{"id":594,"date":"2012-08-07T11:25:20","date_gmt":"2012-08-07T11:25:20","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariosur.es\/avuelapluma\/?p=594"},"modified":"2012-08-07T11:25:20","modified_gmt":"2012-08-07T11:25:20","slug":"chapuzones-bajo-las-fauces-del-gato","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/avuelapluma\/2012\/08\/07\/chapuzones-bajo-las-fauces-del-gato\/","title":{"rendered":"Chapuzones bajo las fauces del Gato"},"content":{"rendered":"<h1>\u00a0<\/h1>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman; font-size: small;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<div id=\"il_fic\">\n<div id=\"il_ic\"><img loading=\"lazy\" id=\"il_fi\" src=\"\/\/www.sierraviva.es\/images\/web\/Cueva_del_Gato.jpg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"399\" \/><\/div>\n<\/div>\n<p><script type=\"text\/javascript\"><\/script>\u00a0<\/p>\n<div id=\"xjsd\">\u00a0Foto: Benaolla<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"xjsi\">\u00a0<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman; font-size: small;\">\u00a0<\/span>Existe un lugar paradis\u00edaco en la provincia de M\u00e1laga \u00a0que cada vez se escoge con mayor frecuencia para gozar de un d\u00eda de asueto sumergidos \u2013 nunca mejor empleada la palabra en un microclima donde se olvidan los agobios de los calores veraniegos que en la Serran\u00eda de Ronda suelen ser extremos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman; font-size: small;\">No siempre nos entusiasma la playa. Ni siquiera ahora que aprieta el calor y andamos derrengados por largu\u00edsimos d\u00edas que parecen no tener fin. Aparte de la siesta, recurrente y sagrada desde la comida hasta bien avanzada la tarde y por cuyo embeleso escapamos del agobio y sofoco diario \u2013 no sin raz\u00f3n se la ha dado en llamar, bien es verdad que con cierta sorna, el \u201cyoga andaluz\u201d -,echamos en falta otros alicientes y otros ambientes. Nos los reclaman los benditos d\u00edas de asueto. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00a0\u00a0 Instalados los calores para no dejarnos hasta bien entrado septiembre, hay quien, ante tanto bullicio callejero en las ciudades de destino tur\u00edstico y tanta playa atiborrada de gent\u00edo, sue\u00f1a con lugares que sin ser id\u00edlicos, ofrezcan un cariz diferente. Aquellos son imposibles de encontrar, por lo menos en su estado primigenio, por m\u00e1s que se empe\u00f1en en reflejarlos postales y folletos publicitarios. Pero subsisten, ya digo, algunos que mantienen todav\u00eda vestigios de lo que fueron no mucho tiempo ha. El disfrute en ellos\u00a0 de momentos de relajaci\u00f3n impensables en otros sitios s\u00ed es posible a\u00fan. La cueva del Gato\u00a0 es uno de ellos.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00a0\u00a0 A la cueva del Gato, un lujo natural en la Serran\u00eda de Ronda, a tiro de honda de la ciudad del Tajo y Benaoj\u00e1n, se cita m\u00e1s que nada como estaci\u00f3n prehist\u00f3rica y espele\u00f3loga,\u00a0 am\u00e9n de como capricho de la naturaleza capaz de esculpir en roca gran\u00edtica las furibundas fauces de un gran gato eternamente asomado a las tranquilas aguas de un limpio r\u00edo. Surge \u00e9ste como un exabrupto, a veces con la furia de las aguas desatadas,\u00a0 de su vientre, sin soluci\u00f3n de continuidad desde el inicio de los tiempos. Pero esta sorprendente cavidad no agota con estas facetas la totalidad de sus m\u00e9ritos como monumento natural. Ni\u00a0 mucho menos.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00a0\u00a0\u00a0 El r\u00edo Guadalev\u00edn (o Campobuche, para los amigos) que escupe el felino despu\u00e9s de recorrer sus entra\u00f1as \u2013 m\u00e1s de 6.000 metros de laber\u00ednticas galer\u00edas y enigm\u00e1ticas salas, escasamente holladas por el hombre, precisamente por el peligro que entra\u00f1a su recorrido \u2013, crea a los pies de \u00e9ste un gran\u00a0 charco capaz de poner frescura y sensaci\u00f3n de bienestar en un lugar, si otrora ub\u00e9rrimas tierras de pan llevar, ahora tan secas y l\u00e1nguidas cual p\u00e1ramo. Sin apenas transici\u00f3n, una vez traspasado el fr\u00e1gil puente que nos permite llegar tras bordear un trecho a pie el r\u00edo Guadiaro, v\u00eda que sirve de l\u00edmite natural al Parque de la Sierra de Grazalema, se tiene la sensaci\u00f3n, sobre todo, si se ha soportado durante horas el rigor de altas temperaturas, de abandonar un mundo inh\u00f3spito por la sequedad, a otro con apariencia de oasis por el grato frescor que inmediatamente se percibe. El helor de las profundidades de la espelunca se deja sentir, si llegar en ning\u00fan momento a ser desagradable, mucho antes de que hollemos siquiera su entrada.