{"id":3008,"date":"2017-08-15T23:23:12","date_gmt":"2017-08-15T21:23:12","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariosur.es\/avuelapluma\/?p=3008"},"modified":"2017-08-15T23:23:12","modified_gmt":"2017-08-15T21:23:12","slug":"esplendor-de-la-feria-de-malaga","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/avuelapluma\/2017\/08\/15\/esplendor-de-la-feria-de-malaga\/","title":{"rendered":"Esplendor  de la feria de M\u00e1laga"},"content":{"rendered":"<div><img title=\"Ver imagen de origen\" src=\"\/\/tse4.mm.bing.net\/th?id=OIP.lo_wUvwX809tDxoQ_oMpDgEsEs&#038;pid=15.1\" alt=\"Resultado de imagen de imagenes de la feria de m\u00e1laga, diariosur\" data-width=\"490\" data-height=\"490\" \/><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div>Esplendor \u00a0de la feria de M\u00e1laga<\/div>\n<div>\n<div>\n<div>\n<div>\n<div id=\"Item.MessageNormalizedBody\">\n<div>\n<div>\n<div dir=\"ltr\">\n<div id=\"x_divtagdefaultwrapper\" dir=\"ltr\">\n<p>JOS\u00c9 BECERRA<\/p>\n<p>La ciudad \u00a0toda es un hervor. Se vive con pasi\u00f3n y entrega a la feria por excelencia de M\u00e1laga. Y luce en todo su esplendor una flor \u2013 el jazm\u00edn \u2013 con el que sabiamente se compone un ramillete y que, si bien se pasea por M\u00e1laga en manos de sandungueros vendedores durante todos los d\u00edas del verano, es ahora en los d\u00edas de la feria agoste\u00f1a, cuando brilla con singular esplendor entre el bullicioso paso de los viandantes. Hablamos de la biznaga, que como el boquer\u00f3n o el Cenachero,\u00a0 son las se\u00f1as de identidad m\u00e1s \u00a0\u00a0\u00a0conspicuas \u00a0de la Ciudad del Para\u00edso, como magistralmente la catalog\u00f3\u00a0 el poeta andaluz Vicente Aleixandre, apenas escal\u00f3 la c\u00faspide de su carrera que le llev\u00f3 a encumbrarse con el Premio Nobel de Literatura, ah\u00ed es nada.<\/p>\n<p>La relaci\u00f3n de los sentidos y la experiencia, el despertar de la memoria, que adormecida y oculta se incorpora s\u00fabitamente a nuestro sentir espoleada por alg\u00fan suceso seguramente\u00a0 banal e intrascendente pero que rompe las ataduras de lo cotidiano\u00a0 aherroj\u00e1ndonos y suprimiendo en nosotros cualquiera otra sensaci\u00f3n y realidad fue tratada con la misma profundidad psicol\u00f3gica que supo imprimir al resto de su obra Marcel Proust en la primera parte de <em>La b\u00fasqueda del tiempo<\/em> <em>perdido.<\/em><strong>\u00a0 <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0 <\/strong>Proust, a su antojo, volv\u00eda una y otra vez a los momentos de la infancia felizmente vivida en su Par\u00eds natal de los a\u00f1os 20, rememorando el aspecto agradable, el tacto rugoso pero placentero, el sabor inconfundible de las magdalenas que con asiduidad compraba en una humilde panader\u00eda de la <em>rive gauche<\/em> del Sena. Evocaba las magdalenas consumidas con delectaci\u00f3n y el mundo de su barrio se abr\u00eda de par en par ante sus ojos, no importaba que hubiesen transcurrido los a\u00f1os, era igual que la remembranza se hiciese desde un lugar lejano sin similitud alguna con el ambiente y la situaci\u00f3n vivida.<\/p>\n<p>El poder de la mente, la analog\u00eda de los sentidos yuxtapuestos a la experimentado, obraba el milagro. Aprehend\u00eda el tiempo, siempre fugitivo, lo domesticaba a placer y volv\u00eda a los momentos pasados y felices utilizando el resorte del gusto y las im\u00e1genes asociadas a este sentido.