{"id":2957,"date":"2017-06-12T08:56:34","date_gmt":"2017-06-12T06:56:34","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariosur.es\/avuelapluma\/?p=2957"},"modified":"2017-06-12T08:56:34","modified_gmt":"2017-06-12T06:56:34","slug":"una-guarderia-infantil-encomiable","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/avuelapluma\/2017\/06\/12\/una-guarderia-infantil-encomiable\/","title":{"rendered":"Una guarder\u00eda infantil  encomiable"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Una guarder\u00eda infantil\u00a0 encomiable<\/p>\n<p>JOSE BECERRA<\/p>\n<p>Son signos inequ\u00edvocos de la vida: nacemos indefensos y as\u00ed permanecemos durante los primeros a\u00f1os de nuestra existencia. Luego, con la senectud, volvemos inexorablemente a ese indefensi\u00f3n natural creciente que nos obliga a depender otra vez de los dem\u00e1s, se quiera o no. Necesitamos el apoyo de nuestros progenitores al asomarnos al mundo y echamos manos de nuestros hijos cuando la edad avanzada nos retorna a la edad primigenia. Es una ley de supervivencia a la que se nos somete si se quiere afrontar los peligros y acechanzas que nos han de asaltar en el camino indefectiblemente.<\/p>\n<p>Pero lo nuevos tiempos nos allanan al paso por esas dos etapas ineludibles con la aparici\u00f3n de guarder\u00edas infantiles y residencias de ancianos. Antes de que llegue la edad escolar, a saber el tiempo que trascurre entre el primer a\u00f1o de vida y el ingreso en un centro estatal, ahora fijado a partir de los tres a\u00f1os del infante, se recurre a las guarder\u00edas cuando la padres trabajan y no existen allegados pr\u00f3ximos para cuidar del menor.<\/p>\n<p>Las guarder\u00edas han venido a facilitar esa etapa preliminar en la vida del menor y a fe que existen centros de esta \u00edndole que le acogen con garant\u00edas plenas de salvaguarda de su integridad f\u00edsica y necesidades alimentarias y conocimientos preliminares en un entorno agradable en el que nuestros hijos y nietos viven horas placenteras que los familiares no tenemos por menos que agradecer.<\/p>\n<p>En M\u00e1laga es obligado reconocer la labor que en este sentido lleva a cabo la guarder\u00eda \u201c5 Chupetes\u201d, ubicada en las inmediaciones del n\u00facleo residencial Martin Carpena y el Hospital Quir\u00f3n. Recojo diariamente a mi nieto Mario \u00c1ngel en sus instalaciones y puedo dar fe de que las cuidadoras (Yolanda, Nuria, Tamara, Ana y otras supervisadas por la directora Raquel)\u00a0 se desviven pos prestar la atenci\u00f3n requerida a esos chavales de muy corta edad que se ven obligados a permanecer durante algunas horas lejos del cuidado de sus familiares. Y lo hacen con una abierta sonrisa en el rostro, lo que demuestra que se entregan a su labor con dedicaci\u00f3n y afecto que es lo que necesitan estos infantes que por un periodo m\u00e1s o menos largo se ven enclaustrados en el recinto.<\/p>\n<p>Como abuelo de uno de los peque\u00f1os que esta guarder\u00eda acoge me ha sorprendido gratamente comprobar c\u00f3mo, sin perder el car\u00e1cter tradicional de estos centros, ofrecen mediante medios t\u00e9cnicos avanzados asegurar el control y cuidado de los peque\u00f1os que se les conf\u00edan. As\u00ed, al mismo tiempo que la videovigilancia, ofrece otros atractivos nada desde\u00f1ables, como el desarrollo de programas de juegos y actividades pedag\u00f3gicas de perentoria necesidad para quienes se asoman t\u00edmidamente a la aventura del vivir cada d\u00eda.<\/p>\n<p>Una novedad hay que resaltar: 5 Chupetes renunci\u00f3 desde el primer d\u00eda a los servicios de catering; con cocina propia regida por expertos nutricionistas se\u00a0 garantiza la preparaci\u00f3n y vigilancia de los men\u00fas diarios que han de consumir los peques que se les conf\u00edan. Si\u00a0 esto\u00a0 a\u00f1adimos la labor de quienes tutelan, controlan y adec\u00faan su trabajo a las necesidades de los peque\u00f1os que se le conf\u00edan es para estar satisfecho.<\/p>\n<p>Tengo que decir que no hablo de o\u00eddas; sino con conocimiento de causas: Visito cada d\u00eda esta guarder\u00eda por la obligaci\u00f3n grata que me he impuesto a m\u00ed mismo y que no es otra que ir a recoger a mi nieto. Respiro por unos momentos la paz que se respira en su sala de espera, compartida con los que tambi\u00e9n comparecen\u00a0 en busca de\u00a0 sus reto\u00f1os a la misma hora. Momentos de expectaci\u00f3n compartida hasta verlos salir sonrientes de las dependencias interiores.<\/p>\n<p>Rostros visibles de la guarder\u00eda son los de las `se\u00f1os\u00b4 Nuria y Yolanda: sus tareas son eminentemente administrativas y no es raro contemplarlas tras el ordenador y sumidas en el examen de un mont\u00f3n de papeles. A la directora Raquel,\u00a0 as\u00ed como a Tamara y la cocinera Ana se le ve menos; \u00e9stas \u00faltimas son las que permanecen durante toda la jornada al cuido de los ni\u00f1os que les conf\u00edan y a cocinar para ellos\u00a0 el men\u00fa de cada d\u00eda, variado siempre y siguiendo pautas de elaboraci\u00f3n tradicionales y apetitosos.<\/p>\n<p>En un plazo de pocos meses \u201c5 Chupetes\u201d se traslada como anexo a las instalaciones del cercano Colegio P\u00fablico Clara Campoamor. Nueva andadura de la guarder\u00eda que seguir\u00e1 ofreciendo de seguro los excelentes servicios que siempre ha venido prestando a quienes hasta ahora han venido confiando en su cotidiano buen hacer.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Una guarder\u00eda infantil\u00a0 encomiable JOSE BECERRA Son signos inequ\u00edvocos de la vida: nacemos indefensos y as\u00ed permanecemos durante los primeros a\u00f1os de nuestra existencia. Luego, con la senectud, volvemos inexorablemente a ese indefensi\u00f3n natural creciente que nos obliga a depender otra vez de los dem\u00e1s, se quiera o no. 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