{"id":3610,"date":"2019-04-08T10:20:23","date_gmt":"2019-04-08T08:20:23","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariosur.es\/avuelapluma\/?p=3610"},"modified":"2019-04-08T10:21:12","modified_gmt":"2019-04-08T08:21:12","slug":"3610","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/avuelapluma\/2019\/04\/08\/3610\/","title":{"rendered":"La Espa\u00f1a asolada y abatida"},"content":{"rendered":"<div class=\"_17eSfTmHBa5FjoihUHTpq7 _1If1yJxX77gUyWWR4jd4Kt\">\n<div class=\"_7L6xf0Y3HizBryOWqmC58\">\n<div class=\"lI76FRZCd3t7SzcNgkVCZ _19tpzDcZNKOOwfwoPG5xI4 allowTextSelection\" title=\"PARA OPINI\u00d3N - &lt;M\u00c1LAGA\/ RONDA\">\n<p><button class=\"ms-Button _5ECwz2NLGZ3gU6TpCRuGx _3yD7OW79cWN53ThAEdCN0e ms-Button--commandBar ms-CommandBarItem-link root-62\" tabindex=\"-1\" name=\"Reenviar\" type=\"button\" data-is-focusable=\"true\"><\/button><\/p>\n<div class=\"ms-Button-flexContainer flexContainer-42\">\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div class=\"ms-Button-flexContainer flexContainer-182\"><i class=\"ms-Button-icon _1Wh4bMk47LUrxsgM5aXbEx icon-184\" data-icon-name=\"DoubleChevronDown\">\u00a0<\/i><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"_2TTAUjZ4htgLZQQe5iF03e customScrollBar _1MRhBSizOFVVivTeu5jxix\" tabindex=\"-1\">\n<div class=\"wide-content-host\">\n<div class=\"item-reading-pane _103ouDFSzMvKVjD0UYmJQh\">\n<div>\n<div class=\"-ViZdhXlP_4sbuhB5cvPP _3aLqOIAbhaKjZczLLi8oMU\"><\/div>\n<div class=\"_2S1iWmtiOYNSeVE4vUJUS9\">\u00a0La Espa\u00f1a asolada y abatida<\/div>\n<\/div>\n<div>\n<div class=\"CPjPt4gT6nUMdp_U_Rd1h YFtQ2HcVd7qxiOXuKcekC allowTextSelection\">\n<div class=\"rps_5ed5\">\n<div dir=\"ltr\">\n<p>JOS\u00c9 BECERRA<\/p>\n<p>Puestos a enfrentar posiciones en lo que toca al hecho incontestable de la despoblaci\u00f3n en el interior de esta Espa\u00f1a de nuestras entretelas, nos encontramos con dos que chocan de plano. Hay quien la aplaude y hay quien la a\u00f1ora. Forman el grupo primero quienes, una vez emigrados del terru\u00f1o que los vio nacer, contemplan con satisfacci\u00f3n haberlo hecho por las compensaciones econ\u00f3micas que llevaban pareja una vida m\u00e1s placentera en un marco, la gran ciudad, a la que se aclimataron satisfactoriamente. La otra cara de la moneda la siluetean aquellos que, una vez abandonado el pueblo que los viera nacer, lo echan de menos, y lo evocan con complacencia. \u201cComo en mi aldea, en ning\u00fan lugar\u201d, repiten con mal disimulada nostalgia, que se guardan para sus adentros: las imposiciones de la conveniencia les obligan a no regresar a sus lares antiguos.<\/p>\n<p>Si hoy por hoy se pregunta a quienes habitan en ciudades populosas si\u00a0\u00a0les atraen la vivencia en los pueblos muchos no dudar\u00edan en afirmar que si, para a rengl\u00f3n seguido afirmar que s\u00f3lo durante contados d\u00edas. Luego se impone abandonar el terru\u00f1o y regresar de nuevo a la ciudad, con su agobiante tr\u00e1nsito de veh\u00edculos, ruidos callejeros a cualquiera hora del d\u00eda o de la noche, la poluci\u00f3n reinante, el ajetreo diario, el a veces nauseabundo aire que se respira, s\u00ed, pero tambi\u00e9n para gozar de las posibilidades que brindan para el desarrollo personal las universidades, la m\u00e1s posibilidades de disfrutar de un trabajo que se les niega en los villorrios, la formaci\u00f3n de familias sin miedos al futuro propio y de los hijos\u2026 La balanza oscila hacia esta opci\u00f3n, con lo que cada vez m\u00e1s los pueblos se debaten, irremediablemente, entre el olvido y la desidia.