{"id":685,"date":"2015-11-13T10:47:54","date_gmt":"2015-11-13T09:47:54","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariosur.es\/blogmalayo\/?p=685"},"modified":"2015-11-13T10:47:54","modified_gmt":"2015-11-13T09:47:54","slug":"cazadores","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/blogmalayo\/2015\/11\/13\/cazadores\/","title":{"rendered":"Cazadores"},"content":{"rendered":"<p>Primero fue el juez Santiago Torres, bandera de la decencia en unos juzgados de Marbella plagado de chivatos y alcahuetes, en pleno apogeo del gilismo. El Capo campaba a sus anchas, ense\u00f1aba sus contactos e influencias en el palco de un equipo de primera divisi\u00f3n financiado por los vecinos de Marbella y escup\u00eda insultos e injurias en un \u2018prime time\u2019 que no ten\u00eda espacio para la decencia. Pero \u00e9l se empe\u00f1\u00f3 en lavar las verg\u00fcenzas de la justicia cuando todo el aparato del Estado miraba distra\u00eddo para otro lado. El Capo pas\u00f3 algunas horas en la celda de Alhaur\u00edn hasta que sali\u00f3 amparado por un informe forense mientras algunos de sus subordinados dorm\u00edan a la sombra, en una doble muestra de impunidad y de indigencia moral. Todo aquello, seg\u00fan revelar\u00eda muchos a\u00f1os despu\u00e9s en una entrevista concedida a este peri\u00f3dico, le costar\u00eda al primer juez Torres dos infartos y seis anginas de pecho.<br \/>\nDespu\u00e9s lleg\u00f3 el otro Torres, Miguel \u00c1ngel, que lav\u00f3 nuevamente las verg\u00fcenzas de un Estado que se empe\u00f1aba en hacerse el distra\u00eddo. Mand\u00f3 a la polic\u00eda a registrar las oficinas municipales, encarcel\u00f3 a un equipo de gobierno casi al completo y aquello oblig\u00f3 a disolver el Ayuntamiento. Parec\u00eda que era una operaci\u00f3n solamente dirigida a lavar con lej\u00eda el Ayuntamiento de Marbella, pero la operaci\u00f3n avis\u00f3 que las instituciones hab\u00edan dejado de ser espacio para la impunidad. La audacia y el sentido del deber del segundo juez Torres abrieron las puertas para que despu\u00e9s llegaran las Palma Arena, las P\u00fanica, las G\u00fcrthel, los Eres\u2026<br \/>\nQue se sepa, al segundo Torres la \u2018operaci\u00f3n Malaya\u2019 no le cost\u00f3 ni infartos ni anginas de pecho, pero all\u00ed anda, en un juzgado de Granada, como confirmando a quienes est\u00e1n seguros de que su posibilidad de prosperar en la carrera judicial se acab\u00f3 cuando dej\u00f3 claro a los grandes despachos de abogados de Madrid que en su causa no hab\u00eda imputados de primera y de segunda, y cuando la investigaci\u00f3n llev\u00f3 a comprobar que en la trama de corrupci\u00f3n de Marbella tambi\u00e9n hab\u00eda d\u00e1divas para respetables representantes del Poder Judicial.<br \/>\nMarbella ha vuelto estos d\u00edas a quedar atrapada en un pasado que se resiste a soltarla despu\u00e9s de que el Tribunal Supremo anulara su Plan General y la obligara a volver al viejo y desgastado PGOU de 1986. Hay quien dice que el Supremo ha tomado una decisi\u00f3n audaz, pero la situaci\u00f3n es muy distinta a la de los a\u00f1os dif\u00edciles, cuando un par de jueces valientes se iban de cacer\u00eda, detr\u00e1s de las fieras, sin m\u00e1s pertrechos que el C\u00f3digo Penal y su sentido del deber. Ahora todo parece m\u00e1s sencillo. Como disparar a los leones viejos y desdentados del zool\u00f3gico protegido por los barrotes de la celda.<br \/>\nQu\u00e9 bien hubiese venido esta audacia de ahora en los a\u00f1os en que los leones a\u00fan andaban sueltos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Primero fue el juez Santiago Torres, bandera de la decencia en unos juzgados de Marbella plagado de chivatos y alcahuetes, en pleno apogeo del gilismo. 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