{"id":908,"date":"2017-06-14T20:34:46","date_gmt":"2017-06-14T18:34:46","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.diariosur.es\/blogmalayo\/?p=908"},"modified":"2017-06-14T20:34:46","modified_gmt":"2017-06-14T18:34:46","slug":"nostalgia-de-la-decadencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.diariosur.es\/blogmalayo\/2017\/06\/14\/nostalgia-de-la-decadencia\/","title":{"rendered":"Nostalgia de la decadencia"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/blogmalayo\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2017\/06\/khass.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-909\" title=\"khass\" src=\"\/blogmalayo\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2017\/06\/khass.jpg\" alt=\"\" width=\"1083\" height=\"758\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.diariosur.es\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2017\/06\/khass.jpg 1083w, https:\/\/static-blogs.diariosur.es\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2017\/06\/khass-300x210.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.diariosur.es\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2017\/06\/khass-768x538.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.diariosur.es\/wp-content\/uploads\/sites\/29\/2017\/06\/khass-1024x717.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 1083px) 100vw, 1083px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Ha muerto Adnan Khashoggi y hay quienes han recordado con indisimulada nostalgia aquella \u00e9poca en la que sus fiestas llenaban de glamur los veranos de Marbella. Su finca de 900 hect\u00e1reas La Baraka, en Benahav\u00eds, y el yate Nabila, fondeado en Puerto Ban\u00fas, eran el escenario habitual de aquellos saraos que situaban a la ciudad en el epicentro del lujo en el Mediterr\u00e1neo.<br \/>\nLas fiestas de Khashoggi, por supuesto, ten\u00edan muchos m\u00e1s aspirantes que invitados y por eso quienes pasaron en alg\u00fan momento por ah\u00ed, o incluso quienes estuvieron cerca, las han recordado como aquellos privilegiados a quienes el destino los premia como testigos de un acontecimiento hist\u00f3rico.<br \/>\nEl magnate, que en su d\u00eda fue considerado como quien hab\u00eda cogido el testigo de Arist\u00f3teles Onassis como la persona m\u00e1s rica del mundo, ten\u00eda toda la est\u00e9tica de los villanos de las pel\u00edculas de James Bond de aquella \u00e9poca, que adem\u00e1s de tramas de esp\u00edas ofrec\u00edan al espectador todo un manual de estilo.<br \/>\nPero Khashoggi no s\u00f3lo se parec\u00eda a los malos de las pel\u00edculas de 007 en su aspecto f\u00edsico, en la vestimenta, en el yate (que de hecho se utiliz\u00f3 en una de las entregas de la saga) y en las fiestas que organizaba. Porque Khashoggi era un malo de los de verdad. De los muy malos.<br \/>\nPor cuna y por educaci\u00f3n \u2013su familia estaba muy bien relacionada con la casa real saud\u00ed y la fortuna de su padre le permiti\u00f3 acceder a una educaci\u00f3n de privilegio en una de las mejores universidades de Estados Unidos\u2013 tuvo la oportunidad de elegir a qu\u00e9 dedicar su vida. Y su decisi\u00f3n fue convertirse en traficante de armas. El mayor traficante de armas de unos a\u00f1os en los que la Guerra Fr\u00eda convirti\u00f3 a buena parte del planeta en escenario de conflictos de baja intensidad que dejaron un reguero insoportable de muertos. Un marco perfecto para quien vio en su facilidad para poner en contacto a los pa\u00edses fabricantes de armas con los dictadorzuelos de variado pelaje que las necesitaban \u2013bien para imponerse en disputas regionales, bien para someter a sus pueblos\u2013 una inmejorable oportunidad de negocio.<br \/>\nAquella facilidad para construir relaciones y utilizarlas en su beneficio convirti\u00f3 a Khashoggi en el hombre m\u00e1s rico del mundo. A diferencia de lo que se suele creer, Marbella no era solamente el lugar donde ven\u00eda a gastarse el dinero que ganaba sembrando muerte por todo el mundo, sino una pieza m\u00e1s del engranaje de sus negocios, el escenario perfecto para tejer su red de influencias.