{"id":983,"date":"2013-02-11T11:13:09","date_gmt":"2013-02-11T10:13:09","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariosur.es\/avuelapluma\/?p=983"},"modified":"2013-02-11T11:13:09","modified_gmt":"2013-02-11T10:13:09","slug":"la-torredel-moro-de-benaojan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/avuelapluma\/2013\/02\/11\/la-torredel-moro-de-benaojan\/","title":{"rendered":"La Torre del Moro de Benaoj\u00e1n"},"content":{"rendered":"<h1>\u00a0<\/h1>\n<div id=\"il\">\n<div id=\"il_m\">\u00a0<\/div>\n<div id=\"il_fic\">\n<div id=\"il_ic\"><img loading=\"lazy\" id=\"il_fi\" src=\"\/\/www.benaojan.es\/images\/torremoronieve02.jpg\" alt=\"\" width=\"676\" height=\"446\" \/><\/div>\n<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"xjsd\">\u00a0<\/div>\n<div id=\"xjsi\">La Torre del Moro, tras una copiosa nevada.Foto:benaojan.es\u00a0<\/div>\n<h1>\u00a0<\/h1>\n<p><strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/strong><strong>La Torre<\/strong><strong> del Moro, en las cercan\u00edas de Benaoj\u00e1n, es como una cu\u00f1a en el tiempo. En el tiempo y\u00a0 en el paisaje abrupto de la Serran\u00eda de Ronda, all\u00ed en donde \u00e9sta suaviza sus formas agresivas\u00a0 y los accidentes tel\u00faricos hicieron posible la aparici\u00f3n del valle. Un valle\u00a0 al que vino a regar las aguas de un r\u00edo, el Guadiaro, las cuales\u00a0 al llegar hasta su curso se amansan cuando el est\u00edo extiende sus tent\u00e1culos por lomas y sierras. Luego, el caudal se torna\u00a0\u00a0 emborricado\u00a0\u00a0 y tumultuoso\u00a0 merced a las aguas altas y salvajes de los inviernos lluviosos. <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0\u00a0 Un lugar propicio desde siglos atr\u00e1s para\u00a0 el asentamiento humano. Tambi\u00e9n para el h\u00e1bitat sedentario del homo <em>erectus <\/em>y\u00a0 neandertales o <em>Sapiens, <\/em>lo<em>s<\/em> cuales\u00a0 cimentaron las formas de vida y el arte paleol\u00edtico y neol\u00edtico \u2013cuevas de la Pileta y el Gato, testimonios fehacientes de su paso-.\u00a0\u00a0 B\u00edpedos, que dejaron huellas\u00a0 anteriores a las de\u00a0\u00a0 tartesios, \u00edberos, y posterior aluvi\u00f3n humano. Unas y otras\u00a0\u00a0 reflejaron el paso de viejas civilizaciones que le concedieron al lugar\u00a0 mejor savia. Mestizajes y supervivencias culminadas\u00a0 con la introducci\u00f3n en el sur peninsular de la etnia \u00e1rabe, con lo que se convertir\u00eda en cuba de sedimentaci\u00f3n de pueblos.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0\u00a0 El paisaje presenta una gradaci\u00f3n que oscila entre campos \u00e1speros y est\u00e9riles hasta f\u00e9rtiles heredades de olivos y \u00e1rboles frutales, incluso de esbeltos y gigantescos nogales y gr\u00e1ciles mimbreras. Fueron mudos\u00a0 testigos de acontecimientos hist\u00f3ricos.\u00a0 Como la sublevaci\u00f3n de los moriscos que puso en pie de guerra a esforzados lugare\u00f1os, quienes\u00a0 dependientes del antiguo reino de Granada, elevaron en 1569\u00a0 como rey de las Alpujarras a Ab\u00e9n Humeya, hasta que su insurrecci\u00f3n sucumbi\u00f3 a manos de las huestes de Juan de Austria.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0\u00a0\u00a0 Mientras subo a paso lento, que as\u00ed lo requiere la pendiente de la loma que domina la otrora feraz Dehesilla benaojana, campos de vid yermos ahora, rondan por mi cabeza los fantasmas de moros\u00a0 y moriscos que por aqu\u00ed deambularon, siglos ha, para dejarnos un panorama casi id\u00edlicos de higueras, chumberas, membrilleros y zarzamoras bien delimitados por mojones y paredes de piedra seca, que a cordel se\u00f1alan las diferentes suertes y propiedades r\u00fasticas remozadas en\u00a0 los nuevos tiempos.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0\u00a0 Y bullen en mi mente los versos coloristas del romancero \u2013en todo lo alto del cielo, desafiando los ardores del sol que ya apunta hacia su cenit, el vuelo pesado de un aguilucho perdicero \u2013 que con pocos a\u00f1adidos\u00a0 dialectales han llegado hasta nuestros d\u00edas: \u201cVi\u00e9rades\u00a0 moros y moras \/\u00a0 todos huir al castillo \/ ; las moras llevando ropa,\u00a0 \/ los moros harina y trigo \/,\u00a0 y las moras de quince a\u00f1os \/ llevaban el oro fino,\u00a0 \/ y los moriscos peque\u00f1os \/ llevaban la pasa y el higo\u201d.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0\u00a0 Pero la torre albarrana no es tal, que el tiempo desmoch\u00f3 su altura p\u00e9trea y de las ventanas que le prestaban su condici\u00f3n de atalaya para otear el horizonte, no queda sino una de las paredes; eso s\u00ed, desafiando al tiempo, firme a la ventisca y a las dem\u00e1s inclemencias atmosf\u00e9ricas. Puede verse a lo lejos desde las inmediaciones del pueblo, cuyos vecinos la consideraron siempre como una de sus se\u00f1as de identidad. Y se pueden tocar sus piedras\u00a0 carcomidas y calcinadas si nos acercamos a ella.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0\u00a0 \u00a1Si estas piedras hablaran, cual amargo habr\u00eda de ser su relato! \u201cPues salieron los desventurados moriscos \u2013 como lo describen los cronicones medievales-\u00a0 \u201cpor sus d\u00edas se\u00f1alados por los ministros reales, mezclados los de a pie con los de a caballo, yendo unos entre otros, reventando de dolor, y de l\u00e1grimas, llevando gran estruendo y confusa vocer\u00eda, cargados de sus hijos y mujeres, y de sus enfermos, y de sus viejos y ni\u00f1os&#8230;, apretados all\u00ed con sus personas, alhajas y baratijas&#8230;,con sillones, alforjas, botijas, \u00a0cestillas, ropas, sayos, lienzos , manteles, cada cual con lo que ten\u00eda\u201d.\u00a0 Muchos huyeron, otros muchos perecieron en la guerra desigual.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0\u00a0\u00a0 La torre, esta torre que se niega a desaparecer presenci\u00f3 la huida, la di\u00e1spora morisca. La pared que permanece altiva todav\u00eda proyecta sombras sobre las tierras que fueron regadas por la sangre de los que antes la labraron con tes\u00f3n y\u00a0 esfuerzo, cimentado unos modos agropecuarios que son sonoros nombres llegaron hasta nuestros d\u00edas. <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0\u00a0 <\/strong><\/p>\n<h1>\u00a0\u00a0<\/h1>\n<h1>\u00a0<\/h1>\n<h1>\u00a0<\/h1>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 \u00a0 &nbsp; \u00a0 La Torre del Moro, tras una copiosa nevada.Foto:benaojan.es\u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La Torre del Moro, en las cercan\u00edas de Benaoj\u00e1n, es como una cu\u00f1a en el tiempo. 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