Diario Sur

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Acuerdos privados en ámbito público
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Héctor Barbotta | 19-06-2012 | 20:11

Desde la Junta de Andalucía se ha reconocido, final y afortunadamente aunque con un más de un año de retraso, que las obras del Hospital Costa del Sol tienen un problema, y podría pensarse que el asunto de la ampliación, que usuarios y profesionales ven paralizada desde hace más de un año ante la negativa institucional a dar explicaciones, ha ganado en transparencia. No hay motivo para tanto optimismo. En primer lugar, porque se ha tratado de un reconocimiento que a estas alturas ya no hacía falta, sobre todo si se tiene en cuenta que el último anuncio oficial sobre las obras de ampliación había sido para poner fecha a la inauguración del edificio: octubre del año pasado.
Y en segundo lugar, porque lo que ha habido no son explicaciones, sino un descargo de culpas y responsabilidades en el Ayuntamiento de Marbella. Una maniobra del tipo a las que el propio equipo de gobierno municipal nos tiene acostumbrados, pero en sentido inverso.
La Consejería de Salud, que fue demandada por la empresa constructora ante el incumplimiento de las condiciones incluidas en el pliego por el que se adjudicó el proyecto, ha atribuido el motivo de la demanda a la actitud obstruccionista del Ayuntamiento de Marbella, que según afirma, le impide cumplir con aquello a lo que se comprometió con la sociedad que realiza la obra y que como contrapartida gestiona el parking.
Durante más de un año los responsables de la Junta han venido negando la evidencia de que las obras están paradas –ni siquiera lo han reconocido en esta ocasión– y ahora dicen que tienen un problema con la constructora porque el Ayuntamiento de Marbella pone palos en la rueda, pero siguen sin explicar lo fundamental: a qué se comprometieron con la empresa. Qué es lo que firmaron en el pliego de condiciones y que ahora no pueden cumplir.
Condiciones
Se sabe que el conflicto es por el parking, se sabe que el Ayuntamiento ha frustrado, al negar licencias, el plan que la empresa constructora tenía para recuperar la inversión en la obra mediante la explotación del aparcamiento, se sabe que por ello las obras llevan ralentizadas -o paralizadas, habría que decir más allá de los formalismos-, pero nada de ello se sabe por información oficial aportada por la Junta. Lo único que oficialmente ha dicho la Junta es que si no puede cumplir con las condiciones –y no dice qué condiciones son con las que no puede cumplir– es porque el Ayuntamiento no colabora.
No cabe por ello atribuir el reconocimiento a un ejercicio de transparencia que debería ser obligatorio y que sin embargo seguimos echando de menos.
A fuerza de repetitivo el argumento amenaza con convertirse en aburrido, pero no es la transparencia una virtud de la que tampoco el Ayuntamiento de Marbella pueda presumir. Al menos no en un asunto clave en estos días –en realidad no en estos días, sino desde hace demasiados años– como es el apartado del personal.
El equipo de gobierno municipal ha comenzado a discutir con los sindicatos las medidas para reducir el coste en personal, y la opinión pública sigue sin saber nada acerca de cuánta gente ha entrado a trabajar al Ayuntamiento desde las elecciones municipales de 2007. En concreto sigue sin saber, porque el equipo de gobierno lo considera material sensible como si estuviésemos hablando de la identidad de espías destacados en el norte de Pakistán, los nombres, remuneración y función de los 14 cargos de confianza contratados en los distritos tras las últimas elecciones municipales.
El capítulo de Personal se lleva más del 60 por ciento de los impuestos de los vecinos, pero los vecinos son las principales víctimas de una política de opacidad inexplicable y que no lleva a ningún lado.
Una opacidad de la que, es necesario decirlo aunque en los últimos días pueda parecer lo contrario, los sindicatos y su omertá se han constituido en cómplices imprescindibles. Llegada la hora saben que su silencio se cotiza al alza en la mesa de negociaciones.

  • Amosaver

    Tiene usted más razón que un santo.

    La Junta no dice en que se comprometió sencillamente por que se comprometió a algo que no podía comprometerse y que además implica un coste indecente para el bolsillo de los ciudadanos. El Ayuntamiento nos desvela el nombre de los designados por que, a diferencia de los espías que menciona, no peligraría su vida, pero si algo muy muy valioso: su nómina de estómagos agradecidos

    Me gusta cuando reparte mandobles a diestra y siniestra, cosa que no sucede todos los días.