{"id":1124,"date":"2018-08-06T19:49:38","date_gmt":"2018-08-06T17:49:38","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariosur.es\/blogmalayo\/?p=1124"},"modified":"2018-08-06T19:50:10","modified_gmt":"2018-08-06T17:50:10","slug":"1124","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/blogmalayo\/2018\/08\/06\/1124\/","title":{"rendered":"Nuevos tiempos"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.diariosur.es\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2018\/08\/taxi.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-1125\" src=\"https:\/\/static-blogs.diariosur.es\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2018\/08\/taxi.jpg\" alt=\"SUR114.cdr\" width=\"1028\" height=\"716\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariosur.es\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2018\/08\/taxi.jpg 1028w, https:\/\/static-blogs.diariosur.es\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2018\/08\/taxi-300x209.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.diariosur.es\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2018\/08\/taxi-768x535.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.diariosur.es\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2018\/08\/taxi-1024x713.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 1028px) 100vw, 1028px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Durante los primeros d\u00edas de agosto, en una semana clave para el turismo, la ciudad ha visto reducido su servicio de taxis. El conflicto que comenz\u00f3 en Barcelona, se extendi\u00f3 despu\u00e9s a Madrid y a las principales capitales de provincia, incluida M\u00e1laga, acab\u00f3 llegando a Marbella, donde los taxistas se plegaron a la protesta, con participaci\u00f3n activa de algunos de ellos en las movilizaciones y los cortes de tr\u00e1fico en la capital.<\/p>\n<p>De esta protesta, que se levant\u00f3 el mi\u00e9rcoles por la noche pero cuyos cap\u00edtulos subsiguientes nos esperan seguramente a la vuelta del verano, se ha dicho repetidamente que es una huelga. Sin embargo, esa definici\u00f3n ni es correcta ni permite comprender su verdadera naturaleza. Porque la huelga de taxis no es una huelga, es un paro patronal.<\/p>\n<div class=\"teads-inread sm-screen\"><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Las huelgas las hacen los trabajadores, por ejemplo los asalariados del taxi, cuando quieren mejorar sus salarios o sus condiciones de trabajo o cuando protestan frente a despidos o la p\u00e9rdida de derechos. En el conflicto del taxi no se est\u00e1 dirimiendo nada de eso. La protesta del taxi no la han montado los asalariados, sino los propietarios de licencias, que son, para entendernos, la patronal del sector. Lo que se est\u00e1 dirimiendo en esta pol\u00e9mica es c\u00f3mo se resuelve la reconversi\u00f3n a la que el sector se enfrenta por la irrupci\u00f3n de una competencia que ha llegado bajo el paraguas de dos de los elementos que marcan la econom\u00eda de estos tiempos: las nuevas tecnolog\u00edas y lo que, con el cinismo propio de esta \u00e9poca, ha venido a llamarse econom\u00eda colaborativa.<\/p>\n<p>La econom\u00eda colaborativa no es otra cosa que el nombre que se le ha dado a la precarizaci\u00f3n absoluta de las condiciones de trabajo mediante el camuflaje de la naturaleza de la relaci\u00f3n entre empleador y empleado. Se la disfraza de un acuerdo de colaboraci\u00f3n entre iguales facilitado por las nuevas tecnolog\u00edas cuando en realidad es lo de toda la vida: de un lado una persona desesperada por trabajar y del otro, alguien que se aprovecha de esa situaci\u00f3n para optimizar su tasa de ganancia. Es lo que se ha visto, por ejemplo, en el reciente conflicto que sac\u00f3 a la luz p\u00fablica la situaci\u00f3n de los trabajadores de algunas plataformas de reparto de comida a domicilio.<\/p>\n<p>Lo que est\u00e1 pasando con el taxi ya pas\u00f3 antes con otros sectores de la econom\u00eda, que afrontaron con m\u00e1s o menos resignaci\u00f3n y con m\u00e1s o menos capacidad de resistencia y adaptaci\u00f3n las consecuencias de los nuevos tiempos. Lo que sucede es que en este caso hay dos diferencias de peso. Una radica en que no todos los afectados por la irrupci\u00f3n de nuevos actores y el asentamiento de un nuevo ecosistema tecnol\u00f3gico a\u00fan con regulaci\u00f3n insuficiente tienen la posibilidad de bloquear las grandes avenidas, hurtar a los ciudadanos un servicio b\u00e1sico e incluso ejercer cierto grado de violencia con impunidad sorprendente.