la calle principal mustia y desarbolada de viandantes.<\/strong><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><strong>Languidecen as\u00ed lugares que gozaron de bulla y esplendor. Ni huellas quedan de su pasado, y mustias son solo sombra de lo que fueron. Lo que no impide que pasear por ellas sea una distracci\u00f3n placentera, siquiera sea para a\u00f1orar tiempos pasados: en la calle principal y en la plaza del pueblo no somos pocos los que vimos transcurrir muchas horas de nuestra existencia.<\/strong><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Plaza y calle mayor de los pueblos del interior de M\u00e1laga \u00a0Plaza de Benaoj\u00e1n Perdieron su rango tanto una como otra. 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