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Las lluvias asolan la pasarela del Gato
José Becerra 27-10-2018 | 11:49 | 0

 

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Las lluvias asolan la pasarela del Gato

JOSÉ BECERRA

Cuando los ríos transcurren con aguas serenas son un gozo para quienes los contemplan. Serenan el ánimo y predisponen el alma para la meditación y el sosiego interior. Otra cosa es cuando las lluvias desatadas aumentan su curso y avanzan buscando ansiosos el mar para apagar su repentino furor y allí volver a remansarse como antes de que el desatado temporal  hiciera mella en su tranquilo deslizar desde tierras adentro.

El río Guadiaro, encabritado como no se conocía desde mucho tiempo, sometido a la inclemencia de las aguas que se llevaban por delante a todo cuanto se ponía a su paso, acabó por llevarse por delante un puente que facilitaba el acceso a la  tan singular Cueva  del Gato. Un estropicio natural producto de la inclemencia de las lluvias torrenciales que han abatido la zona en días atrás.

Como subrayó la alcaldesa de Benaoján, Soraya García, parecía inconcebible que pese a la furia de los elementos atmosféricos  encrespados, en este caso unas lluvias que han venido a asolar buena parte de la provincia malagueña, nada hacía prever que la pasarela fuese arrastrada. Pero ocurrió merced a tan inopinada crecida del río Gaudares o Campobuche, que por ambos nombres se lo conoce, por lo normal manso y de suave discurrir entre peñas. La estructura fue construida   y colocada ex profeso para, además de facilitar el paso a quienes deseaban visitar tanto el interior de la gruta como los parajes idílicos que la envuelven, resistiera las acometidas de los elementos atmosféricos desatados.

Por su incuestionable valor, junto al que ofrece el de la Pileta, asombro del mundo, la primera edil, atenta siempre a las cuestiones inherentes al pueblo, consiguió meses atrás de la Diputación Provincial la construcción de este puente sobre  aguas mansas  que salvaban  el cauce del Guadiaro  a su paso por las cercanías del Gato. Nada menos que 200.000 euros aportó la Diputación Provincial para materializar el proyecto que vino a dar consistencia a un proyecto que puso en valor tan emblemático monumento natural, facilitando de manera cómoda y segura el acceso al lugar.

   El estropicio causado por cuestiones atmosféricas adversas es de esperar que pueda ser subsanado más pronto que tarde. La famosa gruta, orgullo de los habitantes del pueblo y admiración de quienes hasta ella se aproximan, lo merece, así como la salvaguarda del oasis de paz que la envuelve.

 

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Interpretando la Prehistoria desde Benaoján
José Becerra 05-06-2018 | 11:33 | 0

 

Interpretando la Prehistoria desde Benaoján

JOSÉ BECERRA

Si existe un lugar en la comarca  de la Serranía de Ronda en la que el llamado homo sapiens anduvo a sus anchas por él, este es sin duda, Benaoján, del que se dice con razón “entre peñas escondido”. Lo atestigua la existencia de dos cuevas que ofrecen muestras evidentes del paso  por ellas de nuestros ancestros;  allí dejaron  muestras irrefutables de sus modos de vida y de sus incipientes dotes artísticas, reflejos fieles éstas de un espíritu de observación que hoy no deja de maravillarnos. Consciente de ello, dirigentes políticos provinciales, encabezados por el presidente de la Diputación,Elías Bendodo, a instancias del Ayuntamiento regido por Soraya García, en una visita al pueblo en cuestión han retomado la ya añeja cuestión de crear un merecido Centro de Interpretación de la Prehistoria.  Trazas prehistóricas, en efecto, presentan las dos espeluncas existentes en el término municipal – La Pileta y la del Hundidero- Gato, que comparte ésta última sus vericuetos con el pueblo vecino y hermano de Montejaque– ambas con méritos para maravillar a quienes hasta ellas se acercaron para transitarlas.

Hay que decir al respecto  que esta mano tendida que desde la Diputación se brinda a los alcaldes bajo el paraguas de centros de interpretación obedece a las demandas de los pueblos para hacer valer  recursos naturales y culturales que les son propios. Se persigue con ello aumentar la oferta turística como motor dinamizador del entorno. Una gestión ésta del ente provincial que en Benaoján ya se hizo valer mediante la concesión de una importante cifra para la construcción de una pasarela de acceso a la Cueva del Gato, a la vez que potenciaba la conservación del entorno enmarcado en el espectacular paisaje de montaña de su entorno. Hoy una esplendente realidad que facilita el paso a la carretera que une a la población con Ronda.

