{"id":304,"date":"2012-03-08T11:17:58","date_gmt":"2012-03-08T11:17:58","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariosur.es\/avuelapluma\/?p=304"},"modified":"2012-03-08T11:17:58","modified_gmt":"2012-03-08T11:17:58","slug":"el-rito-de-la-matanza-casera","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/avuelapluma\/2012\/03\/08\/el-rito-de-la-matanza-casera\/","title":{"rendered":"El rito de la matanza casera"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"il_fic\">\n<div id=\"il_ic\"><img loading=\"lazy\" id=\"il_fi\" src=\"\/\/www.cuevadelgato.com\/Copy%20of%20DSCF0394.jpg\" alt=\"\" width=\"188\" height=\"141\" \/><\/div>\n<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"xjsd\">\u00a0<\/div>\n<div id=\"xjsi\">\u00a0<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Todav\u00eda se empe\u00f1a la noche en quedarse y se muestra remisa a las claridades del d\u00eda. Rebotan \u00e9stas en las colinas de las sierras reclamando su derecho a alborear. Mart\u00edn Ben\u00edtez, agricultor, arriero y matarife si la ocasi\u00f3n se tercia, al rayar el alba, arrecia el paso.<\/p>\n<p>Divisa ya envuelta en la bruma de la amanecida que desprende el r\u00edo Guadiaro en su despertar la cortijada a la que se dirige\u00a0.Las aristas opacas \u00a0de la\u00a0antigua casa labriega\u00a0 se columbran en lontananza. Hasta ella llega por una vereda estrecha y polvorienta; la bolsa con los av\u00edos de su trabajo \u00a0bambole\u00e1ndole en las espaldas: dos facas de anguloso y afilado acero y navaja cachicuerna capaz de cortar un pelo en el aire.<\/p>\n<p>Camina deprisa Mart\u00edn, acostumbrado a trochas y veredas como la que ahora le conduce, pocos pasos m\u00e1s all\u00e1 a las corralizas del cortijo. Los perros anuncian su llegada con desaforados ladridos. Duran poco, que la figura enjuta, la boina negra con la que se cubre, y los andares del hombre les son familiares.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0 -\u201cDios guarde\u201d, saluda. Y los cuatro o cinco hombres, a la puerta del corral\u00f3n, a pocos metros de la casa \u2013 una sonrisa, una mueca amigable \u2013 le devuelven el saludo: -\u201cVen con Dios\u201d. No\u00a0 hay m\u00e1s conversaci\u00f3n, que son los serranos parcos en palabras, cuanto m\u00e1s que ya estaba dicho todo. Uno de ellos abre la portezuela del corral y desde su interior el estruendo del ganado asustado sacude el silencio del d\u00eda en ciernes. \u201c\u00bfCu\u00e1l va a ser?\u201d, pregunta Mart\u00edn. Le se\u00f1alan un cerdo que a duras penas trata de rehuir de los reci\u00e9n llegados. \u201cEn la romana ha dado m\u00e1s de 15 arrobas\u201d, le dicen.<\/p>\n<p>\u00a0Enla Serran\u00eda de Ronda, antes de la matanza anual todav\u00eda acostumbran a pesar echando mano a la romana, un artilugio con pesas que inventaron los romanos, de ah\u00ed el nombre, \u00a0y que perdura aqu\u00ed hasta nuestros d\u00edas. Mart\u00edn hecha las cuentas mentalmente: \u201cUna arroba once kilos y medio, el cochino pesar\u00e1 sus buenos ciento setenta y cinco kilos. Y engordado con bellota de la montanera. Buen tocino para la olla, y mejores jamones para el invierno\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0 Cuando Mart\u00edn hunde el cuchillo en la yugular del puerco, adem\u00e1s de los cuatro hombres que lo sujetan, las mujeres y los ni\u00f1os de la cortijada irrumpen en la escena repleta de sangre y gru\u00f1idos. Las mujeres recogen en grandes cuencos la sangre para las morcillas: mientras. \u00a0los ni\u00f1os, ajenos a los \u00faltimos estertores de muerte del animal, chillan y r\u00eden alborozados. Si todas las muertes causan un\u00a0 silencio respetuoso, no es el caso de la del cerdo, que no va a tardar a ser descuartizado. Madrugaron para no perderse la fiesta y miran sin disimulo con admiraci\u00f3n y respeto al matarife.<\/p>\n<p>Muerto el animal hozador lo colocan en una mesita baja. Empieza la fiesta de la matanza casera, un rito ancestral gastron\u00f3mico que se resiste a desaparecer en la comarca y que garantiza a la familia morcillas, chorizos y lomo frito para el a\u00f1o.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Foto: Lonchas de jam\u00f3n serrano (cuevadel gato)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; \u00a0 \u00a0 &nbsp; Todav\u00eda se empe\u00f1a la noche en quedarse y se muestra remisa a las claridades del d\u00eda. Rebotan \u00e9stas en las colinas de las sierras reclamando su derecho a alborear. Mart\u00edn Ben\u00edtez, agricultor, arriero y matarife si la ocasi\u00f3n se tercia, al rayar el alba, arrecia el paso. 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