{"id":1086,"date":"2018-06-25T12:07:01","date_gmt":"2018-06-25T10:07:01","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariosur.es\/blogmalayo\/?p=1086"},"modified":"2018-06-25T12:07:01","modified_gmt":"2018-06-25T10:07:01","slug":"en-que-ciudad-vivimos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/blogmalayo\/2018\/06\/25\/en-que-ciudad-vivimos\/","title":{"rendered":"\u00bfEn qu\u00e9 ciudad vivimos?"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.diariosur.es\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2018\/06\/ciudades.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-1087\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariosur.es\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2018\/06\/ciudades.jpg\" alt=\"SUR109.cdr\" width=\"1050\" height=\"660\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariosur.es\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2018\/06\/ciudades.jpg 1050w, https:\/\/static-blogs.diariosur.es\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2018\/06\/ciudades-300x189.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.diariosur.es\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2018\/06\/ciudades-768x483.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.diariosur.es\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2018\/06\/ciudades-1024x644.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 1050px) 100vw, 1050px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Posiblemente forme parte de unas de esas reglas no escritas en la pol\u00edtica, r\u00edgidas, inamovibles, inmodificables, que la credulidad ciudadana a veces parece ignorar pero que forman parte de la manera en que se gestionan los asuntos p\u00fablicos. Consiste en no reconocer error alguno en las propias filas, por m\u00e1s evidente que resulte, ni m\u00e9rito alguno en el adversario. En la implacable batalla pol\u00edtica cualquier actitud de ese tipo puede tener el efecto de una cu\u00f1a que el adversario puede convertir primero en un peque\u00f1o orificio y despu\u00e9s en una herida mortal. El criterio, acertado, de que solamente los fuertes son capaces de reconocer errores y que los d\u00e9biles experimentan un p\u00e1nico que les impide hacerlo no funciona en los partidos. O posiblemente s\u00ed.<br \/>\nEl Ayuntamiento de Marbella celebr\u00f3 el pasado jueves el Debate sobre el Estado de la Ciudad, una sesi\u00f3n a la que est\u00e1 anualmente obligado por la Ley de grandes ciudades y que deber\u00eda ofrecer la posibilidad de poner en com\u00fan fortalezas y debilidades del municipio y posibles l\u00edneas de acci\u00f3n para plantear objetivos colectivos y solucionar los problemas m\u00e1s importantes. Si en algo deber\u00eda diferenciarse la pol\u00edtica municipal de sus hermanas mayores en la comunidad aut\u00f3noma y en el pa\u00eds es en la facilidad para construir consensos a partir de las necesidades urgentes, cercanas y concretas de los vecinos.<br \/>\nSin embargo, nada de eso sucede. El Debate sobre el Estado de la Ciudad de Marbella pareci\u00f3 una r\u00e9plica de los que se celebran en el Parlamento Andaluz o en el Congreso de los Diputados. Con menor nivel parlamentario, eso s\u00ed, pero con id\u00e9ntica vocaci\u00f3n de plantear una visi\u00f3n unilateral de los problemas y las necesidades del municipio, sin la m\u00e1s m\u00ednima concesi\u00f3n ni al adversario ni a la autocr\u00edtica. Con el agregado, por si fuera poco, de que se trataba del primer debate de este tipo tras la moci\u00f3n de censura del pasado verano, por lo que ese episodio fue blandido, seg\u00fan el caso, como el origen de todos los males o el fundamento de todas las bendiciones ca\u00eddas sobre la ciudad en el \u00faltimo a\u00f1o.