<br \/>\nLas cr\u00f3nicas de la \u00e9poca muestran c\u00f3mo adem\u00e1s de estrellas del espect\u00e1culo como Liz Taylor, Brooke Shields o Farrah Fawcett Majors, a quienes Khashoggi tra\u00eda vaya uno a saber con qu\u00e9 incentivos, tambi\u00e9n acud\u00edan sanguinarios dictadores como el congole\u00f1o Mobutu Sese Seko, posiblemente atra\u00eddos con la posibilidad de departir con las celebridades de la \u00e9poca. No hay que ser muy perspicaz para concluir que aquellos saraos serv\u00edan tambi\u00e9n para cerrar negocios.<br \/>\nLa nostalgia con la que muchos vecinos de Marbella han recordado en estos d\u00edas aquellos a\u00f1os, algunos porque ya no se cobran propinas como las de entonces, otros por lo que supon\u00edan de aparente brillo para la ciudad, permiten concluir que en aquel momento no se cuestionaba ni a la figura de Khashoggi ni a los medios que hab\u00eda utilizado para satisfacer su codicia. Tampoco se ten\u00eda en cuenta la estela de sufrimiento y dolor que sus negocios hab\u00edan dejado por todo el mundo. Su cicerone en Marbella, Jaime de Mora y Arag\u00f3n, tampoco es en absoluto cuestionado, sino que a falta de una, la ciudad alberga dos estatuas que lo recuerdan. Afortunadamente, de aquella \u00e9poca no qued\u00f3 ning\u00fan bulevar Khashoggi que hoy nos avergonzar\u00eda.<br \/>\nKhashoggi bien podr\u00eda funcionar como metaf\u00f3ra de un concepto que comenz\u00f3 a arraigar por entonces y que llevaba a concluir algo asi como que da igual de d\u00f3nde obtienen el dinero los millonarios que nos visitan siempre y cuando se lo gasten aqu\u00ed y no den problemas.<br \/>\nAquella idea, que Jes\u00fas Gil se atrevi\u00f3 a reconocer en voz alta como una confesi\u00f3n m\u00e1s de cu\u00e1les eran sus valores morales, s\u00f3lo se empez\u00f3 a cuestionar a partir de diciembre de 2004, cuando un ajuste de cuentas entre narcotraficantes se llev\u00f3 por delante la vida de un ni\u00f1o de siete a\u00f1os, acribillado a balazos en la peluquer\u00eda de un hotel en Puerto Ban\u00fas.<br \/>\nEs verdad que Khashoghi no fue el \u00fanico personaje de esta cala\u00f1a que pas\u00f3 por Marbella. Ah\u00ed tuvimos hasta no hace mucho a Monzer Al-Kassar, un emprendedor que se mov\u00eda en la misma rama comercial y con la misma poca discreci\u00f3n que el saud\u00ed. Aunque la ciudad carece de barreras para impedir que estos personajes vengan y campen a sus anchas, porque s\u00f3lo el Gobierno y sus ministerios de Exteriores, de Interior o de Hacienda cuentan con los instrumentos para hacerlo, s\u00ed corresponde a sus vecinos decidir a qui\u00e9n toman como referencia, a qui\u00e9n eligen admirar y, pasado el tiempo, a qui\u00e9n recuerdan con nostalgia.<br \/>\nEs posible que aquella Marbella del glamur de los setenta y los ochenta tenga algo del estilo que se ha ido perdiendo con los a\u00f1os a medida que la actividad tur\u00edstica fue mutando en un fen\u00f3meno de masas. Pero no sobra preguntarse si aquel relativismo moral que permiti\u00f3 que Khashoggi se sintiera c\u00f3modo y admirado y que puso como referencia esa idea de que el dinero siempre es bienvenido cualquiera sea su origen no fue el que acab\u00f3 abriendo las puertas del poder pol\u00edtico municipal a Jes\u00fas Gil, con los resultados conocidos.<br \/>\nConsuela pensar que hoy d\u00eda ser\u00eda imposible que un traficante de armas reconocido se convirtiera en la referencia de los saraos y las celebraciones veraniegas por m\u00e1s estrellas rutilantes de Hollywood que fuese capaz de traer.<br \/>\nEl tiempo suele tender a endulzar los recuerdos, pero posiblemente aquella \u00e9poca no sea merecedora de la nostalgia que ha salido a la luz estos d\u00edas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ha muerto Adnan Khashoggi y hay quienes han recordado con indisimulada nostalgia aquella \u00e9poca en la que sus fiestas llenaban de glamur los veranos de Marbella. 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