{"id":2352,"date":"2015-11-14T10:42:41","date_gmt":"2015-11-14T09:42:41","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariosur.es\/avuelapluma\/?p=2352"},"modified":"2015-11-14T10:42:41","modified_gmt":"2015-11-14T09:42:41","slug":"gente-de-montana-paga-con-castanas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/avuelapluma\/2015\/11\/14\/gente-de-montana-paga-con-castanas\/","title":{"rendered":"Gente de monta\u00f1a paga con casta\u00f1as"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img src=\"https:\/\/latabernadeantioquia.files.wordpress.com\/2012\/12\/castanas.jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Pasado\u00a0\u00a0el D\u00eda de los Difuntos (2 de noviembre), la casta\u00f1a y los casta\u00f1eros viven los momentos de mayor apogeo del fruto y de su venta posterior. La recolecci\u00f3n de la casta\u00f1a por la que se distinguen algunos de los pueblos de la provincia malague\u00f1a (Alpandeire, J\u00fazcar, Cartajima, Igualeja y Parauta) empieza en el mes de octubre, cuando ya se vaticinan sus d\u00edas de esplendor.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Es un puro gozo ver en las faldas de los montes que los rodean o trepando hasta llegar al roquedo desnudo y calizo, no pocas veces estratificado, los \u00e1rboles en flor, y enseguida ofreciendo a la vista el fruto que luce su tersura en una c\u00e1psula espinosa que le sirva de coraza contra los insectos depredadores. L\u00e1stima que a ella sean inmunes otros saqueadores \u2013 los humanos \u2013 que poni\u00e9ndose por montera los esfuerzos y penalidades de los labriegos propietarios del terreno llenan sus morrales de casta\u00f1as para el condumio propio o venderlas al mejor postor.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Los que s\u00ed pueden, y de hecho ya lo vienen logrando, evitar la acci\u00f3n de estos depredadores amigos de lo ajeno es la Guardia Civil. La Benem\u00e9rita, dentro del \u201cPlan contra las sustracciones en explotaciones agr\u00edcolas y ganaderas\u201d, ha evitado en los d\u00edas en que la recolecci\u00f3n de la casta\u00f1a ocupa a buena parte de la vecindad serrana infinidad\u00a0\u00a0de hurtos con la detenci\u00f3n\u00a0\u00a0de saqueadores que pensaban que los campos son de nadie, ni siquiera de los que lo cultivan. Craso error, como se ha demostrado.<\/strong><\/p>\n<p><strong>En estos d\u00edas, antes y despu\u00e9s de ir al encuentro con nuestros muertos en los camposantos, la gente de la serran\u00eda de Ronda convierten a la casta\u00f1a en un t\u00f3tem al que rinden `pleites\u00eda\u00b4. Se suceden los tostones familiares y las fiestas juveniles organizadas con este pretexto.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0 \u00a0\u00a0<\/strong><strong>En los pueblos del Guadiaro, que lame las tierras de varios pueblos serranos antes de ir al encuentro del mar, siempre hubo familias vinculadas el negocio modesto y familiar de la casta\u00f1a, ese peculiar fruto de la familia de las fag\u00e1ceas. Se trasladaban a los pueblos en los que los casta\u00f1ares crec\u00edan y emperifollaban para en un negocio de trueque que consist\u00edan en cambiar de puerta en puerta escobones y escobas por cuartillos de casta\u00f1as (\u201cGente de monta\u00f1a paga con casta\u00f1as\u201d, dice un proverbio serrano),\u00a0\u00a0que una vez tostadas se vend\u00edan en las esquinas o de puerta en puerta, \u201cmedia docena, un real\u201d, que era la usanza de los a\u00f1os posteriores a las d\u00e9cadas del hambre, mediado el pasado siglo. Porque lo cierto es que la casta\u00f1a constituy\u00f3 una fuente de alimentaci\u00f3n en el sur de Europa, no digamos en Espa\u00f1a en los a\u00f1os posteriores a la Guerra Civil<\/strong><\/p>\n<p><strong><\/strong><strong>\u00a0 \u00a0Uno de los recuerdos que guardo indeleblemente de estos d\u00edas oto\u00f1ales en los que se estrenan los primeros fr\u00edos, que en la zona suelen ser intensos, es la de estos tostones, que sin grandes alharacas se hac\u00edan en mi casa de Benaoj\u00e1n. Mi madre, aprovechando una olla desportillada y fuera de uso, agujereaba la base con un grueso clavo y medio lleno de casta\u00f1as- nunca lleno del todo, ya que hay que removerlas \u2013 y la colocaba sobre un fuego vivo de carb\u00f3n. El olorcillo expandido que acariciaba el olfato era el preludio de la grata sensaci\u00f3n de tenerlas en la mano y hacer crujir la piel ya tostada antes de llev\u00e1rmela a la boca.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Los tostones serranos han proporcionado encuentros y felices noviazgos que acabaron en bodas. Las reuniones se celebraban a puerta cerrada en alg\u00fan domicilio de alguno de los participantes. Se tostaban casta\u00f1as en el patio y se consum\u00edan en el interior, acompa\u00f1adas de an\u00eds o de alguna que otra bebida reconfortante. Los bailes duraban hasta la madrugada o hasta que las brasas del fuego que hab\u00edan hecho posible el tost\u00f3n se consum\u00edan convertidas en cenizas.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Estas fiestas alrededor de la casta\u00f1a duraron hasta hace muy pocos a\u00f1os. Las discotecas y los lugares de diversi\u00f3n p\u00fablicas acabaron con ellas. A los mayores nos queda el regusto de aquellos encuentros festivos que fueron santo y se\u00f1a de los pueblos de la Serran\u00eda de Ronda y de la misma Ciudad del Tajo. Con nostalgia\u00a0\u00a0los rememoramos quienes ya llegamos a \u00a0edad provecta.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; Pasado\u00a0\u00a0el D\u00eda de los Difuntos (2 de noviembre), la casta\u00f1a y los casta\u00f1eros viven los momentos de mayor apogeo del fruto y de su venta posterior. 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