{"id":798,"date":"2012-10-31T09:41:56","date_gmt":"2012-10-31T09:41:56","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariosur.es\/avuelapluma\/?p=798"},"modified":"2012-10-31T09:41:56","modified_gmt":"2012-10-31T09:41:56","slug":"haloween-vs-dia-de-difuntos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/avuelapluma\/2012\/10\/31\/haloween-vs-dia-de-difuntos\/","title":{"rendered":"Halloween vs D\u00eda de Difuntos"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"il_fic\">\n<div id=\"il_ic\"><img loading=\"lazy\" id=\"il_fi\" src=\"\/\/www.diariosur.es\/noticias\/201010\/29\/Media\/halloween-malaga300.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"180\" \/><\/div>\n<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"xjsd\">\u00a0<\/div>\n<div id=\"xjsi\">\u00a0<\/div>\n<p>\u00a0Foto: Diario S UR<\/p>\n<p>Para bien o para mal somos los espa\u00f1oles gente que con frecuencia nos dejamos influir pronto por lo que nos viene de fuera. Las modas, las costumbres, los comportamientos si aparecen con el marchamo de allende fronteras se nos cuelan sin apenas dificultad, e imponiendo su tiran\u00eda acaban por convertirnos en propagadores de algo que\u00a0 muchas veces chocan frontalmente con lo que nos fue durante siglos genuino y bien definidor de nuestra esencia. Ocurre, por ejemplo, con algunas celebraciones. De un tiempo a esta parte, las que nos son propias sufren el acoso de otras que nos traen aires ajenos que nunca soplaron por nuestras latitudes.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0 \u00a0Primero se impuso Santa Claus o Pap\u00e1 Noel, el piloso y regocijado anciano vestido de rojo que se introdujo en Estados Unidos procedente de Holanda. El eterno cabalgador por espacios siderales derramando a manos llenos refulgentes regalos se impuso en geograf\u00edas bien ajenas a las tradiciones anglosajonas. El viejo bonach\u00f3n de risa estent\u00f3rea. Lo aceptamos en Espa\u00f1a, no sin resistencia de los que a\u00f1oramos pasadas costumbres aut\u00f3ctonas, y antes que por el jovial trotamundo, apostamos por el entra\u00f1able Bel\u00e9n de todas la vida y los Reyes que tantas ilusiones despertaron y siguen despertando en tantos hogares en tantos hogares carpetanos.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0 Viene pasando lo mismo con el Halloween importado. En Escocia y Gales, las hogueras que tratan de frenar los esp\u00edritus malignos en la noche de Halloween, proced\u00edan de los antiqu\u00edsimos celtas, sobrevivieron en Estados Unidos\u00a0 y Gran Breta\u00f1a. Con sus m\u00e1scaras mortuorias \u2013 calabazas huecas que hacen las delicias de los ni\u00f1os norteamericanos y brit\u00e1nicos \u2013 y sus leyendas terror\u00edficas de brujas y aparecidos hacen ahora la competencia a la festividad cristiana de Todos los Santos.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0 Pero si existe un n\u00facleo de poblaci\u00f3n duro de roer en cuanto a la implantaci\u00f3n de esta novedad del Halloween\u00a0 de allende\u00a0 fronteras, es la dela Serran\u00edade Ronda. En \u00e9sta, solo muy t\u00edmidamente la festividad de calabazas vac\u00edas y luminarias llamadas a asustar a los m\u00e1s blandengues ha asomado su cariz. Aqu\u00ed imperan en el d\u00eda de los Santos, que enlaza sin soluci\u00f3n de continuidad con el de los Fieles Difuntos, los tostones de casta\u00f1as y las reuniones amistosas y familiares. Son un preludio de los festejos navide\u00f1os e incluso algunos de los dulces que son t\u00edpicos en las semanas\u00a0 de Adviento se entremezclan con el particular fruto serrano que regala a los transe\u00fantes, cuando se tuesta en desportilladas ollas en la v\u00eda p\u00fablica, su aroma y su entra\u00f1able ambientaci\u00f3n urbana.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0 Cuando era ni\u00f1o recuerdo que en este d\u00eda santo que ahora conmemoramos me reun\u00eda con otros de mi misma edad y recorr\u00edamos las calles del pueblo con una gran cesta que, d\u00e1diva a d\u00e1diva de los vecinos, llen\u00e1bamos de chorizos, casta\u00f1as y membrillos que luego degust\u00e1bamos en la torre de la iglesia en donde permanec\u00edamos toda la noche doblando las campanas con el toque inconfundible del doble son que anunciaba los difuntos. Era una larga noche no exenta de temores y sue\u00f1os interrumpidos que siempre se contrarrestaba\u00a0 con el calorcillo de las mantas y la proximidad de unos y otros.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0 Aquel era nuestro Halloween particular, inventado siglos antes de que nos llegase el reci\u00e9n importado. Todos los pueblos de la comarca ronde\u00f1a lo celebraban de id\u00e9ntica forma. Los mayores nos alimentaban y los ni\u00f1os les proporcion\u00e1bamos la satisfacci\u00f3n de o\u00edr las campanas que durante veinticuatro horas les recordaban a sus muertos. Pero esta costumbre, como tantas otras que formaban parte del acervo cultural de los pueblos del interior de la provincia malague\u00f1a, fueron desapareciendo con el tiempo.<\/p>\n<p>Lamentablemente otras vienen ocupando su lugar y sin que nada tengan que ver con lo aut\u00f3ctono, las desplazan y tienden a validar lo que nos es extra\u00f1o y desconocido. Como el Halloween, que se nos impone desde fuera, cuando en nuestras ra\u00edces andaluzas contamos con costumbres capaces de eclipsarlo. Beben en las mismas fuentes, que no son otras que el respeto, cuando no el miedo al m\u00e1s all\u00e1 y a las almas en pena.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0 Si es as\u00ed, que lo es sin menor duda, \u00bfpor qu\u00e9 acudir a lo for\u00e1neo si lo nuestro es m\u00e1s aut\u00e9ntico y veraz? Tiene que serlo porque nos pertenece como pasado y est\u00e1 en las ra\u00edces profundas de nuestra manera de ser y sentir.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; \u00a0 \u00a0 \u00a0Foto: Diario S UR Para bien o para mal somos los espa\u00f1oles gente que con frecuencia nos dejamos influir pronto por lo que nos viene de fuera. 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