La puesta en valor de ambas cuevas, facilitando su acceso y el conocimiento por profesionales no pude por menos que repercutir en las condiciones socio-económicas del pueblo, con repercusiones  ciertas en los ámbitos culturales y ambientales. Cuestiones que repercutirán a buen seguro y que, como atracción turística de imponderable valor,  han de provocar seguro impacto en el desarrollo económico de la zona. Un albergue turístico ya sin utilidad en las cercanías de la estación de RENFE  será el cuartel general desde que se impulsará este ambicioso proyecto que dinamiza  la Prehistoria. Larga vida lo asista.

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La Diputación tiende la mano a la Cueva del Gato
José Becerra 31-07-2017 | 10:16 | 0

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La Diputación tiende la mano a la Cueva del Gato

JOSÉ BECERRA

En contra de las opiniones vertidas por los políticos malagueños opositores al Partido Popular y en concreto hacia la persona del Presidente de la Diputación, Elías Bendodo, en las que le ponen a caldo, que decimos por estos lares de la Serranía de Ronda, y le acusan de atender más a su soterrada batalla de sustituir a Francisco de la Torre  en la Alcaldía de Málaga que a los problemas que atañen a la provincia, obligado es decir que en lo que toca a Ronda y su comarca en contadas ocasiones hizo oídos sordos a sus demandas urgentes.          

   Como muestra un botón: la entidad supramunicipal malagueña acaba de redactar el proyecto de la nueva pasarela que hará posible un acceso más seguro y vistoso a esa joya paisajística y natural que adorna uno de los parajes más característicos de Benaoján, el pueblo chacinero por excelencia de la provincia. Nada menos que 200.000 euros vendrán a parar al Consistorio benaojano para poner en pie el nuevo puente sobre el río Guadiaro que vendrá a sustituir al antiguo que ya se resentía por su antigüedad y que permitirá un más apropiado acercamiento a tan emblemático lugar. Desde la carretera de Ronda la nueva estructura de madera laminada sobre cuatro zapatas de hormigón armado y pilares correspondientes garantizarán la seguridad del obligado paso.

   El objetivo no es otro que tan peculiar rincón – un oasis en el sequeral que le rodea – recupere en su forma prístina los atributos que le hicieron merecer la admiración de propios y extraños. Para ello se limpiará a conciencia el fondo del cauce sin olvidar la remodelación del entorno paisajístico que lo envuelve. En suma, tratar como se merece un lugar idílico, regalo magnánimo de la Naturaleza que en sus inescrutables designios decidió volcarse en favor de este rincón, milagro de la piedra tallada Dios sabe porque manos ocultas a través de los siglos y las limpias aguas vomitadas por la espelunca a sus pies.

   Como no podía ser de otra forma, la alcaldesa de Benaoján, Soraya García, ha mostrado su contento por esta actuación inminente de la Diputación en la demarcación cuyo Consistorio comanda. Satisfacción que no es sino reflejo del sentir ciudadano al cuajar el proyecto, rubricado por la Delegación del Gobierno de la Junta de Andalucía en Málaga, lo que habla de su pronta realización.

    

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Viaje a la Serranía de Ronda
José Becerra 12-02-2017 | 10:29 | 0

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Viaje a la Serranía de Ronda

JOSÉ BECERRA

Han transcurrido cuatro décadas desde que aquel aciago día de 1976 una expedición compuesta por cinco jóvenes vivieron angustiosos días en el interior de la Cueva del Gato, a un tiro de honda de Benaoján.

Ahora – el día 4 de Febrero de 2017- se rememora el luctuoso trance – uno de los cinco espeleólogos pagó con su vida el hollar las ariscadas entrañas de la gruta – y en el pueblo se ha querido revivir aquellas trágicas jornadas con diversos actos, entre los que se cuenta la proyección de una película del luctuoso suceso, entre otros actos auspiciados por el Ayuntamiento.

A raíz de este trágico suceso hilvané una novela –“Viaje a la Serranía de Ronda” -, naturalmente incorporando elementos imaginativos, los cuales, empero,  de alguna manera reflejaban parte de la realidad vivida.

Estas son las primeras páginas de un  infausto suceso que me movieron a relatar – cambiando situaciones y hechos – los acontecimientos que conmocionaron no solo  a Benaoján, sino a buena parte del país.

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Los vecinos de Benaoján, los curiosos que pasaban por la carretera de Ronda a este pueblo de la Serranía de Ronda, los automovilistas que se paraban a comer en la venta “Joselete”, a dos pasos de la cueva del Gato, habían mantenido una continua presencia en las inmediaciones del lago Azul.

