{"id":454,"date":"2013-12-02T13:07:12","date_gmt":"2013-12-02T12:07:12","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariosur.es\/blogmalayo\/?p=454"},"modified":"2013-12-02T13:07:12","modified_gmt":"2013-12-02T12:07:12","slug":"debatir-sin-vertigo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/blogmalayo\/2013\/12\/02\/debatir-sin-vertigo\/","title":{"rendered":"Debatir sin v\u00e9rtigo"},"content":{"rendered":"<p>La pol\u00e9mica por el hotel que el jeque quiere levantar en el puerto, las voces que reclaman para Marbella un edificio emblem\u00e1tico, la advertencia desde algunos actores del sector de la construcci\u00f3n sobre la dificultad a la hora de conseguir suelo con vistas para construir viviendas de lujo, la reactivaci\u00f3n del sector de la construcci\u00f3n en el segmento m\u00e1s alto del mercado. No se puede decir que no exist\u00edan indicadores que advirtieran de que m\u00e1s tarde o m\u00e1s temprano el debate iba a estallar, pero a\u00fan as\u00ed el anuncio ha tenido el efecto de una explosi\u00f3n inesperada: hay grupos de inversi\u00f3n que quieren levantar rascacielos en Marbella. No de la altura de los emblemas de las grandes urbes, es verdad, pero s\u00ed de unas dimensiones que para bien o para mal suponen un impacto para el imaginario colectivo acerca de lo que siempre ha sido la ciudad. Se habla de entre 30 y 50 plantas.<br \/>\nYa el Plan General preve\u00eda la posibilidad de levantar torres en lo que todav\u00eda es el pol\u00edgono de La Ermita, pero la novedad radica en que mientras en esa localizaci\u00f3n el uso ser\u00eda comercial y para oficinas, ahora se plantea crear cinco zonas donde los rascacielos tendr\u00edan uso residencial.<br \/>\nLa nueva situaci\u00f3n que puede modificar la configuraci\u00f3n paisaj\u00edstica de Marbella parte de tres realidades contrastadas: una, que ya hay sobre la mesa proyectos, y que estos proyectos se sustentan en una demanda real. La segunda es que el suelo no es infinito, y menos el suelo con vistas al mar. La tercera es que la ciudad no ha encontrado una alternativa productiva al turismo residencial.<br \/>\nLa propuesta est\u00e1 dando lugar a un debate sin duda apasionado y posiblemente visceral. Por un lado hay quien considera que la construcci\u00f3n de torres aparta a Marbella de su modelo tradicional y la lleva camino de Benidorm, aunque existen otras ciudades en el mundo, referencias internacionales del turismo de calidad y no de la masificaci\u00f3n, que no parecen sufrir de v\u00e9rtigo frente a las alturas. Por el otro, est\u00e1n quienes consideran que un destino como Marbella no puede ignorar las nuevas tendencias que se imponen en el mundo de la arquitectura, y que la ciudad no debe renunciar ni a crecer ni a albergar edificios ic\u00f3nicos y emblem\u00e1ticos.<br \/>\nSeguramente una cuesti\u00f3n clave ser\u00e1 intentar acercarse a una respuesta adecuada cuando se cuestione cu\u00e1les son las se\u00f1as de identidad que la ciudad debe preservar, si debe hacerlo en todas las zonas por igual y preguntarse si eso es compatible con las torres.<br \/>\nDesde un punto de vista o desde el otro parece adecuado situar la discusi\u00f3n en su contexto. Es verdad que el pueblo mediterr\u00e1neo es la gran aportaci\u00f3n de Marbella a la arquitectura tur\u00edstica, pero ello no debe hacer olvidar que el panorama id\u00edlico que el genio de Melvin Villarroel dibuj\u00f3 en el Puente Romano y el Marbella Club no son el \u00fanico paisaje de la ciudad, que existen zonas sobre las que no hay riesgo de degradaci\u00f3n porque ya han sido suficientemente degradadas y que la urbanizaci\u00f3n La Zagaleta, a la que la marca Marbella tanto aporta y a la que la ciudad de Marbella tanto debe, se ha desarrollado en un municipio vecino y es dif\u00edcilmente reproducible en este t\u00e9rmino municipal.<br \/>\nTampoco es inoportuno recordar que las torres no son extra\u00f1as a la ciudad. Existen algunos mamotretos infames, pero otras, como la del hotel Don Carlos, han contribuido y contribuyen al modelo m\u00e1s deseable de desarrollo tur\u00edstico.<br \/>\nLa propuesta de las grandes torres es para cinco zonas concretas de la ciudad y plantea l\u00edmites que a primera vista parecen razonables, como la cota m\u00e1xima de 150 metros sobre el nivel del mar que se impone para los suelos que puedan albergar a estos edificios.<br \/>\nLos antecedentes de los a\u00f1os negros y los abusos cometidos entonces ante la pasividad no solo institucional sino tambi\u00e9n ciudadana invitan a ser precavidos y desconfiados. Pero lo que se hizo en aquellos a\u00f1os nos recuerda que la depredaci\u00f3n del paisaje no solo puede ser vertical, sino tambi\u00e9n horizontal, y que los mayores amigos del descontrol, m\u00e1s que la altura, son el secretismo y los hechos consumados. Por ello, adem\u00e1s de recordar que en aquellos d\u00edas no fueron necesarias las construcciones en gran altura para atentar contra el orden urban\u00edstico, la calidad de vida de los vecinos y el buen gusto, es necesario reclamar el m\u00e1ximo de transparencia en todo el proceso. Y esta exigencia no solo cabe para quienes tienen la obligaci\u00f3n de no hurtar informaci\u00f3n a los vecinos, sino tambi\u00e9n para cualquiera que se vea tentado por el ejercicio demag\u00f3gico de mantener una postura en privado y otra en p\u00fablico.<br \/>\nEl Ayuntamiento ya aprob\u00f3 el pasado viernes la modificaci\u00f3n de elementos, pero todos los tr\u00e1mites que quedan por delante permiten abrir un debate que seguramente ser\u00e1 sano si se consigue apartarlo de la demagogia. Posiblemente no sea mucho pedir.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La pol\u00e9mica por el hotel que el jeque quiere levantar en el puerto, las voces que reclaman para Marbella un edificio emblem\u00e1tico, la advertencia desde algunos actores del sector de la construcci\u00f3n sobre la dificultad a la hora de conseguir suelo con vistas para construir viviendas de lujo, la reactivaci\u00f3n del sector de la construcci\u00f3n [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":37,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[3],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/blogmalayo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/454"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/blogmalayo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/blogmalayo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/blogmalayo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/37"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/blogmalayo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=454"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/blogmalayo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/454\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/blogmalayo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=454"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/blogmalayo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=454"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/blogmalayo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=454"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}