{"id":3367,"date":"2018-09-26T09:45:14","date_gmt":"2018-09-26T07:45:14","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariosur.es\/avuelapluma\/?p=3367"},"modified":"2018-09-26T09:45:14","modified_gmt":"2018-09-26T07:45:14","slug":"ahorradores-temerosos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/avuelapluma\/2018\/09\/26\/ahorradores-temerosos\/","title":{"rendered":"Ahorradores temerosos"},"content":{"rendered":"<p>Ahorradores temerosos<\/p>\n<p>JOS\u00c9 BECERRA<\/p>\n<p>Ahorradores timoratos siempre han asistido en el ancho solas hispano. No digamos en los pueblos del interior peninsular y, en concreto, en los que configuran la provincia malague\u00f1a. Se idearon a trav\u00e9s de los tiempos los m\u00e1s ins\u00f3litos lugares para guardar las ganancias procedentes con frecuencia de modestos trabajos frutos de oficios modestos que apenas llegaban para satisfacer el condumio diario. El colch\u00f3n fue el lugar pintiparado para ponerlas a buen recaudo.<\/p>\n<p>El Banco de Espa\u00f1a y la CNMV, que vienen haciendo exhaustivos estudios al respecto, acaban de concluir que alrededor de un\u00a0\u00a040% de los espa\u00f1oles optan por guardar sus ahorros en un lugar que siempre fue considerado como el m\u00e1s seguro: el colch\u00f3n. Debajo del jerg\u00f3n en el\u00a0\u00a0que cada noche se acogen a los brazos de Morfeo para descansar del diario acontecer, desde tiempos ignotos porque se pierde en lo obscuro de los tiempos, son muchos los que\u00a0\u00a0guardan los frutos pecuniarios que se obtienen a lo largo de la vida y de los que en contadas ocasiones se echa manos de ellos si no es\u00a0\u00a0para solventar necesidades urgentes e inaplazables de la familia. Podr\u00eda ser una afirmaci\u00f3n exagerada si no fuera porque procede de encuestas realizadas y que ofrecen merced a su alcance y exhaustiva\u00a0\u00a0comprobaci\u00f3n todos los visos de realidad.<\/p>\n<p>La costumbre de recurrir al colch\u00f3n para poner\u00a0\u00a0buen recaudo las ganancias debidas al trabajo personal viene de antiguo. En los pueblos peque\u00f1os perdidos en la ancha geograf\u00eda hispana esta forma de preservar la riqueza monetaria, si se\u00a0\u00a0puede denominar as\u00ed los menguados beneficios obtenidos mediante el acceso a raqu\u00edticos sueldos o ventas de productos del campo que pod\u00edan aportar peque\u00f1as heredades a sus due\u00f1os, se viene practicado desde mucho tiempo atr\u00e1s. Antes de que las Cajas de Ahorro hiciesen acto de presencia, all\u00e1 por los a\u00f1os 50 del pasado siglo,\u00a0\u00a0en las clases modestas resultaba\u00a0\u00a0consustancial con ellas poner a buen recaudo los ahorros recurriendo al jerg\u00f3n.<\/p>\n<p>Era esa la costumbre extendida antes de que hiciesen\u00a0\u00a0aparici\u00f3n entidades financieras. La de Ronda extendi\u00f3 sus tent\u00e1culos primero por toda la Serran\u00eda; luego lo har\u00eda por el resto de la provincia. Don Juan de la Rosa, su fundador, figura preclara de la ciudad, inaugur\u00f3 lo que luego ser\u00eda una costumbre que solo en parte vendr\u00eda a sustituir el lecho como lugar\u00a0\u00a0m\u00e1s apropiado para poner a buen recaudo los menguados estipendios familiares una vez detra\u00eddo lo necesario para el sustento.<b>\u00a0\u00a0Hasta hace muy pocos a\u00f1os mencionar a Juan de la Rosa no se entend\u00eda sin traer a colaci\u00f3n la ciudad de Ronda, o m\u00e1s espec\u00edficamente la Caja de Ahorros por \u00e9l fortalecida a partir del \u201cMonte\u201d, nombre que todav\u00eda persiste entre los ronde\u00f1os, pero que inicialmente no era sino una casa de empe\u00f1os. Merced a esta entidad financiera y la obra social y cultural que a la sombra de aquella creci\u00f3 y fructific\u00f3 con los espl\u00e9ndidos resultados que hoy son evidentes,\u00a0\u00a0el nombre de Ronda, con ser ya bastante conocido gracias\u00a0\u00a0a sus monumentos naturales e hist\u00f3ricos, sus mitos y sus leyendas, se catapult\u00f3 sobre medio mundo. Se hizo valer con m\u00e1s fuerza si cabe la proclamaci\u00f3n que de ella hizo Rilke y que hizo fortuna hasta nuestros d\u00edas. La \u201cciudad so\u00f1ada\u201d, en efecto,\u00a0\u00a0se hab\u00eda de acrecentar con la aportaci\u00f3n del esfuerzo de este hombre ejemplar que\u00a0cre\u00f3 escuela del buen hacer y el mejor obrar en la econom\u00eda y el apoyo a la cultura andaluza, am\u00e9n de su ingente obra social.