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00a0\u00a0\u00a0 Quede para otro momento la aventura de adentrarnos en sus recovecos. Si lo que buscamos son horas placenteras, desembarazados del calor de afuera bastar\u00e1 con permanecer en las inmediaciones del charco Azul y zambullirnos con frecuencia en sus limpias aguas. Fr\u00edas y cristalinas, como si procedieran de un glaciar que hubiese iniciado la licuaci\u00f3n pe\u00f1as arriba, ser\u00e1 dif\u00edcil aguantar mucho tiempo sumergido, lo que no es \u00f3bice para que en horas t\u00f3rridas la sensaci\u00f3n sea en sumamente grata.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00a0\u00a0\u00a0 Piedra desnuda, mimbreras y juncias en las riberas, el r\u00edo Campobuche \u2013\u00a0 sus\u00a0\u00a0 aguas subterr\u00e1neas afloran en el Gato, las cueles por un momento, s\u00f3lo por un momento, rescatan el r\u00edo Guadiaro de la ponzo\u00f1a de la contaminaci\u00f3n que arrastra aguas abajo \u2013,\u00a0 y su torrentera desplomada crea\u00a0 un escenario singular.\u00a0 Milagro de un microclima que se ense\u00f1orea del conjunto poniendo barreras al verano y a las temperaturas extremas.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00a0\u00a0\u00a0 Dicen los antiguos cronicones que aqu\u00ed acamp\u00f3 el ej\u00e9rcito de Julio Cesar antes de enfrentarse con el de los hijos de Pompeyo en la muy c\u00e9lebre batalla de la b\u00e9tica Munda (la Monda de hoy). Escogieron bien el lugar los centuriones romanos para el descanso y a lo mejor no fue casual que infligieran, inmediatamente despu\u00e9s, sonada derrota a sus contrincantes. Y desde la Roma Imperial, o poco menos, el charco Azul o del Gato, ha servido para que los asentamientos humanos que aprovecharon el corredor entre el actual Campo de Gibraltar y la cercana costa para sus transacciones comerciales y actividades b\u00e9licas hicieran en \u00e9l parada forzosa. Igual que hacen desde tiempo inmemorial los habitantes de los pueblos lim\u00edtrofes para celebrar aqu\u00ed comilonas, acontecimientos familiares y reencuentros amistosos.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00a0\u00a0\u00a0 Zambullirse\u00a0 en las aguas del Gato tiene todo el sugestivo acicate de hacerlo en la misma historia, ya ven ustedes. Y, adem\u00e1s, dicen que es san\u00edsimo, sobre todo para estimular la circulaci\u00f3n sangu\u00ednea. No se puede pedir m\u00e1s.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00a0\u00a0\u00a0 <\/span><\/span><\/p>\n<h1><span style=\"font-family: Arial;\">\u00a0<\/span><\/h1>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0Foto: Benaolla &nbsp; \u00a0 &nbsp; \u00a0Existe un lugar paradis\u00edaco en la provincia de M\u00e1laga \u00a0que cada vez se escoge con mayor frecuencia para gozar de un d\u00eda de asueto sumergidos \u2013 nunca mejor empleada la palabra en un microclima donde se olvidan los agobios de los calores veraniegos que en la Serran\u00eda [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":27495,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[22],"tags":[136,226,310,1055],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/avuelapluma\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/594"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/avuelapluma\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/avuelapluma\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/avuelapluma\/wp-json\/wp\/v2\/users\/27495"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/avuelapluma\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=594"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/avuelapluma\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/594\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/avuelapluma\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=594"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/avuelapluma\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=594"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/avuelapluma\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=594"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}