<\/p>\n<p>No es el sentido del gusto sino el del olfato el que a m\u00ed me devuelve cada vez que lo evoco la imagen de M\u00e1laga (ahora sumida en la esplendente feria agoste\u00f1a), el calidoscopio de las sugerentes perspectivas de sus calles, del puerto que se ense\u00f1orea\u00a0 del parque, remolonea en la Alameda y casi se hace presente en la calle Marqu\u00e9s de Larios a la que impregna de su c\u00e1lida presencia; dela Alcazaba, alta y altanera; de la catedral, portento de sillares y entablamentos, arquer\u00edas, columnas y c\u00fapula y armon\u00eda de proporciones. No me evoca toda esta magnificencia el regusto de un dulce exquisito sino la fragancia y forma de una flor, esbelta, restallante: la de la biznaga.<\/p>\n<p>La biznaga, no es una flor natural, sino el resultado de la feliz conjunci\u00f3n de jazmines ensartados en una planta espinosa (la chumbera que jalona los caminos y veredas de M\u00e1laga) que los acogen y que se abren al atardecer para ser colocados en la pala del cacto \u00a0para que bien alineadas expandan su penetrante olor y pasen a ser el s\u00edmbolo por antonomasia de la feria agoste\u00f1a.<\/p>\n<p>Percib\u00ed su aroma, me encandil\u00f3 su prestancia cuando, en mis a\u00f1os de la infancia \u2013 ya ha llovido \u2013 paseaba por Larios de la mano de mis progenitores y un vendedor ambulante la ofreci\u00f3 a mi madre. La fragancia impregn\u00f3 toda\u00a0 la corta estancia de\u00a0 los tres miembros que compon\u00edamos aquella familia provinciana ocasionalmente trasladada, por\u00a0 motivo que ya no consigo recordar, a la para m\u00ed ya populosa capital. La que yo entonces, con ojos imp\u00faberes y at\u00f3nitos comenzaba a descubrir. Regres\u00e9 luego por motivos de estudios, y m\u00e1s tarde me afinqu\u00e9 en uno de los pueblos que le dan la mano por su proximidad y que como ella se asoma, recre\u00e1ndose, al esplendente mar Mediterr\u00e1neo cada ma\u00f1ana compartiendo en complicidad\u00a0 tama\u00f1o milagro natural.<\/p>\n<p>No hay para m\u00ed recuerdo pr\u00f3ximo o lejano dela M\u00e1laga que pari\u00f3 calles y personajes hist\u00f3ricos y entra\u00f1ables, templos y paseos, tiendas y tabernas antiguas, feria agoste\u00f1a, \u2013 \u201c esplendor y crisol de luz y color\u201d- y procesiones semana santeras \u2013 \u201c vah\u00eddo de emoci\u00f3n y exaltaci\u00f3n sin l\u00edmites de los\u00a0 sentidos\u201d-,\u00a0 librer\u00edas de viejo, posadas y patios de vecinos al que no se anteponga como pre\u00e1mbulo feliz de dicha amistosa, est\u00e9tica y sensual la espigada biznaga, inundando y ense\u00f1ore\u00e1ndose de mi \u00e1nimo y predisponi\u00e9ndolo a la evocaci\u00f3n m\u00e1s sentida.<\/p>\n<p>Connivencia de sentidos y experiencia que constat\u00f3 el\u00a0 asm\u00e1tico pero celebrado escritor parisino pero a la que se puede llegar a\u00a0 trav\u00e9s de los m\u00e1s variados caminos. Qui\u00e9n me dice que no estar\u00eda sumido en la fragancia de la biznaga Vicente Aleixandre cuando en <em>Sombra del para\u00edso<\/em> dio forma a\u00a0 versos sublimes a M\u00e1laga dedicados: \u201c Calles apenas, leves, musicales, jardines \/ donde flores tropicales elevan sus juveniles palmas gruesas,\/ Palmas de luz que sobre las cabezas, aladas, \/ mecen el brillo de la brisa y suspenden \/ por un instante labios celestiales que cruzan \/ con destino\u00a0 a las islas remot\u00edsimas, m\u00e1gicas, \/ que all\u00e1 en el azul \u00edndigo, libertadas, navegan\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Esplendor \u00a0de la feria de M\u00e1laga JOS\u00c9 BECERRA La ciudad \u00a0toda es un hervor. Se vive con pasi\u00f3n y entrega a la feria por excelencia de M\u00e1laga. 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