<\/b><b>\u00a0<\/b><\/p>\n<p><b>\u00a0 \u00a0 Pero eran otros tiempos, ya digo. La antigua Caja ronde\u00f1a cambi\u00f3 su nombre (y con \u00e9l extendi\u00f3 su presencia en otras regiones espa\u00f1olas) por la de Unicaja. Las oficinas de esta entidad desaparecieron de algunos pueblos del interior peninsular, lo que oblig\u00f3 a su gente a dar un nuevo rumbo a sus ahorros, o como hab\u00eda sido habitual volver a salvaguardarlo bajo el colch\u00f3n. Coadyuv\u00f3 asimismo la escasa rentabilidad que brinda la banca a los dep\u00f3sitos, descendidos hasta lo inveros\u00edmil por mor de la ca\u00edda del euribor en \u00e1mbitos palmariamente negativos.<\/b><\/p>\n<p><b>\u00a0\u00a0\u00a0Cunde el temor en los peque\u00f1os ahorradores y alcanza no solo a\u00a0\u00a0los que ya cobran pensi\u00f3n por su edad sino tambi\u00e9n a los j\u00f3venes que con notoria asiduidad\u00a0\u00a0se muestran remisos a depositar su dinero en el banco de turno. No es que se desconf\u00ede por norma de las instituciones financieras; es la costumbre lo que impera en este sector de la poblaci\u00f3n que considera sus ahorros de escasa cuant\u00eda y recurren al colch\u00f3n como saben y era notorio en el caso de sus antepasados m\u00e1s pr\u00f3ximos.<\/b><\/p>\n<p><b>\u00a0\u00a0\u00a0La costumbre impera en Andaluc\u00eda con diferencia en otras regiones espa\u00f1olas. Es aqu\u00ed, y sobre todos en sus pueblos m\u00e1s remotos, en los que el decir de los m\u00e1s viejos del lugar se toma como un precepto obligado a seguir al pie de la letra: \u201cNo ahorres lo que queda despu\u00e9s de gastar; gasta lo que quede despu\u00e9s de ahorrar\u201d. Viene como anillo al dedo en la cuesti\u00f3n de saber poner a buen recaudo nuestras ganancias a recaudo: bajo el colch\u00f3n, como lugar pintiparado para ese menester.\u00a0\u00a0<\/b><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ahorradores temerosos JOS\u00c9 BECERRA Ahorradores timoratos siempre han asistido en el ancho solas hispano. No digamos en los pueblos del interior peninsular y, en concreto, en los que configuran la provincia malague\u00f1a. Se idearon a trav\u00e9s de los tiempos los m\u00e1s ins\u00f3litos lugares para guardar las ganancias procedentes con frecuencia de modestos trabajos frutos de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":27495,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[3,6,21],"tags":[1138,125,1139],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/avuelapluma\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3367"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/avuelapluma\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/avuelapluma\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/avuelapluma\/wp-json\/wp\/v2\/users\/27495"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/avuelapluma\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3367"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/avuelapluma\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3367\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3368,"href":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/avuelapluma\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3367\/revisions\/3368"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/avuelapluma\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3367"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/avuelapluma\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3367"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/avuelapluma\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3367"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}