Un benaojano cabal
Cuando la banda terrorista ETA parece que se encuentra exangüe y pronta a desaparecer aplastada por el Estado de Derecho y el tesón y valentía de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, parece obligado que los benaojanos recordemos la figura del guardia civil y luego Jefe de Policía de Pasajes (Guipúzcoa), Juan Jiménez Gómez. Este paisano ejemplar vio la primera luz en Benaoján, pueblo del valle del alto Guadiaro. Abrió entre otros habitantes de la Serranía de Ronda, la crónica negra de serranos asesinados por la banda criminal, en una alevosa y cobarde acción perpetrada en 1978.
Los hechos se sucedieron a partir del atentado mortal que sufrió un subordinado suyo, policía local en ejercicio. Se le acusaba de una mezquina maniobra que Juan Jiménez no estuvo dispuesto a tolerar y no dudo en enfrentarse abiertamente a la banda mediante una carta que sin tapujos dirigió al Diario Vasco, defendiendo la bonhomía del policía a sus órdenes asesinado. Pocos días después dos esbirros les descerrajaron sendos disparos a quemarropa en su despacho de las dependencias policiales. Acabaron con su vida de manera vil y artera como ya se había caracterizado el modus operandi de la sádica organización.
Desmentir a ETA y enfrentarse a sus miembros, cuando éstos ya habían venido dando muestra de sus felonías, era algo que muy pocos osaban hacer. Lo hizo este benaojano cabal, aun a sabiendas que ponía en riesgo su vida.
Nuestra admiración y respeto hacia su persona. Y nuestro recuerdo. Ahora que, merced a la abnegación de tantos como él, lograron, pasó a paso, escribir nuevas paginas de libertad y paz en el país vasco y en España.