{"id":198,"date":"2012-01-11T19:30:01","date_gmt":"2012-01-11T19:30:01","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariosur.es\/avuelapluma\/?p=198"},"modified":"2012-01-11T19:30:01","modified_gmt":"2012-01-11T19:30:01","slug":"tipos-malaguenos-el-vendedor-de-almendras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/avuelapluma\/2012\/01\/11\/tipos-malaguenos-el-vendedor-de-almendras\/","title":{"rendered":"Tipos malague\u00f1os: el vendedor de almendras"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong>Los lugares m\u00e1s emblem\u00e1ticos de M\u00e1laga, los m\u00e1s visitados, aquellos en los que la gente se para a tomar aliento y levantar la vista hacia lo que bien lo merece, no es raro que delante o en sus inmediaciones se mueva alguien que imprime calor humano a la frialdad del monumento, o a lo colosal de las formas arquitect\u00f3nicas. Aunque por donde m\u00e1s pululan estos personajes, inequ\u00edvocamente malague\u00f1os y ya m\u00e1s que familiares a los viandantes, es en la v\u00eda por excelencia de la capital, o sea, la celeb\u00e9rrima\u00a0 Marqu\u00e9s de Larios, y en algunas de sus plazas principales, como la dela Mercedola Constituci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0 En la esquina de la \u00faltima de las calles mencionadas se atrincher\u00f3 tras su fr\u00e1gil puesto de almendras un personaje que me atrever\u00eda a afirmar es tan conocido ya como la escultura del Cenachero, \u00a0en las cercan\u00edas del puerto, o la estatua del C\u00e1novas paseante en el final del Paseo de los Curas. Si estas, como un sinf\u00edn de otras efigies, desaparecieran de sus lugar habitual se tendr\u00eda la dolorosa sensaci\u00f3n de que algo se nos hab\u00eda arrebatado, y el rinc\u00f3n o el recodo o la esquina se sumir\u00eda en la languidez y tristeza de lo que fue y lo que permaneci\u00f3 \u2013 a veces sin que hubi\u00e9semos echado cuenta de ellas,\u00a0 nos bastaba que estaban all\u00ed sin que le concedi\u00e9semos el acogida de la mirada \u2013 durante una buena parte de nuestras vidas y luego se esfum\u00f3 en el tiempo o el olvido.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El vendedor de almendras tostadas y saladas de la plaza dela Constituci\u00f3nse parapeta tras su sonrisa abierta y su gesto amable para todo aquel que se acerca a su humilde negocio. Se toca con un gorro blanco y viste el eterno chaleco rojo con ribetes negros y pantal\u00f3n negro. Casi se podr\u00eda tomar por un marinero en traje de paseo. Su horario de trabajo no\u00a0 va m\u00e1s all\u00e1 de media tarde, cuando el sol cae de lleno en la explanada\u00a0 y los clientes del bullicioso caf\u00e9 de la esquina \u2013 otra instituci\u00f3n\u00a0 malague\u00f1a cosmopolita y colorista \u2013 buscan el amparo de las sombras de las sombrillas estrat\u00e9gicamente situadas.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0 El vendedor despacha\u00a0 a su clientela poniendo un blanco cucurucho de papel blanco rebosante de apetitosas almendras en sus manos. Lleva haci\u00e9ndolo qu\u00e9 se yo de a\u00f1os, mientras charla y bromea con los parroquianos del caf\u00e9 o con cualquiera que se para junto a \u00e9l. Veo c\u00f3mo con pulcritud llena los cucuruchos que perfectamente alineados coloca sobre las almendras que a\u00fan espera su turno para ser envasadas. Mientras lo hace observo su mirada circunspecta como si aquel trabajo exigiese la m\u00e1xima atenci\u00f3n y cuidado. O a lo mejor, el hombre est\u00e1 embebido en sus pensamientos o intenta resolver, como cualquier mortal, los entresijos de un problema dom\u00e9stico.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0 Tendr\u00eda que preguntarle su nombre, pero me ocurre que, a veces, a la vista de un tipo se\u00f1ero, prefiero quedarme con la duda: si se llamara Juan, o Antonio, o Juan Jos\u00e9, qu\u00e9 a\u00f1adir\u00eda eso al personaje que me merece ahora y en aquel momento toda la atenci\u00f3n. Me basta con seguir sus movimientos, examinar su indumentaria, reparar en su gracejo. S\u00e9 que el vendedor de almendras \u2013 se lo o\u00ed decir un d\u00eda que me par\u00e9 a su lado en un instante de mi habitual paso en direcci\u00f3n a mi trabajo \u2013 presume de que se le conoce en muchas partes del mundo. \u201cHasta en el Jap\u00f3n Saben de m\u00ed \u201c, dec\u00eda con orgullo.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0 Un d\u00eda, a la hora de siempre, no encontr\u00e9 al vendedor de almendras tostadas en su lugar de siempre. Me embarg\u00f3 una desaz\u00f3n inusitada. \u00bfEstar\u00eda enfermo? \u00bfLe habr\u00eda ocurrido alg\u00fan accidente? \u00bfQue motivo habr\u00eda ocasionado su ausencia? Es lo que pasa cuando fallan los esquemas visuales y emocionales y las ausencias y lo inesperado sustituye a lo previsto.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0 Al d\u00eda siguiente, el vendedor estaba en su lugar habitual. La esquina recobraba la animaci\u00f3n que \u00e9ste ven\u00eda prest\u00e1ndole. Todo segu\u00eda igual. Entonces, aquel d\u00eda s\u00ed, me alej\u00e9 de \u00e9l, ufano, con mi cucurucho de almendras en la mano.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; \u00a0Los lugares m\u00e1s emblem\u00e1ticos de M\u00e1laga, los m\u00e1s visitados, aquellos en los que la gente se para a tomar aliento y levantar la vista hacia lo que bien lo merece, no es raro que delante o en sus inmediaciones se mueva alguien que imprime calor humano a la frialdad del monumento, o a lo [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":27495,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[22],"tags":[76,269,821,1053],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/avuelapluma\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/198"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/avuelapluma\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/avuelapluma\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/avuelapluma\/wp-json\/wp\/v2\/users\/27495"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/avuelapluma\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=198"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/avuelapluma\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/198\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/avuelapluma\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=198"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/avuelapluma\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=198"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/avuelapluma\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=198"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}