{"id":2856,"date":"2017-03-26T10:53:26","date_gmt":"2017-03-26T08:53:26","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariosur.es\/avuelapluma\/?p=2856"},"modified":"2017-03-26T10:53:26","modified_gmt":"2017-03-26T08:53:26","slug":"2856","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/avuelapluma\/2017\/03\/26\/2856\/","title":{"rendered":"Cuando el ocaso se acerca"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" src=\"\/\/tse4.mm.bing.net\/th?id=OIP.jB3vgEivtglpOJ8BnavyzgEsDR&#038;w=256&#038;h=178&#038;c=7&#038;qlt=90&#038;o=4&#038;dpr=125&#038;pid=1.7\" alt=\" \" width=\"256\" height=\"178\" data-bm=\"36\" \/><\/p>\n<p>Cuando el ocaso se acerca<br \/>\nJOS\u00c9 BECERRA<br \/>\nPasado la barrera de los 70 a\u00f1os, que se quiera que no, hondas preocupaciones nos asaltan. Antes de edad nos dec\u00edamos a s\u00ed mismo aquello de \u201cTan largo me lo fiais\u201d de nuestro teatro cl\u00e1sico; espant\u00e1bamos los negros nubarrones que nos torturaban con la facilidad de quien espanta moscas molestas. Todav\u00eda no es mi hora, nos dec\u00edamos cuando apenas pein\u00e1bamos canas y pod\u00edamos presumir de rostro terso y \u00e1gil andar. Pero columbrada la edad septuagenaria, aunque la enfermedad no haya hecho acto de presencia agresivamente como que experimentamos unos cambios en nuestra vida que por fuerza nos hacen pensar que ya somos remedo quebradizo de nuestra antigua juventud.<br \/>\nSin embargo, no es, no debe ser, la cuarta edad un pretexto para abandonar nuestras querencias y costumbres de anta\u00f1o, cuando disfrut\u00e1bamos de una existencia vigorosa f\u00edsica y mentalmente. Cada cosa a su tiempo y ahora, cuando ya vislumbramos el final m\u00e1s pronto que tarde hay otros alicientes que pueden brindarnos si no plena felicidad s\u00ed reciedumbre y contento.<br \/>\nLos que nacimos y vivimos tierras adentro de la M\u00e1laga del mar y el bullicio o de otra cualquiera ciudad populosa siempre podremos volver a gozar del lugar que siempre nos agrad\u00f3 porque en aquellas vivimos buena parte de la existencia. De Fray Luis de Le\u00f3n, uno de mis poetas preferidos, juglar por excelencia de los espacios retirados y los remansos de paz son estos versos reconfortantes: \u201c \u00a1Qu\u00e9 descansada vida\/ la del que huye del mundanal ru\u00efdo\/ y sigue la escondida\/ senda por donde han ido\/ los pocos sabios que en el mundo han sido!\u201d Los he recitado muchas veces, casi siempre en un susurro por no querer que en el tumulto de la ciudad y el ajetreo de sus calles me tomasen por loco. Y luego, con la cabeza apoyada en los cristales del autob\u00fas de turno, contemplando la hirviente riada de coches sobre el asfalto, no ten\u00eda reparos en continuar, siempre para mis adentros, recordando cuando en mi pueblo natal me dio por convertirme en hortelano en mis ratos de asueto: \u201cDel monte en la ladera\/por mi nano plantado tengo un huerto,\/ que con la primavera\/de bella flor cubierto\/ ya nuestra en esperanza el fruto cierto!\u201d Y sent\u00eda como que mi alma y sentir se tranquilizaba e invitaba al dulce sopor.<br \/>\nNo renuncio a acabar mi vida all\u00ed donde \u00e9sta empez\u00f3. No poseo ya mi huerto pero s\u00ed mi casa en el lugar nac\u00ed. A\u00f1oro el escenario montuoso de mi Benaoj\u00e1n natal, sumido en la agreste y siempre legendaria Serran\u00eda de Ronda. Cierto que aires nuevos le infunden apariencias de modernidad evidentes en las viviendas y chalets de sus afueras. Pero nada podr\u00e1 distorsionar sus tortuosas y estrechas calles del interior siempre bajo las enigm\u00e1ticas Cruces Blancas que coronando riscos abruptos la vigilan eternamente. Aqu\u00ed el Tajo del Zuque, agresivo y solemne, all\u00e1 el majestuoso Conio siempre sumido en la neblina vaporosa que le concede la lejan\u00eda o la iridiscencia del sol. Y el pe\u00f1ascal del Castillejo o el Puerto de Ronda, reino del olivo y el almendro ahora en flor\u2026<br \/>\nNo debe ser \u00a0 la vejez tiempo de inquietudes sino de serena complacencia merced a lo que nos rodea. Dicen los ronde\u00f1os serranos que envejecer es como escalar una gran monta\u00f1a: mientras ascendemos las fuerzas disminuyen, pero la mirada es m\u00e1s libre, la vista m\u00e1s ancha y serena. Les asiste toda la raz\u00f3n del mundo. No importa que el ocaso se aproxime.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando el ocaso se acerca JOS\u00c9 BECERRA Pasado la barrera de los 70 a\u00f1os, que se quiera que no, hondas preocupaciones nos asaltan. 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