<\/p>\n<p>Bajo el lema de \u201cLa Espa\u00f1a vaciada\u201d, en Madrid, kil\u00f3metro O peninsular, tom\u00f3 cuerpo d\u00edas atr\u00e1s una multitudinaria manifestaci\u00f3n en la que se\u00a0\u00a0ondearon las banderas del vac\u00edo interior. Alrededor de tres cuartas partes del pa\u00eds padecen esta desertizaci\u00f3n veraz impuesta por el trasvase humano hacia regiones m\u00e1s propicias, tal Madrid o las que se alinean a lo largo del espacio ribere\u00f1o peninsular. En la llamada ciudad conocida como la del oso y el madro\u00f1o se celebr\u00f3 pocos d\u00edas atr\u00e1s una gran manifestaci\u00f3n enarbolando banderas que reivindicaban\u00a0\u00a0m\u00e1s atenci\u00f3n a la Espa\u00f1a de pueblos que, postrados,\u00a0\u00a0\u00a0morir\u00e1n sin remisi\u00f3n si las instituciones p\u00fablicas no ponen pronto remedio. Languidecen\u00a0\u00a0alrededor de la tercera parte del solar hispano, de esa que postergada por pol\u00edticos de la nuevas y viejas hornadas sin alturas de mira y que no ven m\u00e1s all\u00e1 de sus ombligos viene haciendo o\u00eddos sordos al clamor de quienes ven como sus municipios se desertizan a ojos vista. En donde d\u00e9cadas atr\u00e1s hab\u00eda color y vida, hoy no hay sino sombras y silencios. Postrados permanecen sin que haya nadie que, poniendo los medios requeridos, les permita levantarse y caminar.<\/p>\n<p>Piden a voz en grito los manifestantes que las instancias superiores firmen \u201cun Pacto de Estado\u201d para que se repueble la Espa\u00f1a vaciada ya que son muchos los pueblos desperdigados y sumidos si no en la\u00a0\u00a0miseria s\u00ed carentes de los servicios que gozan otros en lo tocante a comunicaciones, educaci\u00f3n y recursos sanitarios, entre otras sinecuras, de las que hacen alardes otras zonas del\u00a0\u00a0interior o de\u00a0\u00a0de la periferia que si las disfrutan sin tasas.<\/p>\n<p>El \u201cpacto de Estado\u201d que se reclama a voz en grito para remediar el mal end\u00e9mico de la despoblaci\u00f3n interior no parece que haga mella en los pol\u00edticos por mucho que se retraten en escenarios buc\u00f3licos ahora cuando las elecciones est\u00e1n a la vuelta de la esquina. No existen medidas para lograrlo. Quienes cogieron carreta y manta abandonando los lugares de sus ancestros no va a resultar f\u00e1cil que vuelvan, entre otras razones porque no existen acicates para la supervivencia.\u00a0\u00a0Quienes acaban de coger el toro por los cuernos para hacer ver a los pol\u00edticos los males en los\u00a0\u00a0que s debaten, hablan de la inexistencia de un Pacto de Estado para hacer frente a sus requerimientos, se han visto defraudados en sus intenciones altisonantes. No se han visto en la llamada alegremente Estrategia Nacional para el Reto Demogr\u00e1fico sino un conjunto de planteamientos sin contenidos, fruto de esos \u201cviernes milagros\u201d o sociales que no persiguen otro fin que acrecentar en lo posible el n\u00famero de votos, contra los que han despotricado todos los partidos del arco parlamentario ajenos al PSOE.<\/p>\n<p>Por esta raz\u00f3n, quienes se agrupan en torno a la defensa de la Espa\u00f1a vaciada han dejado claro que est\u00e1n de m\u00e1s en sus propuestas la presencia de pol\u00edticos o sindicalistas, que indudablemente arrimar\u00edan\u00a0\u00a0el ascua partidaria a su sardina. Para clamar por sus reivindicaciones se bastan por s\u00ed solos. Servicios sociales suficientes orientados a la mejora del bienestar general, dinamizaci\u00f3n econ\u00f3mica, comunicaciones, sanidad, empleo y fiscalidad apropiada es lo que se reclama a voz en grito para igualarse con el resto de las comarcas que no sufren de las faltas de estas prebendas. M\u00e1s raz\u00f3n que a un santo asiste a quienes malviven en zonas de la Espa\u00f1a abatida<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; \u00a0 \u00a0La Espa\u00f1a asolada y abatida JOS\u00c9 BECERRA Puestos a enfrentar posiciones en lo que toca al hecho incontestable de la despoblaci\u00f3n en el interior de esta Espa\u00f1a de nuestras entretelas, nos encontramos con dos que chocan de plano. Hay quien la aplaude y hay quien la a\u00f1ora. 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