{"id":4154,"date":"2020-01-27T11:41:49","date_gmt":"2020-01-27T10:41:49","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariosur.es\/avuelapluma\/?p=4154"},"modified":"2020-01-27T11:41:49","modified_gmt":"2020-01-27T10:41:49","slug":"las-cruces-blancas-de-benaojan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/avuelapluma\/2020\/01\/27\/las-cruces-blancas-de-benaojan\/","title":{"rendered":"Las Cruces Blancas de Benaoj\u00e1n"},"content":{"rendered":"<section>\n<div>\n<div><a href=\"http:\/\/www.diarioronda.es\/wp-content\/uploads\/2010\/11\/cruces_blancas_04.jpg\" rel=\"external nofollow\"><img src=\"\/\/www.diarioronda.es\/wp-content\/uploads\/2010\/11\/cruces_blancas_04-750x500.jpg\" alt=\"\" \/><\/a><\/div>\n<\/div>\n<\/section>\n<div>\n<div>\n<article>\n<aside>\n<div>\n<div><\/div>\n<\/div>\n<\/aside>\n<aside><\/aside>\n<aside>\n<div>\n<div><\/div>\n<\/div>\n<\/aside>\n<div>\n<div>\n<div>\n<p>Las Cruces\u00a0 Blancas de Benaoj\u00e1n<\/p>\n<p>Entre la historia y el mito, las cruces que lucen en el roquedal que sirve como majestuoso tel\u00f3n de fondo al pueblo, no han dejado de sorprender a propios y extra\u00f1os desde el pasado nebuloso de los tiempos.<\/p>\n<p>No faltan en los pueblos de la Serran\u00eda las cruces, ya sean \u00e9stas levantadas en una encrucijada de caminos con pedruscos, material que se tiene m\u00e1s a manos, o trazadas con cal sobre cualquier roca pr\u00f3xima a las casas. Aspas que quieren recordar un hecho, casi siempre luctuoso, aunque no necesariamente tiene que ser as\u00ed; se\u00f1al y s\u00edmbolo de la religi\u00f3n que se profesa y que se mira con el mismo respeto que la espada\u00f1a que corona el edificio de la iglesia, siempre presente en el acontecer feliz o aciago de la cotidianidad lugare\u00f1a.<\/p>\n<p>Las Cruces Blancas de Benaoj\u00e1n no se ven hasta que uno no las tiene enfrente, o mejor dicho hasta que las ve, arriba, campeando sobre el pueblo. Primero est\u00e1n las monta\u00f1as, escarpadas, altas que parecen horadar el cielo. Inmensamente grises, moteadas del verde de los palmitos achaparrados, sobre todo en las solanas, y el jaral \u2013 antes de que lo seque y consuma el sol \u2013 y el de las omnipresentes encinas que escalan el roquedo hasta donde pueden, rechazadas enseguida por los pin\u00e1culos m\u00e1s altos. Es el imperio del fr\u00edo y de los vientos, huracanados m\u00e1s de las veces de lo que quisieran los del pueblo. Luego, bordeando la carretera, la \u00fanica que existe, la mirada se pierde, a la izquierda por encima del valle que le sirve de antesala y por el que se escurre el r\u00edo Guadiaro; a la derecha por suaves y onduladas colinas en las que se alinean los campos de olivos. En invierno, la arboleda languidece y los troncos asemejan negros mu\u00f1ones sin vida; en verano el verde es lujuriante y el fruto doblegando con su peso siempre se me antoj\u00f3 un canto a la fecundidad, a la plenitud de la creaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Las cruces pintadas con cal sobre la roca viva de la sierra de Juan Diego, all\u00ed en donde las cumbres m\u00e1s altas de \u00e9sta parecen ara\u00f1ar el cielo, representan una muda interrogaci\u00f3n, un misterio irresoluto.\u00bfQuien o quienes la pint\u00f3 por vez primera? \u00bfY por qu\u00e9? Nadie lo sabe a ciencia cierta. Nadie da una respuesta segura. Todo son cavilaciones. Unos dicen que all\u00ed muri\u00f3 despe\u00f1ado uno de los primeros pobladores del pueblo, all\u00e1 cuando las reparticiones castellanas que nacieron de la inteligente pol\u00edtica de la Corona para premiar a sus adeptos y de paso repoblar tierras condenadas a desaparecer por el abandono y las razias de los reyezuelos \u00e1rabes. Se habla que la v\u00edctima podr\u00eda haber sido uno de los hijos del Conde de Benavente, se\u00f1or de hasta media docena de pueblos que se aglutinaban siguiendo el curso del r\u00edo Guadiaro del que recib\u00edan se\u00f1alado beneficio. Otros apuntaban a que las cruces, visibles desde lejos, daban a entender que aquella comunidad era temerosa de Dios y que quienes la formaban eran cristianos viejos, sin mezcla de sangre extra\u00f1a, y que por esa raz\u00f3n la Santa Inquisici\u00f3n nada ten\u00eda que hacer all\u00ed. Era como una se\u00f1a de identidad que hablaba de la creencia cristiana y de la fidelidad a los poderes establecidos. Son las referencias que ahora se dan, entre otras, pero que la veracidad de las mismas nadie osar\u00eda poner las manos sobre el fuego. Hay quien afirma sin esgrimir documentos que lo autentifiquen que en siglos pasados un corredor subterr\u00e1neo un\u00eda la c\u00faspide la sierra de Juan Diego, en el lugar en el que aparecen las enigm\u00e1ticas cruces, con la plaza de la iglesia del pueblo. Elucubraciones sin fundamentos serios que las sustenten.<\/p>\n<p>Sea como fuere las Cruces Blancas, con cuya presencia secular los lugare\u00f1os se identifican tanto si cabe como con su patr\u00f3n San Marcos o la cueva del Gato, viene siendo testigo callado de siglos de historia del pueblo. Tanto mas cuanto que desde las cumbres sobre las que otea todo lo que ocurre a sus pies m\u00e1s de una vez se desprendieron piedras colosales que pusieron en peligro vidas y hacienda de los moradores. En la memoria de todos persisten sucesos aciagos como la gran roca desprendida en los a\u00f1os 50 sobre una f\u00e1brica de embutidos, justo en el momento en el que m\u00e1s de una docena de operarios la abandonaron para la comida del mediod\u00eda. O la que se aloj\u00f3 en una casa y uno de los ocupantes salv\u00f3 la vida al detenerse justo debajo del piso en donde dorm\u00eda pl\u00e1cidamente.<\/p>\n<p>Por estas y las otras razones apuntadas se las mira siempre con el respeto que se debe a una ense\u00f1a. O a un peligro inmanente. Nadie mira a las Cruces Blancas con indiferencia, aunque ya forme parte del paisaje. Permanecen vigilantes en todo lo alto y bien visible porque siempre hay alguien que se ocupa de blanquearlas. Un rito del que las generaciones se pasan el testigo de unas a otras, pero sin saberse a ciencia cierta qui\u00e9n lo hace cada vez.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/article>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las Cruces\u00a0 Blancas de Benaoj\u00e1n Entre la historia y el mito, las cruces que lucen en el roquedal que sirve como majestuoso tel\u00f3n de fondo al pueblo, no han dejado de sorprender a propios y extra\u00f1os desde el pasado nebuloso de los tiempos. 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