{"id":3293,"date":"2018-07-25T12:06:22","date_gmt":"2018-07-25T10:06:22","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariosur.es\/avuelapluma\/?p=3293"},"modified":"2018-07-25T12:19:54","modified_gmt":"2018-07-25T10:19:54","slug":"la-llamada-de-lo-rural","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/avuelapluma\/2018\/07\/25\/la-llamada-de-lo-rural\/","title":{"rendered":"La llamada de lo rural"},"content":{"rendered":"<h1><\/h1>\n<h1><img src=\"\/\/static1.diariosur.es\/www\/multimedia\/201801\/04\/media\/cortadas\/benaojan-kGb-U5054048422914D-624x385@Diario%20Sur.jpg\" alt=\"Resultado de imagen de fotos de benaojan\" \/>\u00a0Foto Diario SUR<\/h1>\n<h1>La llamada de lo rural<\/h1>\n<p>Asistimos de un tiempo a esta parte a la consolidaci\u00f3n de un fen\u00f3meno de \u00edndole econ\u00f3mico y social que podr\u00eda resultar sorprendente si no tuvi\u00e9semos en cuenta los movimientos c\u00edclicos que, a lo largo de la historia, convulsionaron, con mayor o menor intensidad, relaciones humanas y asentados comportamientos. Es un hecho que no tiene vuelta de hoja. El medio rural tan denostado en las d\u00e9cadas anteriores a las que iniciaron a partir de los 90 o poco antes, est\u00e1 adquiriendo indudable protagonismo en nuestros d\u00edas. Se hace evidente en cualquier parte, pero adquiere particular relieve en el interior de la provincia malague\u00f1a. Y reduciendo esta circunscripci\u00f3n geogr\u00e1fica, es en la Serran\u00eda de Ronda y la subcomarca del Guadiaro a la que aquella abarca, en donde, quienes han visto transcurrir en ella m\u00e1s de medio siglo &#8211; tiempo de sobra para observar los cambios verificados -, pueden dar fe del inesperado suceso. Soplan nuevos vientos que a algunos les ha pillado por sorpresa y que reaccionan las m\u00e1s de las veces, administraciones p\u00fablicas incluidas, de manera que podr\u00eda no ser la id\u00f3nea para propiciar su desarrollo y mantener el apogeo.<\/p>\n<p>Hemos sido testigos, sobre todo los que como yo peinan canas, de c\u00f3mo la agricultura y, por ende, el campo, durante incontables d\u00e9cadas, se erig\u00eda como eje fundamental para el sostenimiento de la mayor parte de las familias. De ella proven\u00edan, en forma de jornal o de min\u00fascula renta seg\u00fan el acomodo de cada cual, los ingresos necesarios para subsistir. Las aportaciones de mano de un incipiente proceso industrial, luego consolidado en media docenas escasas de pueblos dentro del \u00e1mbito de la Serran\u00eda, vendr\u00edan despu\u00e9s. Hoy d\u00eda este proceso, alentador como ocurri\u00f3 en el caso de Benaoj\u00e1n, primer centro productor de elaborados c\u00e1rnicos de la provincia durante lustros, se ha ralentizado o se paraliz\u00f3 definitivamente. En esa \u00e9poca, todav\u00eda sin verificarse la sangr\u00eda de la emigraci\u00f3n en los 60, la ciudad atra\u00eda como un im\u00e1n, tanto por lo que de placentero pod\u00eda significar para los j\u00f3venes, asfixiados en una situaci\u00f3n poco esperanzadora, como para los que no lo eran tanto, anhelando mejoras econ\u00f3micas que el terru\u00f1o les negaba sin paliativos. La emigraci\u00f3n\u00a0 centroeuropea sirvi\u00f3 de v\u00e1lvula de escape, y algo similar est\u00e1 ocurriendo ahora al comp\u00e1s de la fiebre constructora de las ciudades costeras que est\u00e1 vaciando a los municipios del interior de la clase trabajadora.<\/p>\n<p>Pero en este trasvase social y econ\u00f3mico un nuevo elemento acaba de entrar en juego. El interior tan denostado hasta ayer mismo se convierte en irresistible atracci\u00f3n para quienes pueden permitirse abandonar los agobios del asfalto siquiera sea por pocos d\u00edas o incluso por un n\u00famero escaso de horas. De cualquier forma se desanda el camino y los polos de atracci\u00f3n se invierten.<\/p>\n<p>Del campo a la ciudad, y ahora de nuevo de la ciudad al campo. El <em>homo urbanus<\/em>, hastiado de la jungla de cristal, hierro y cemento en la que se desenvuelve cada d\u00eda, vuelve los ojos a la Naturaleza como si acabara de descubrir las ventajas sin cuento que ella le reporta. De por medio, todo hay que decirlo, una repercusi\u00f3n econ\u00f3mica a escala nacional evidente, pese a que persistan enquistadas bolsas de paro, en territorios tradicionalmente marginados como los que se extienden al noroeste de M\u00e1laga. Hasta ellos se abre paso la corriente nacida en la periferia que barrunta placenteras sensaciones all\u00ed donde antes s\u00f3lo encontr\u00f3 motivos para desde\u00f1ar.<\/p>\n<p>Prima ahora, ya digo, la vuelta a antiguos terru\u00f1os. Para respirar a pleno pulm\u00f3n, para otear horizontes que se imaginaban imposibles por perdidos. Para experimentar impresiones primarias. Lo rural se ha convertido casi en una necesidad fisiol\u00f3gica y satisfacerla se muestra perentoria para quienes sienten la avidez de lo primario y natural. Se inici\u00f3 as\u00ed un\u00a0 camino que ha muchos interesa sin retorno y que no es otro que el turismo rural, un fen\u00f3meno sociocultural que est\u00e1 trastocando sistemas anquilosados y desfasados comportamientos. En la Serran\u00eda de Ronda dio de lleno y por \u00e9l se apuesta sin reservas a la vista de los primeros resultados altamente esperanzadores.