        Desde hacía cuatro días duraba la búsqueda del joven desaparecido en el interior de la cueva y todos los esfuerzos para dar con su paradero habían resultado inútiles.

         “El Gato, que se ha cobrado otra víctima”, decían unos a otros, los que ya sabían lo sucedido a los que se acercaban a preguntar sobre lo que estaba ocurriendo. “Ni los submarinistas de la Guardia Civil han podido encontrarlo”. El pesimismo se generalizaba a medida que transcurrieron las horas. Había quien se acercaba a los familiares del joven desaparecido y se interesaban por lo sucedido y pronunciaban palabras de aliento.” Están ahí desde que lo avisaron. Se lo llevan de noche para que descanse algo, pero solo por pocas horas. No se retiran”.

      Los familiares, extenuados por la espera y el cansancio agradecían las muestras de solidaridad de la gente. Pero rechazaban cuanto les ofrecían. “Beban este caldo caliente, les reanimará un poco. No pueden continuar así un día y otro.”

    “Un día y otro…”, se  le oía decir a una anciana demacrada, que nadie sabía cómo podía resistir tanto. Con mano que le temblaba perceptiblemente se llevaba la taza de caldo a la boca, para no beber sino unos pocos sorbos.

    Fue en uno de estos momentos, en la tarde del cuarto del día de búsqueda, cuando se paralizó el  movimiento de la anciana en su gesto de llevarse la taza a la  boca. El líquido impregnó sus ropas al caer sobre ella, y los familiares que estaban a su lado no pudieron evitar que se pusiera enérgicamente de pie con un grito ahogado.

    Ante se habían oídos otros gritos, gritos precipitados, que se atropellaban unos a otros y que hizo moverse a los corrillos de gente que hasta ese momento habían permanecido expectante, como si se hubiese dado un pistoletazo de salida para iniciarse una competición.” ¡Ya vienen los guardias”, decían!, exclamaban.” “¡Ya lo traen!”, “ “ ¡Lo han encontrado!” “! Ya lo traen”, decían.

Los submarinistas de la Guardia Civil descendían las escaleras que unen la entrada de la cueva del Gato con la explanada terrosa y el charco Azul que se abren a sus pies. Hubo un movimiento repentino de agitación entre los que esperaban, pero los intentos para acercarse a los que bajaban eran inútiles. La Policía Local, que en los últimos días se había unido a los agentes de la Guardia Civil y había servido como apoyo y retén nocturno, impedía la aproximación.

    Sólo los familiares  pudieron acercarse; la anciana, sostenida por los padres del joven cuyo cuerpo acababa de ser rescatado, y un hombre bajo y mofletudo, con bigote negro y calvo, que durante todos los días de la espera, había permanecido junto a ellos y que fue quien en todo momento inquiría sobre los acontecimientos de la búsqueda e informaba a la prensa sobre ellos. Tampoco los equipos de televisión, cámaras en ristre, congregados en las inmediaciones durante los dos últimos días lograron abrirse paso. “Por favor, -decían – tenemos que verlo de cerca”. “Ya lo harán, ahora esperen ahí, como todo el mundo”. Los agentes municipales abrían los brazos y se mostraban enérgicos y tajantes.

    El equipo de salvamento, ante la expectación de los que miraban sin pestañear dejó en el suelo, unas camillas en la que se podía ver el cuerpo del joven, con tez demacrada y los ojos cerrados. Eran las camillas que esperaban. Fue la razón que en la barahúnda de voces, requerimientos y gritos, nadie se apercibiera, que alguien, desde lo alto de la boca del gato, justo donde el río empieza a despeñarse en el lago lanzara atropellados gritos y órdenes a los compañeros de abajo.

    “ ¡Traed mantas, deprisa, hay más cuerpos que bajar!. ¡Rápido, no hay tiempo que perder!”.

     A los gritos de los de arriba, se superponían los de abajo sumidos en un frenético ajetreo.

    “¡Está  vivo! ¡Respira! ¡La ambulancia!, ¡La ambulancia!”, reclamaban con gritos.

    Los gritos de guardias y enfermeros que rodeaban las camillas se repitieron como un eco convulso entre los que aguardaban. “¡Vivo, lo han encontrado vivo!”. Nadie lo esperaba porque todos temían, se lo habían venido diciendo entre sí, que después de cuatro días en el interior del Gato lo que este dejara ver sería un  cadáver.