<br \/>\nDurante las dos horas largas de debate del jueves, los intervinientes parecieron vivir en dos ciudades diferentes. La primera se hund\u00eda hasta que lleg\u00f3 la moci\u00f3n de censura del a\u00f1o pasado, momento en el que pas\u00f3 a convertirse en un vergel de futuro promisorio. La otra recorri\u00f3 el camino contrario hasta llevarnos a una ciudad sucia, insegura y sin rumbo regida de manera desp\u00f3tica desde el Ayuntamiento.<br \/>\nCon posiciones de este tipo, donde las verdades nunca se entienden como parciales o provisionales, es imposible cualquier acercamiento que invite a realizar un diagn\u00f3stico m\u00e1s o menos com\u00fan de las necesidades y problemas. Puestos a no escucharse, los grupos pol\u00edticos ni siquiera fueron capaces de ponerse de acuerdo sobre si la puerta del sal\u00f3n de plenos estaba cerrada o abierta durante la celebraci\u00f3n de la sesi\u00f3n. No sobre si deb\u00eda estar cerrada o abierta, sino sobre si estaba efectivamente abierta o cerrada.<br \/>\nHubo ediles en los esca\u00f1os del PSOE que se quejaron porque la puerta, que efectivamente estaba cerrada pero que se pod\u00eda abrir tan s\u00f3lo con accionar el picaporte, imped\u00eda supuestamente entrar a los vecinos interesados en asistir al debate. La verdad es que no hab\u00eda, el jueves por la ma\u00f1ana, grandes masas de ciudadanos pugnando por entrar al sal\u00f3n de plenos, la mitad de cuyas sillas estaban vac\u00edas. A la vista de la escasa educaci\u00f3n de la que hicieron gala algunos de estos ediles, es posible que esa ausencia de vecinos los haya beneficiado.<br \/>\nNo es exigible a los partidos que hagan un diagn\u00f3stico com\u00fan. Cada uno tiene, l\u00f3gicamente, sus propia manera de entender la realidad. Pero esta pr\u00e1ctica impermeable a la m\u00e1s m\u00ednima concesi\u00f3n, regada de verdades absolutas y definitivas y que considera al adversario un in\u00fatil irredento o una corrupta desalmada, seg\u00fan el caso, ahuyenta la m\u00e1s m\u00ednima esperanza de que alg\u00fan d\u00eda se alcance un acuerdo de m\u00ednimos para resolver los grandes problemas que arrastra esta ciudad, que son muchos. Y ese improbable acuerdo, no debe olvidarse, seguramente supondr\u00eda el primer paso para encontrar soluciones.<\/p>\n<p>Marbella y toda la Costa del Sol comienzan la temporada tur\u00edstica sin la amenaza de una huelga en los hoteles. El martes se firm\u00f3 un acuerdo que los especialistas consideran hist\u00f3rico y que garantiza una subida salarial para los trabajadores del 13 por ciento durante los pr\u00f3ximos cinco a\u00f1os. El acuerdo pendi\u00f3 de un hilo durante semanas, en las que las negociaciones estuvieron a punto de romperse en varias ocasiones.<br \/>\nSe trata de la primera vez en Espa\u00f1a en que un convenio recoge que cuando los hoteles externalizan servicios, las empresas que se hacen cargo de los mismos est\u00e1n obligadas a aplicar a sus propios trabajadores el convenio de la hosteler\u00eda en su totalidad, con la responsabilidad solidaria de las empresas principales y no de las multiservicios.<br \/>\nEl desembarco de las externalizaciones en el sector tur\u00edstico es una de las herencias de la crisis. Pero aunque en algunos casos llegaron por necesidad, hab\u00eda interesados en mantenerlas por simple codicia y a costa de las condiciones de trabajo del \u00faltimo eslab\u00f3n en la cadena productiva del turismo. Con la firma del convenio, esa situaci\u00f3n va camino de desaparecer. Como en tantas ocasiones a lo largo de la historia, la Costa del Sol vuelve a estar a la vanguardia y dando ejemplo en el sector tur\u00edstico.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Posiblemente forme parte de unas de esas reglas no escritas en la pol\u00edtica, r\u00edgidas, inamovibles, inmodificables, que la credulidad ciudadana a veces parece ignorar pero que forman parte de la manera en que se gestionan los asuntos p\u00fablicos. 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