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pero para no morir de \u00e9xito o, lo que es lo mismo, para mantener de forma irreversible lo que se present\u00f3 con los visos de una revoluci\u00f3n propiciada por lo peculiar del medio hab\u00eda que ir ya dando los pasos encaminados a potenciar valores intr\u00ednsicos y, a la vez, conservar en las mejores condiciones posibles todo por lo que se afanan en gozar del ambiente rural.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 es lo que hay que ofrecer a quienes muestran esa inclinaci\u00f3n? Aparte, claro, de a lo que gratuitamente puede acceder como la contemplaci\u00f3n de un paisaje, o de un r\u00edo, a la feroz escarpadura de una sierra o el regodeo de un atardecer c\u00e1rdeno de tintes entre aromas de hinojos y tomillo despu\u00e9s de solazar el est\u00f3mago con un delicioso plato de lomo frito o conejo al ajillo. Pues algo menos tangible pero igualmente evocador y apetecible. Me refiero a la vida social de que siempre hizo gala estas tierras m\u00e1s al sur del sur. Recuperar, por ejemplo, antiguos juegos y divertimentos, distintos en cada pueblo, pero que igualmente entusiasmaron a los mayores. Facilitar paseos y excursiones al aire libre rescatando del olvido viejos senderos y apartadas trochas. Remozar arroyos y fuentes que con tanta prodigalidad se muestran en la zona del Guadiaro, merced a las lluvias que los farallones de la sierra de Grazalema provocan cuando interrumpe el paso de las borrascas que entran por el Golfo de C\u00e1diz.\u00bf Porqu\u00e9 no iniciar a los visitantes en la campestre pr\u00e1ctica de recolectar esp\u00e1rragos silvestres, o palmitos, romero, <em>matalahuga<\/em> o tagarninas? \u00bf Y si se promocionaran, aunque fuese de manera testimonial, fenecidos oficios, como el de canastero, talabartero, ceramista o alpargatero? Por muy de espaldas que estemos de ellos hay que admitir que pertenecen a nuestro acervo cultural y forman parte de nuestras ra\u00edces m\u00e1s profundas. Contribuyamos al desarrollo arm\u00f3nico de un mundo rural sin echar en saco roto lo que fue parte insustituible del entramado social de anta\u00f1o.<\/p>\n<p>Resulta l\u00f3gico pensar que son las corporaciones municipales a quien compete poner en marcha el proceso. De hecho ya lo est\u00e1n haciendo, con mejor o peor resultado. Pero importa seguir en la brecha y apostar con denuedo por la creaci\u00f3n y puesta al d\u00eda de infraestructuras capaces de allanar el camino para soportar un esperanzador desarrollo sostenido.<\/p>\n<p>En la llamada del medio rural no es posible, por el costo que conlleva, defraudar. As\u00ed lo entienden quien vislumbra una alternativa clara al turismo de sol y playa. Pero indefectiblemente defraudaremos a quienes escogen los parajes de la Serran\u00eda de Ronda para disfrutar de sus d\u00edas de ocio si lo que encuentran no responde a las expectativas creadas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0Foto Diario SUR La llamada de lo rural Asistimos de un tiempo a esta parte a la consolidaci\u00f3n de un fen\u00f3meno de \u00edndole econ\u00f3mico y social que podr\u00eda resultar sorprendente si no tuvi\u00e9semos en cuenta los movimientos c\u00edclicos que, a lo largo de la historia, convulsionaron, con mayor o menor intensidad, relaciones humanas y asentados [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":27495,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[3,21],"tags":[1127,1126],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/avuelapluma\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3293"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/avuelapluma\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/avuelapluma\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/avuelapluma\/wp-json\/wp\/v2\/users\/27495"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/avuelapluma\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3293"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/avuelapluma\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3293\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3296,"href":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/avuelapluma\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3293\/revisions\/3296"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/avuelapluma\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3293"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/avuelapluma\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3293"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/avuelapluma\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3293"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}