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Nuevas galerías para el asombro en la Cueva del Gato
José Becerra 08-12-2015 | 11:25 | 0

Nuevas galerías para el asombro en la Cueva del Gato

JOSÉ BECERRA

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La Cueva del Gato no dejará nunca de sorprendernos. Es tal su magnificencia interior que aún los que nunca por razones obvias no podemos adentramos en sus laberínticas galerías, que solo conocemos por los reportajes gráficos y descripciones que de ellas nos hacen espeleólogos avezados, nos dejan pasmados. Ahora, merced a los trabajos y esfuerzos y, todo hay que decirlo a la paciencia y sapiencia de de miembros del Espeleoclub Pasos Largos, acaban de descubrirse dos nuevas galerías que se suman a las ya existente en esta singular espelunca.

 A la cueva del Gato, un lujo natural en la Serranía de Ronda, a tiro de honda de la ciudad del Tajo y Benaoján, se cita más que nada como estación prehistórica y espeleóloga, amén de como capricho de la naturaleza capaz de esculpir en roca granítica las furibundas fauces de un enorme gato eternamente asomado a las tranquilas aguas de un limpio río de cristalinas aguas. Surge éste como un exabrupto, a veces con la furia de las aguas desatadas de su vientre, sin solución de continuidad desde el inicio de los tiempos. Pero esta sorprendente cavidad no agota con estas facetas la totalidad de sus méritos como monumento natural. Ni mucho menos.

 El río Guadalevín (o Campobuche, para los amigos) que escupe el felino después de recorrer sus entrañas – más de 6.000 metros de laberínticas galerías y enigmáticas salas, escasamente visitadas por el hombre, precisamente por el peligro que entraña su recorrido –, crea a los pies de éste un gran charco capaz de poner frescura y sensación de bienestar en un lugar, si otrora ubérrimas tierras de pan llevar, ahora tan secas y lánguidas cual páramo. Sin apenas transición, una vez traspasado el frágil puente que nos permite llegar tras bordear un trecho a pie el río Guadiaro, vía que sirve de límite natural al Parque de la Sierra de Grazalema, se tiene la sensación, sobre todo, si se ha soportado durante horas el rigor de altas temperaturas, de abandonar un mundo inhóspito por la sequedad, a otro con apariencia de oasis por el grato frescor que inmediatamente se percibe. El helor de las profundidades de la espelunca se deja sentir, si llegar en ningún momento a ser desagradable, mucho antes de que hollemos siquiera su entrada.

Quede para otro momento la aventura de adentrarnos en sus recovecos. Si lo que buscamos son horas placenteras, bastará con permanecer en las inmediaciones del charco Azul y regocijarnos con la singular naturaleza que la envuelve.

Piedra desnuda, mimbreras y juncias en las riberas, el río Campobuche – sus aguas subterráneas afloran en el Gato, las cueles por un momento, sólo por un momento, rescatan el río Guadiaro de la ponzoña de la contaminación que arrastra aguas abajo –, y su torrentera desplomada crea un escenario singular. Milagro de un microclima que se enseñorea del conjunto poniendo barreras al verano y a las temperaturas extremas.

 Dicen los antiguos cronicones que aquí acampó el ejército de Julio Cesar antes de enfrentarse con el de los hijos de Pompeyo en la muy célebre batalla de la bética Munda (la Monda de hoy). Escogieron bien el lugar los centuriones romanos para el descanso y a lo mejor no fue casual que infligieran, inmediatamente después, sonada derrota a sus contrincantes. Y desde la Roma Imperial, o poco menos, el charco Azul o del Gato, ha servido para que los asentamientos humanos que aprovecharon el corredor entre el actual Campo de Gibraltar y la cercana costa para sus transacciones comerciales y actividades bélicas hicieran en él parada forzosa. Igual que hacen desde tiempo inmemorial los habitantes de los pueblos limítrofes para celebrar aquí comilonas, acontecimientos familiares y reencuentros amistosos.

El descubrimiento de las nuevas galerías se el de mayor calado de los verificados en casi medio siglo. Un mérito de estos intrépidos buceadores de sombras y heladas superficies rocosas jamás holladas que los benaojanos y rondeños debemos agradecer en cuanto que catapulta al mundo el conocimiento de un lugar tan natural como privilegiado.

Fotos: Senderismo y turismo rural y vikiloc.

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Sobre el autor José Becerra
Nacido en Benaoján, 1941. Licenciado en Lengua y Literatura Española por la UNED. Autor de varios libros. Corresponsal de SUR en la comarca de Ronda durante muchos años.