{"id":4508,"date":"2022-05-26T13:16:22","date_gmt":"2022-05-26T11:16:22","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/avuelapluma\/?p=4508"},"modified":"2022-05-26T13:16:32","modified_gmt":"2022-05-26T11:16:32","slug":"hablando-de-los-nietos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/avuelapluma\/2022\/05\/26\/hablando-de-los-nietos\/","title":{"rendered":"Hablando de los nietos"},"content":{"rendered":"<div>Uno, que ya ha escrito mucho sobre los m\u00e1s variados asuntos, no pod\u00eda dejar de escribir sobre sus nietos: son \u00a0quienes en los que ahora nos recuerdan que pese a nuestra edad avanzada vale la pena aferrarse a la vida: con la vista puesta en ellos no puede por menos que hacernos pensar que todav\u00eda anidan en nosotros incontables sentimientos que afloran merced a un gesto o una sonrisa suya.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Tener hijos ha sido un regalo que ilumin\u00f3 mi existencia, pero me esperaba otro acontecimiento que poco tiempo atr\u00e1s se hizo realidad: el de tener nietos.<\/div>\n<div>Daba uno por hecho que no pod\u00eda suceder algo m\u00e1s de mayor contento que tener hijos: dos vinieron a cerciorarme de que pocas cosas en la vida podr\u00edan ser m\u00e1s gratificantes para m\u00ed. Pero he aqu\u00ed que, llegada mi senectud, nada podr\u00eda proporcionarme mayor sentimiento de alegr\u00eda que ver a mis hijos, henchidos de felicidad, sosteniendo en sus brazos a los suyos propios.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Vosotros, mis nietos, hab\u00e9is descorrido ante mis ojos el tel\u00f3n de fondo que ahora me hace entrever, al filo de mis ochos d\u00e9cadas de edad, lo que es la inocencia y la fragilidad, o lo es lo mismo, el candor y la escasa consistencia de vuestras propias vidas que acaban ahora de asomarse al mundo que nos rodea y en que nos movemos, que se quiera que no. Advierto mirando a vuestros ojos inquietos o entreabiertos o a una realidad que por vuestra propia naturaleza \u00a0se os escapa y a unas circunstancias que por lo mismo no lleg\u00e1is a calibrar y que uno intuye que refleja el asombro que les produce las cosas y las personas que les rodean.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>A los abuelos, al sentir entre sus brazos el cuerpeciilo inquieto de sus nietos, nos invade una sensaci\u00f3n novedosa, diferente a la experimentada cuando en su d\u00eda sostuvimos el de los propios hijos. Al sostener en nuestros brazos al nieto nos invade la sensaci\u00f3n de que a\u00fan permanecemos en este mundo, en contra de otras vivencias contrarias que nos llevan a pensar que ya nos queda poco de permanecer en \u00e9l. Resulta ya un axioma m\u00e1s que demostrado que los nietos alargan la vida de sus abuelos e incluso puede que lleguen a retrasar una demencia senil que no en pocos casos resulta evidente. Son ellos, nuestros \u00a0nietos, el mejor ant\u00eddoto contra la demencia senil que se quiera que nos amenaza llegados a una avanzada edad.<\/div>\n<p>Y por si todo lo enumerado \u00a0fuese poco para detener nuestra claudicaci\u00f3n se alzan otros motivos vivificadores, como son los que nuestros nietos nos motivan para para permanecer en este mundo por una poderosa raz\u00f3n, entre las ya enumeradas y otras no menos decisorias para querer prolongar nuestra propia existencia. Algo que influye \u00a1 y de que manera! en que revoletea en nuestras entendederas para hacernos entrever \u00a0que todav\u00eda somos \u00fatiles, y lo que es m\u00e1s importante y crucial: la sensaci\u00f3n de que somos queridos, lo que no es poco en quienes merodeamos por los caminos procelosos de la ancianidad y que, por las m\u00e1s variadas razones enumeradas, no podemos por menos que sacudir el espantajo de la muerte.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Uno, que ya ha escrito mucho sobre los m\u00e1s variados asuntos, no pod\u00eda dejar de escribir sobre sus nietos: son \u00a0quienes en los que ahora nos recuerdan que pese a nuestra edad avanzada vale la pena aferrarse a la vida: con la vista puesta en ellos no puede por menos que hacernos pensar que todav\u00eda [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":27495,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[3],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/avuelapluma\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4508"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/avuelapluma\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/avuelapluma\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/avuelapluma\/wp-json\/wp\/v2\/users\/27495"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/avuelapluma\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4508"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/avuelapluma\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4508\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4510,"href":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/avuelapluma\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4508\/revisions\/4510"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/avuelapluma\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4508"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/avuelapluma\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4508"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/avuelapluma\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4508"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}