<\/p>\n<p>La otra gran diferencia es que esa capacidad de presi\u00f3n ha permitido hasta ahora al sector del taxi crear un sistema que convirti\u00f3 las licencias en una mercanc\u00eda cuya cotizaci\u00f3n nada tiene que ver con el fin de servicio p\u00fablico con el que se conceden y que ahora, con la nueva situaci\u00f3n, se tambalea peligrosamente. Quienes se endeudaron para pagar una fortuna por una licencia de taxi ven ahora que las condiciones est\u00e1n cambiando y pelean, l\u00f3gicamente, por mantener lo que hab\u00eda. Por eso no admiten, para nivelar el desequilibrio entre licencias de VTC y licencias de taxi, que se aumente el n\u00famero de \u00e9stas, sino que exigen que se reduzca el n\u00famero de aquellas.<\/p>\n<p>El conflicto del taxi, en resumen, no es otra cosa que una colisi\u00f3n entre un sector regulado y en el que se han producido excesos y otro que llega con un modelo bajo la sospecha de estar basado en una ingenier\u00eda legal pensado para regatear las normas, incluidas las laborales y las fiscales. Desde que hace a\u00f1os estall\u00f3 el &#8216;caso Ballena Blanca&#8217; sabemos por qu\u00e9 motivo hay sociedades que establecen su sede social en Delaware. Aqu\u00ed estamos ante uno de esos casos.<\/p>\n<p>No es f\u00e1cil adivinar c\u00f3mo se resolver\u00e1 este choque entre lo de siempre, que merece una revisi\u00f3n, y lo nuevo, que viene a arrasar con lo que hab\u00eda con esa falacia tan repetida en los \u00faltimos tiempos por los partidarios de la desregulaci\u00f3n absoluta de que no se le pueden poner puertas al campo.<\/p>\n<p>Lo que ha distorsionado la percepci\u00f3n de lo que est\u00e1 pasando es que el colectivo de taxistas, del mismo modo que lo hace cada vez que se enfrenta a un conflicto, act\u00faa como si las normas, para las que exigen respeto por parte de los dem\u00e1s, no fueran con ellos. Ya lo hicieron hace alg\u00fan tiempo cuando los taxistas de M\u00e1laga reclamaban para s\u00ed el monopolio de la recogida de viajeros en el aeropuerto. En aquella ocasi\u00f3n, los taxistas de Marbella fueron v\u00edctimas de la violencia de sus compa\u00f1eros de M\u00e1laga. Ahora han sido part\u00edcipes con exhibiciones de violencia pasiva, porque no se puede llamar de otra manera el bloqueo por las bravas de las principales avenidas en las grandes ciudades, y tambi\u00e9n de la otra. En Marbella se han registrado m\u00e1s de 15 incidentes, dos de ellos con personas heridas, y hay que preguntarse por qu\u00e9 a este colectivo se le permiten actuaciones que van mucho m\u00e1s all\u00e1 de lo razonablemente tolerable.<\/p>\n<p>En cualquier otro conflicto, las agresiones que han sufrido los VTC hubieran generado una reacci\u00f3n social y sobre todo institucional que en esta ocasi\u00f3n se ha echado de menos. Que se les permita bloquear las calles y la circulaci\u00f3n de una manera tan impune y que se tolere que no cumplan con el servicio p\u00fablico que tienen encomendado refleja la situaci\u00f3n de privilegio en la que se mueven.<\/p>\n<p>Es esa situaci\u00f3n de privilegio lo que han estado defendiendo con esta protesta de la que no han sacado nada, salvo un deterioro profundo del prestigio social de su colectivo. Sin embargo, no puede decirse que lo que viene, bajo la piel de cordero de la modernidad, vaya a ser mejor.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Durante los primeros d\u00edas de agosto, en una semana clave para el turismo, la ciudad ha visto reducido su servicio de taxis. El conflicto que comenz\u00f3 en Barcelona, se extendi\u00f3 despu\u00e9s a Madrid y a las principales capitales de provincia, incluida M\u00e1laga, acab\u00f3 llegando a Marbella, donde los taxistas se plegaron a la protesta, con [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":37,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/blogmalayo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1124"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/blogmalayo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/blogmalayo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/blogmalayo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/37"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/blogmalayo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1124"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/blogmalayo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1124\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1127,"href":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/blogmalayo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1124\/revisions\/1127"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/blogmalayo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1124"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/blogmalayo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1124"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/blogmalayo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1124"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}